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Mataró, capital de las preferentes, lucha por entrar en el arbitraje

Afectados por las preferentes en una protesta en Mataró este sábado. / Carles Palacio

Pau Rodríguez

Mataró —

Un centenar de personas, la mayoría gente mayor, ocupa cada martes, jueves y viernes la rambla de Mataró desde hace 13 meses, siempre con el mismo objetivo: recuperar sus ahorros, en su día colocados en participaciones preferentes y deuda subordinada de Caixa Laietana, la entidad financiera local, y luego canjeados por acciones de Bankia que ahora no valen nada. Es la lucha del 12% de la población de Mataró. Aunque sólo salgan a la calle unos pocos, en esta localidad a 30 kilómetros al norte de Barcelona se firmaron 4.600 contratos de productos híbridos de renta fija sólo en Caixa Laietana, que implicaban a unos 6.000 clientes, de cuyos ahorros evaporados se calcula que dependen unos 15.000 familiares, cifra que sitúa a la ciudad como la más afectada de Cataluña, según los cálculos de la Agencia Catalana de Consumo, y probablemente entre las más castigadas de toda España.

Pero de momento no hay solución para ellos. El mecanismo de arbitraje acordado por el PP y el PSOE en enero, mediante el cual se prevé devolver los ahorros a los afectades, está destinado únicamente a los tenedores de preferentes, y en Mataró ya no lo son: en marzo pasado Caixa Laietana, según denuncian, les presionó bajo amenaza de perderlo todo para que canjearan sus participaciones por acciones de Bankia (que había absorbido hacía poco la entidad local), y la mayoría aceptó, así que ahora son considerados accionistas, y no preferentistas. Por eso, el empeño de Estafabanca, la plataforma que defiende a los afectados, con el apoyo del Ayuntamiento, está ahora en de conseguir que el Gobierno les incluya en el arbitraje. Han llamado a todas las puertas, desde el Congreso al Parlament de Catalunya, pasando por el Defensor del Pueblo, para que les hagan caso. De otro modo solo les quedará la justicia -“lenta y cara”, en palabras de su portavoz- para recuperar todos sus ahorros perdidos.

“El ministro Luis de Guindos prometió tener en 'especial consideración' a los afectados de Mataró, pero de momento no ha habido ningún gesto”, se queja el portavoz de Estafabanca, Diego Herrera. Desde la plataforma piden un arbitraje inclusivo -que tenga en cuenta a los clientes de Caixa Laietana-, gradual -para que no tenga tanta afectación inmediata sobre el déficit- y universal -para que ningún “estafado” quede fuera-, y de momento han convencido a algunos partidos políticos catalanes, que presentaran una propuesta de resolución con sus demandas de arbitraje en el Parlament de Catalunya, para que éste la traslade luego al Congreso de los Diputados. También están pendientes de que los diputados de las distintas formaciones políticas visiten Mataró para comprometerse a aportar soluciones. La primera visita, según el calendario de Estafabanca, será la de Valeriano Gómez, del PSOE, el próximo 2 de abril.

Herrera cree que no es justo que haya “estafados” que puedan acogerse al arbitraje, como los de Novacaixagalicia, Catalunya Banc e incluso algunos dentro de la propia Bankia, y en cambio otros que no. “Bankia periferializó el conflicto”, afirma Herrera, que denuncia que hace un año se acorraló con el canje a los afectados de entidades periféricas -Laietana, Bancaja, Segovia, Ávila, Canarias- pero no a los de Caja Madrid, pese a que todas formaban ya parte de la entidad ahora nacionalizada.

“El canje se produjo en medio del estallido del escándalo, la gente tenía miedo, y la entidad les dijo que o se acogían al canje o lo perdían todo”, explica Laia Manté, abogada de más de un centenar de afectados de Mataró. Fue en marzo de 2012, cuando mucha gente aún se preguntaba por qué habían bloqueado sus ahorros, y la entidad les dio solo dos semanas para pensárselo. Fue una campaña “agresiva” por parte de Caixa Laietana, según Manté. “Les prometieron que en un año y medio lo recuperacían todo y que no tenían elección”, prosigue la abogada.

Al término de las dos semanas, el 98% de los afectados habían firmando el canje, por el que recibían el 75% de su dinero en acciones y el 25% al cabo de un tiempo en plazos, bajo condición de que si retiraban el primer montante se quedarían sin el segundo. Así que fueron “muy pocos” quienes vendieron sus acciones de inmediato, dice Manté. El resto cuando se dio cuenta vio que sus acciones ya se habían desplomado. El viernes el FROB las valoró en 0,01 euros, un céntimo, cuando en Mataró se compraron por 3,30 euros aproximadamente. “Lo han perdido todo literalmente”, sentencia Herrera, quien asegura, como Manté, que el canje fue “fraudulento” igual como lo fue el contrato con que compraron las participaciones preferentes, porque en ninguno de los dos casos se les informó debidamente.

Clientes desde que nacieron y con toda la familia atrapada

Con un 12% de la población afectada, no hay nadie en Mataró que no conozca un vecino, amigo o familiar que no haya caído en la trampa de las preferentes o de la deuda subordinada a través de Caixa Laietana, entidad con casi 150 años de historia en la ciudad. Según un estudio de la plataforma Estafabanca de todos los casos de que tiene conocimiento, el perfil del afectado es similar al del resto del Estado. El 62% son pensionistas o jubilados, y del resto, las personas en edad activa, el 46% están desempleados -muchos de ellos pusieron sus indemnizaciones de paro en estos productos. Del total de atrapados, el 70% no terminó los estudios obligatorios.

La secuencia también es la que impera en el resto de los casos. Durante la pasada década, pero sobre todo a partir de 2009, los clientes de Caixa Laietana recibieron llamadas de la caja invitándoles a colocar sus ahorros en depósitos a plazo fijo, en ningún caso sin mencionar que eran productos complejos o de riesgo, y siempre diciéndoles que podrían sacar el dinero “en un plazo de tres días”, recuerda Ascensión Antón, vecina de Mataró jubilada recientemente. Su marido, Josep Martín, tenía una libreta en Caixa Laietana desde el día en que nació -como muchos en la ciudad-, era literalmente un cliente de toda la vida, y tenía su confianza depositada en los trabajadores y directores de su sucursal. De modo que no dudaron en hacer caso a lo que les decía la entidad, y entre 2010 y 2011 colocaron los ahorros de toda una vida de trabajo -“de levantarme cada día a las cuatro de la mañana, de no ir jamás a un hotel de vacaciones”, subraya Ascensión- en deuda subordinada. También dos de sus hijos hicieron lo propio.

“Cuando vi a finales del 2011 por la televisión que había pasado algo en Galicia con las preferentes, fui a la caja a preguntar, y me dijeron que no podía sacar mi dinero debido a la fusión que se estaba produciendo”, recuerda Ascension. Luego les presionaron, según dicen, para aceptar el canje, que firmaron dejando constancia, por medio de su abogado, de que lo hacían porque no tenían otra opción. “Nos quedamos con 600 euros en la libreta y la pensión de mi marido, de algo más de 600 euros”, detalla Ascensión.

Según los cálculos de Estafabanca, la media del dinero atrapado en preferentes en Mataró es de 33.000 euros por afectado, lo que supone unos 160 millones en productos híbridos de Caixa Laietana. También de media, cada “estafado” invirtió el 75% de todos sus ahorros en estos productos. Si se les acaba incluyendo en el arbitraje, o si prosperan las demandas que han interpuesto contra la entidad -ya se han dictado sentencias favorables-, Ascensión y Josep creen que se habrá hecho justicia, pero no del todo. “La salud que hemos perdido este año nadie nos la devolverá ya”, explica Ascensión. Josep no sabría contar las noches que ha pasado en vela, y reconoce que “físicamente” está “muy desmejorado”, aunque se resiste a recurrir a los ansiolíticos. “Suerte tenemos de éstos”, dice, señalando la foto de sus nietos. “Ahorrar toda la vida para luego no poderles comprarles ningún regalo...”, se lamenta Ascensión, entre lágrimas de rabia.

Afectados y directores de la entidad, frente a frente

En el centro de Mataró, la protesta transcurre como cada sábado entre silbidos, gritos y una batucada que los afectados contratan de sus migrados ahorros para hacerse oír. El centenar de afectados se desplaza de sucursal en sucursal pegando carteles y pegatinas, casi siempre de forma pacífica. Pero no siempre la protesta es tan tranquila. Mataró es una ciudad de 124.000 habitantes, y los afectados se han encontrado a menudo con los exdirigentes del banco, como Josep Ibern, el último director, o Pere Antoni de Dòria, el anterior, que estuvo tres décadas en el cargo. Ahora ambos gozan de indemnizaciones y planes de pensiones millonarios, aunque la comisión económica del Parlament de Catalunya aprobó recientemente una resolución que les insta a devolver el dinero y crean con él un fondo social para los afectados.

“Un día hicimos una protesta frente a la puerta del Ateneu de Mataró, donde Caixa Laietana entregaba unos premios”, recuerda Herrera, “y a Dòria se le ocurrió entrar por la puerta principal”. “Hubo que aguantar a más de uno porque si se lanzan sobre él lo matan”, relata. Dòria e Ibern dificilmente se pasean ahora por la ciudad, pero sí ha habido escenas de tensión con directores de sucursales e incluso algún trabajador.

“Yo conocía bien al director de mi sucursal, que me colocó las preferentes”, apunta Mari Carmen, cuyos ahorros, unos 120.000 euros, se han volatilizado por ahora. “Cada día venía a tomar el café a mi bar, igual que muchos de los empleados”, explica, “pero dejó de venir; se ve que ahora vive en Tarragona”, comenta, y añade que poco antes de que se marchase de la ciudad vio cómo un vecino le zarandeaba en medio de la calle. Sin embargo, Mari Carmen no está de acuerdo con que los afectados la tomen con trabajadores de la caja. “Los empleados siguen tomando el café en mi bar”, apostilla.

de rabia.

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