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“El resultado del trasvase ha sido un espectacular aumento del déficit hídrico”

El diputado de Unidos Podemos cuestiona la idea que subyace en el futuro pacto nacional del agua que “induce la precondición de que existen ríos deficitarios y ríos excedentarios”

“El problema no es de desequilibrio hidrológico sino de nuestro modelo productivo que debería ser equilibrado y sostenible”

En su opinión, en los órganos de gestión del agua tienen que participar las comunidades autónomas pero también faltan “transparencia y participación ciudadana”

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Arrojo, durante la presentación del Foro por una Nueva Cultura del Agua el pasado marzo

Arrojo, durante la presentación del Foro por una Nueva Cultura del Agua el pasado marzo Foto: Unidos Podemos

Pedro Arrojo Agudo (Madrid, 1951) es doctor en Físicas vinculado a  la Universidad de Zaragoza y especializado en la economía del agua, fue presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua. Hoy es diputado de Unidos Podemos por Zaragoza en el Congreso. En estos días trabaja en la redacción de varias enmiendas al decreto ley de sequía del Gobierno de Mariano Rajoy que presentará el próximo mes de septiembre. En una entrevista, habla del agua como derecho humano, de los trasvases o de la necesidad de reorientar un modelo productivo basado en un consumo desaforado de agua.

Si le digo agua en España… ¿Qué se le viene a la cabeza?

Dos cuestiones fundamentales: derecho humano y ríos. Siempre vemos el agua como un recurso y es como ver el bosque como simple madera cuando es un ecosistema, es vida…Por otro lado, no es una pura cuestión económica, tiene el rango de derecho otorgado por Naciones Unidas.

¿El agua escasea en nuestro país?

Si por escaso queremos decir que hay poca, en rigor diríamos que en la mayoría de los casos no, si es que nos referimos al agua para lo fundamental.  Pero si hablamos de que la ambición humana desborda, en España y en cualquier sitio, la disponibilidad del recurso, entonces sí.  Yo siempre digo que si alguna vez un extraterrestre nos visita, lo último será llamarnos planeta ‘Tierra’ sino que seremos el planeta ‘Agua’ o ‘Azul’ aunque mucha sea agua salada o congelada. El problema es más de calidad que de cantidad.

¿Es quizá un problema de redistribución?

Sí, claro…En este planeta la podemos hacer escasa, como hemos hecho con la atmósfera. ¿Es escasa la atmósfera? No, pero lo hemos provocado: el cambio climático. ¿Son escasos los mares? No, pero están llenos de metales pesados. ¿Y el agua de los ríos? Da para vivir de sobra pero si en lugar de tres millones de hectáreas de regadío queremos hacer 20, pues los secaremos.

Hay un problema de insostenibilidad al que hemos conducido a los ecosistemas acuáticos. Donde antes  había agua potable ahora está contaminada además de que tenemos un modelo económico y social profundamente inmoral. En la cuenca del Mediterráneo se hacen buenos negocios de urbano-turismo con jardines verdes y piscinas, buenos negocios  de agro-exportación con la poca agua que haya en Almería o Murcia y esa actividad económica puebla las zonas donde menos agua hay. 

Quizá agua dulce, porque agua salada si hay en estas zonas de España…

Sí, claro pero hay que apostar por un desarrollo sostenible sabiendo que el agua tiene una se renueva con arreglo al clima de cada lugar  y no nos podemos saltar las reglas del juego sin pagar las consecuencias. Vivimos en un apasionante país con una gran diversidad climática y hemos de saber vivir en ella. El problema no es de desequilibrio hidrológico sino de nuestro modelo productivo que debería ser equilibrado y sostenible.

Estamos en los inicios de la negociación de un pacto nacional del agua. ¿Le hace falta a España?

La idea de un pacto es siempre aparentemente buena porque implica  diálogo y acuerdo. El problema es cuando nos preguntamos qué se quiere decir cuando hablamos de pacto del agua. Cuando en Aragón se ha hablado de esto ha sido para pedir más agua, cueste lo que cueste a nivel ambiental o social y pagándolo los demás, los españoles en general. Eso no es un pacto.

Si el pacto nacional significa un texto ambiguo, una hoja parroquial del agua, que dice que hay que llevar el agua de donde sobra a donde falta con una gran red como si fuera electricidad… Eso es un despropósito. Ya lo intentaron con el Plan Hidrológico Nacional y con los trasvases que se preveían para el Ebro y el Duero. Eso fracasó no por la oposición ecologista de una minoría frente a un Gobierno con mayoría sino porque llevar agua del Ebro a Almería costaba tres veces más que desalar, además de que suponía destruir el delta. Y que además en las regiones exportadoras de agua existe también la ambición de desarrollar más y más los regadíos, algo con lo que no estoy de acuerdo. ¿Nos hemos olvidado y estamos hablando otra vez de lo mismo?

¿Cuáles deberían ser las claves de ese pacto nacional del agua en su opinión?

El principal aspecto sería garantizar el derecho humano al agua potable y para saneamiento, que en teoría lo está, aunque haya ya cortes de agua a gente que no puede pagar. También hablamos de pobreza hídrica y no de la  ambición humana para cientos de miles de hectáreas de regadío o de campos de golf.

Después, sostenibilidad en los ecosistemas, trasposición y cumplimiento riguroso de la Directiva Marco del Agua además de un acuerdo para recuperar los acuíferos. Se estima que hay más de un millón de pozos ilegales en España. El problema es que la idea en este pacto nacional del agua no va por ahí. Se induce la precondición de que existen ríos deficitarios y ríos excedentarios.

Tejerina ha reconocido el deterioro de las aguas en cuencas como la del Segura, la del Tajo o la del Duero y sostiene que abordar este problema requiere soluciones a largo plazo, propuestas técnicas y atención a las cuencas deficitarias con el acuerdo de las comunidades autónomas. Parece encaje de bolillos…

Cuando se dice atender ¿Qué significa? ¿Cumplir la ley respecto a la sobreexplotación? Si es eso, firmo mañana. De eso no dirá nada, sino que donde haya pozos ilegales traigamos más agua para compensar la ilegalidad. Eso da votos pero no resuelve nada. Los trasvases nunca han resuelto la sobreexplotación. Al contrario, la han acelerado.

Cuando se proyecta el trasvase del Tajo, en época de Franco, el propio régimen lo dimensiona para 1.000 hm3 al año y eso provoca la expectativa de que vendrá mucha agua barata. Se acelera la sobreexplotacion de acuíferos. La demanda de agua crece un 70%. En realidad, nunca se han trasvasado más de 350 hm3 al año. El resultado del trasvase ha sido un espectacular aumento del déficit hídrico. O sea, lo contrario que se dijo que tenía que pasar.

Si se quieren resolver los problemas de déficit que hemos provocado por desordenación territorial, por atropellar los límites de la ley y por desgobierno en las aguas disponibles, no se hará a través de trasvases, con toda seguridad.

Hoy, parte del embalse de Entrepeñas en Sacedón (cabecera del Tajo) está seco

Hoy, parte del embalse de Entrepeñas en Sacedón (cabecera del Tajo) está seco Foto: Ignacio López

El trasvase Tajo-Segura “hay que redimensionarlo”

Respecto al trasvase Tajo-Segura… ¿Es necesario o se puede llegar al trasvase cero como pide Castilla-La Mancha  en la negociación de ese pacto nacional por el agua?

España es el país del mundo que tiene más obra hidráulica por habitante y kilómetro cuadrado para lo bueno, lo malo y lo regular. Algunas se han convertido en relativamente imprescindibles y nadie se plantea dinamitar los grandes embalses ni eliminar grandes infraestructuras.

¿O sea, el Tajo-Segura es uno de los imprescindibles?

Habrá que redimensionarlo por lo que ya está pasando. La naturaleza lo ha hecho ya. Ha habido una explotación abusiva de la cabecera del Tajo y está arruinada. La expectativa de futuro no pasa de disponer de más de 250 hm3 al año. Si además lo que hasta ahora hemos dado por bueno como caudales ambientales, Europa nos dice que eso no es así, podemos encontrarnos con un futuro donde ese trasvase se reduzca a la mitad.

La opción de transición son las desaladoras que Europa subvencionó una vez, y solo han funcionado al 15%. Y por el uso de energía eólica y solar a nivel industrial masivo en la desalación. Eso permite sostener tus propios recursos.  ¿Qué eso tiene un coste? Sí, y limitará la ambición de tener agua más barata y subvencionada por el Estado. Eso no puede ser.

Los decretos de sequía…¿Para qué sirven?

Han sido una catástrofe sistemática porque las sequías se han tratado como una catástrofe inesperada, como una desgracia imposible de prevenir. Ha sido un puro pretexto en mitad de la alarma ciudadana para cosas que interesan, entre comillas. Han sido el pretexto perfecto sin pasar por debates ambientales, entre otros, para nuevas obras hidráulicas que no servían para paliar la sequía.

Los dos últimos decretos han sido la excusa perfecta para, en nombre de la sequía, seguir desregulando los mercados del agua, es decir, incidir en la privatización. Estos decretos permiten vender ‘agua de papel’.  Es decir, los concesionarios, de modo excepcional, pueden ceder todo el caudal  concedido sobre el papel aunque no se estén utilizando. Lo que proponemos es que se suprima esta excepción porque  acelerará la sobreexplotación a través de los mercados.

En la gestión de agua falta “transparencia y participación ciudadana”

Una de las demandas de Castilla-la Mancha es poder estar representada en los órganos de gestión de las cuencas ¿Es este un derecho de las comunidades autónomas? ¿O sería peor solución para la gestión del agua?

Puede ser mejor o peor dependiendo de cómo lo hagan las comunidades autónomas. Si nos fijásemos en lo que ha pasado con las cajas de ahorro, no lo hicieron bien. No si hay prácticas caciquiles o de intereses de corto plazo. ¿El Gobierno lo ha hecho mejor desde Madrid? Pues no. 

Es más democrático desde una visión federal del Estado que comparto. Tiene que aumentar la participación de las comunidades autónomas pero también la transparencia y la participación de los ciudadanos que viven en la cuenca.

¿Pero hay conciencia sobre la necesidad de una nueva cultura del agua en nuestro país?

Han cambiado muchas cosas, no solo la conciencia ciudadana sino el marco legal. La Directiva Marco del Agua de Europa ya no es una especulación.  Pero las culturas no se decretan, se cambian a fuego lento con un esfuerzo intergeneracional poderoso y con esfuerzos legales y pedagógicos.  

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