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El tipo de cambio palabra-imagen

Las palabras y las fotografías interactúan en las piezas informativas, y a veces estas amistades peligrosas no salen tan bien como nos gustaría

¿Qué vale más, el texto o la imagen?

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Una imagen vale mil palabras, dice el refrán. Una palabra bien escogida dice más que 10.000 imágenes, dicen con frecuencia los escritores. Desde que las imágenes  empezaron a aparecer en los periódicos y revistas ilustradas allá por finales del siglo XIX, no sin la cerrada oposición de los periodistas contemporáneos, se ha discutido qué vale más, si la palabra o la imagen. El tipo de cambio ha variado con el tiempo, pero parece favorecer netamente a la imagen cada vez más.

No cabe duda de que algunas fotos de prensa se han convertido en iconos históricos y han determinado cómo se han percibido algunos acontecimientos: la niña víctima de un ataque de napalm en Vietnam, la bandera del Monte Suribachi en la Iwo Jima de la Segunda Guerra Mundial, el  Hombre de las Bolsas de Plástico deteniendo una columna de tanques en Tiananmen en 1989. Los humanos somos biológicamente muy visuales, lo que hace que las imágenes tengan un fuerte impacto sobre la conciencia. Esto puede ayudar a aumentar el impacto de las noticias y el interés que generan. Pero también puede provocar problemas de mala comprensión cuando las imágenes y lo que se cuenta en el texto no están están en sintonía.

Así el lector Xoan, de Barcelona, protesta por el uso de una fotografía concreta para ilustrar  este artículo sobre la inmigración en los siguientes términos:

“Hola, soy Xoan, un activista por los derechos de los migrantes afincado actualmente en Melilla. Los saltos de la valla no suponen ni el 1,5% dentro de toda la inmigración irregular en el Estado Español, y creo que se esta dando un proceso de hipervisibilizacion de los mismos. Por eso pienso que colocar una foto de un salto de la valla al lado de un titular que ponga "la llegada de extranjeros" es un poco el colmo de todo esto. Como bien sabéis la migración es un proceso mucho mas amplio y complejo que los saltos de los subsaharianos en Melilla, y hay que acabar con ese espectáculo de los saltos. Sobre todo, un periódico afin como eldiario.es debería saberlo mejor que nadie, así que dejad de relacionar migración con saltar la valla, porque eso ayuda a difundir la falacia de que "nos invaden". Podíais poner una foto del puesto de aduana de Beni Enzar, por donde entra la mayoría de migración irregular a Melilla, o simplemente un aeropuerto, por donde entran el 95% de los migrantes irregulares al Estado Español. Por simple rigor. Muchas gracias, animo y un cordial saludo.”

Consultado al efecto Juan Luis Sánchez, subdirector de eldiario.es, aclara:

“Compartimos totalmente la preocupación del lector; de hecho la intención del artículo era denunciar que el gobierno juega al alarmismo usando las entradas por las vallas, cuando el CIS demuestra que no es algo que preocupe a los españoles. Queríamos hacer una noticia propia sobre lo que ocurría con los datos del CIS coincidiendo con este discurso alarmista que con la ayuda de muchos medios de comunicación pretende crear alarma social sin conseguirlo. De hecho compartimos esa visión de que los saltos no son el problema que se pinta y en eldiario.es hacemos un exhaustivo seguimiento de lo que ocurre en las vallas de Ceuta y Melilla, creo que como pocos medios lo hacen. Queremos desmontar los mitos que se han creado; la pieza pretendía justo lo contrario de lo que parece haber interpretado el lector en este sentido, destacar que esta supuesta alarma social de la que habla el gobierno y algunos medios no es real. Las fotos como las de la noticia se usan para crear un punto de atención informativo más allá del impacto cualitativo de este tipo de inmigración y lo transforman en un problema político, humanitario y legal por encima de su importancia real. La idea al usar esa imagen era contraponerla con el titular; de hecho un titular alternativo podría haber sido ‘No, esta foto no genera alarma social’. Está claro que no hemos conseguido que se entienda así. Intentamos siempre que las imágenes aporten información y somos muy conscientes de que a veces una imagen puede dar un sentido completamente diferente a un titular, que puede significar una cosa o la contraria según la foto que lo acompaña. Otra cosa es que nuestros recursos, a veces escasos, no no permitan afinar mucho ni disponer de fotógrafos propios en todas partes como querríamos; muchas veces usamos las fotos de agencia que vienen incorporadas en las noticias. Pero el verdadero problema que yo veo en esta foto es que no está firmada; carece de atribución y de pie de foto, y por eso pido perdón en el nombre de eldiario.es. A los lectores, a los que les hemos escamoteado el contexto de la imagen; a las personas que aparecen en la foto, y sobre todo al fotógrafo y/o la agencia que nos la ha distribuido. Vamos a intentar arreglarlo lo antes posible.”

El juego entre la imagen y la palabra es delicado; puede amplificar una idea, o puede jugar a anularla. Puede devorar lo que el texto trata de decir, o subrayar su incoherencia; puede reforzar una interpretación engañosa o introducir un sutil matiz. Todo depende de la yuxtaposición, y a veces el efecto que se busca no se consigue. La imagen es, desde siempre, una medicina poderosa en los medios, y por eso conviene dedicarle recursos como tiempo y atención que a veces, ay, no están tan disponibles en las redacciones como debieran.

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Seguidores de esta sección habrán notado un pequeño pero significativo cambio en el modo como se usan los nombres, que ha venido sugerido en parte por la siguiente carta sobre el tema enviada por Eva desde Sevilla:

“Hola. Sólo escribo para dejar constancia de algo que no suele entusiasmarme de la sección de El defensor, y es que se publiquen cartas de los lectores encabezados por el nombre, apellidos y ciudad. En el foro escribimos bajo un nick, y nuestros motivos tendremos para elegir un nick en vez de nuestros nombres (al escribir en público). Cuando nos hacemos un usuario sí ponemos nuestro nombre real completo, pero lo hacemos en un cuestionario privado que consideramos seguro. Al escribir al defensor no tenemos la opción de cambiar esos datos y por eso no veo del todo correcto que, en caso de publicar una carta al defensor, la encabecen estos datos. Por ejemplo, este correo que estoy escribiendo. Si yo me plantease que puede publicarse me gustaría poder eliminar al menos el segundo apellido y mi ciudad. O quitar los dos apellidos y dejar la ciudad. No me parece mal que se publique el texto del escrito, pero creo que los datos personales se deberían omitir. Esa es mi sugerencia y mi reflexión. ¡Un saludo!”

Eva tiene razón, y no es la primera persona que llama la atención sobre este tema. Dado que los nombres pueden aparecer en búsquedas asociados a las cartas y a su contenido parece conveniente eliminar esta pequeña pero significativa violación de privacidad, y por eso a partir de esta misma columna sólo se empleará el nombre de pila y la ciudad a no ser que el lector explícitamente solicite que se use un nick en el propio texto. La misma provisión se aplicará a los publicados con anterioridad, que serán corregidos en los próximos días. Lamento cualquier desasosiego que este asunto pueda haber provocado; no es ni mucho menos la intención de este defensor hacer nada que reduzca en modo alguno el interés por el uso del servicio a los lectores y socios de eldiario.es, a los que animo a enviar sus matizaciones y quejas para que así podamos mejorar el medio cada día un poco más.

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