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¿Qué quieres tomar? Una clase de inglés, please

  • Grupos reducidos, un profesor nativo y el ambiente informal de un bar conforman el nuevo método para aprender idiomas
  • Mingles y English Café son dos iniciativas que sacan el inglés de la academia y lo llevan a cafeterías para fomentar la conversación
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Un grupo de chicos en una clase de inglés. / Foto: English Café

Un grupo de chicos en una amena clase de inglés. / Foto: English Café

What would you like to drink? (¿Qué le gustaría tomar?) Así empiezan ahora las clases de inglés. El nuevo método para estudiar idiomas se escapa de las academias y toma bares y cafeterías con encanto para trabajar la conversación, esa gran olvidada. Se fomenta así el aprendizaje del idioma de una manera alternativa a los sistemas tradicionales donde prima la teoría.

Con tu bebida favorita y acompañado por otros alumnos, nunca más de cuatro, comienza la clase. Un profesor nativo guía la conversación que cada semana versará sobre un tema diferente. La vergüenza tendrás que dejarla en casa porque lo que buscan estas clases es que te olvides de todos tus miedos para que de una vez por todas comiences a aprender inglés hablándolo.

Conseguir seguridad en uno mismo y fluidez con el idioma es lo que buscan estas clases. Esta manera divertida de aprender la lengua de Shakespeare nació hace algo más de dos años y medio en Madrid cuando Patricia Bendito fundó, junto a Guillermo Sanz, English Café. La idea surgió cuando tras años de clases en academias, Patricia Bendito seguía necesitando mejorar su conversación. Entonces contactó con un profesor nativo al que le propuso que le diera clases en una cafetería y junto a tres amigas más vio lo rápido que mejoró su nivel.

Una manera económica y divertida de aprender

El modelo de English Café se desarrolla en cafeterías bonitas y tranquilas que motiven a los alumnos. Son clases semanales con grupos reducidos -entre cuatro o cinco personas- en una gran variedad de horarios y en distintos niveles. “El precio de las clases es económico”, unos 8 euros la hora e incluye una consumición, si te matriculas un mes, y algo menos si adquieres un bono trimestral, explica Bendito, quien añade que a través de la web puedes cambiar los días de clase y ver tu evolución.

Los profesores nativos desarrollan el modelo de clases conversacionales, de dos horas de duración, con vocabulario, gramática y temática que cambia cada semana. Asimismo te preparan para situaciones reales de la vida, ya que mucha gente acude porque tiene que enfrentarse a una entrevista de trabajo en inglés o porque se van a otro país a trabajar o a estudiar. De ahí que el perfil de sus alumnos sea de gente joven, entre 25 y 35 años que bien tienen su primer empleo o son ya trabajadores más experimentados con algo en común: las ganas de aprender a hablar inglés. Este atractivo método se ha ido consolidando con unos 1.500 alumnos mensuales y ha dado el salto a Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga, Valladolid, Bilbao y Murcia.

La importancia de tu vida social

Otra iniciativa divertida y económica de aprender idiomas es Mingles, una start-up fundada en marzo de 2014 por Gabriel y Andrés Pazos y Amanda Wolfenbuttel. Mingle, significa socializar, y eso es lo que fomenta este método que apuesta por profesionalizar el clásico intercambio de idiomas. Su principal objetivo es que “ vivas una experiencia con el idioma sin necesidad de tener que hacer una maleta”, cuenta Gabriel Pazos. Por tanto, sus clases de grupos reducidos se desarrollan en locales que inviten al diálogo, como bares, cafeterías y espacios de coworking, por ahora sólo en Madrid.

Han apostado por “la tecnología, por lo que la plataforma permite una flexibilidad total, tanto por parte del alumno como del profesor”, cuenta Gabriel Pazos. Tú eliges cuándo y a dónde acudir. Desde el móvil te puedes apuntar a una clase, 10 euros con consumición, y cada vez que acudas conocerás a profesores y compañeros nuevos. Ya han disfrutado de esta iniciativa social y flexible 2.000 alumnos, en su mayoría mujeres con edades entre los 25 y los 50 años, y 250 profesores nativos diferentes. Y han incluido otros idiomas que les demandaban, como francés, alemán y portugués para seguir viviendo experiencias en otro idioma.

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