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Azpiazu no tiene "ningún problema" en reeditar en Euskadi el pacto con el PP

El consejero de Hacienda anuncia que el Gobierno dispondrá de unos 150 millones de remanentes en 2017, que se destinarán a inversiones, fruto de la mejor recaudación y del acuerdo del Cupo

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El consejero Azpiazu, con Erkoreka, antes de la rueda de prensa de presentación de los presupuestos

El consejero Azpiazu, con Erkoreka, antes de la rueda de prensa de presentación de los presupuestos @JERKOREKA

Si el sábado el portavoz parlamentario del PNV,  Joseba Egibar, apeló a la "decencia democrática" para no pactar con el Gobierno del PP en el Congreso de los Diputados los presupuestos generales de 2018, en Euskadi el Ejecutivo de Iñigo Urkullu no tiene "ningún problema" en reeditar su alianza con los 'populares' para las cuentas del año que viene. "No tiene por qué no haber un acuerdo que funcione igual de bien. Yo, en este sentido, no tengo ningún problema", ha señalado el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, que ha iniciado en el Parlamento la ronda de comparecencias de todos los miembros del equipo de Urkullu para presentar el detalle de los presupuestos ya aprobados hace dos semanas y enviados a la Cámara la pasada semana.

Azpiazu ha respondido así al portavoz económico del PP, Antón Damborenea, que ha recordado el  acuerdo firmado en 2017 y ha criticado que "son otros los que ponen vetos" al entendimiento, en referencia a las reticencias que el PNV está mostrando en las Cortes Generales a continuar acordando con el Ejecutivo de Mariano Rajoy en plena tormenta política por la crisis catalana. El consejero de Hacienda ha insistido en que, aunque la prórroga presupuestaria "no sería una catástrofe", el Gobierno "quiere sacar adelante estos presupuestos", sin que el Ejecutivo de PNV y PSE-EE ponga líneas rojas entre las opciones que tiene en la oposición -PP, EH Bildu y Elkarrekin Podemos- para lograr el escaño necesario para sortear la minoría parlamentaria.

En realidad, la negociación política para el Ejecutivo será más sencilla en 2018 que en 2017. Y es que la baja médica de la que fuera candidata a lehendakari de la coalición Elkarrekin Podemos, Pili Zabala, que no acude a la Cámara desde junio, impide 'de facto' que pueda prosperar una enmienda de totalidad de la oposición, que ahora tiene tantos escaños como los del Gobierno y no uno más. El tercer socio, en todo caso, sí sería necesario para la votación definitiva, prevista para el 22 de diciembre, donde se exigen más 'síes' que 'noes'.

El poco valor del adjetivo "histórico"

El PP, en todo caso, ha afeado algunos puntos de partida de las cuentas. Damborenea ha explicado que el gasto corriente crece en 220 millones y que la inversión cae en 120 millones en los presupuestos más altos de la historia, 11.486 millones. El propio Azpiazu ha querido rebajar esa etiqueta de "históricos" de los presupuestos ya que, según ha bromeado, es algo que se publicita todos los años al igual que cada FC Barcelona-Real Madrid es "el partido del siglo". 

Desde la bancada de EH Bildu, Leire Pinedo también ha mostrado una visión negativa de estas cuentas aparentemente expansivas. Ha señalado que "siete de cada diez euros de la deuda nueva son para pagar deuda vieja", por lo que "poca inversión se puede hacer". También ha criticado que haya más recursos pero se incida en el recorte del 7% en las ayudas sociales introducido en 2011 por la entonces consejera socialista Gemma Zabaleta y que Urkullu ha ido manteniendo desde 2012. 

El portavoz de Elkarrekin Podemos, Julen Bollain, por su parte, ha incidido en la reforma fiscal presentada la pasada semana por PNV y PSE-EE, que según Bollain dista mucho de equiparar Euskadi a la presión fiscal media de Europa. Por el contrario, el PP se ha hecho eco de las protestas de la patronal Confebask y ha criticado que la propuesta tributaria lastrará a las empresas. Azpiazu no ha dado muchos detalles, pero ha recordado que algunos de los cambios "los exige Europa" y ha indicado que, en general, los ajustes "no van contra la competitividad de las empresas" sino "contra la competitividad de aquéllas que no quieren operar en un sistema moderno".

Unos 150 millones de remanentes en 2017

La comisión parlamentaria estaba destinada a que el consejero presentara las cuentas de 2018, pero desde el punto de vista presupuestario la gran cifra afecta al ejercicio 2017. El  Consejo Vasco de Finanzas Públicas de octubre ya marcó una recaudación fiscal más elevada que la prevista por dos motivos,  el acuerdo en torno al Cupo con el Estado y el mejor comportamiento de la economía, y ello permitirá al Gobierno vasco cerrar el año sin apretarse el cinturón.

Así las cosas, Azpiazu ha explicado que Euskadi tendrá que recurrir menos a la deuda para financiar determinados gastos y que, además, tendrá unos 150 millones en remanentes para abordar de aquí al 31 de diciembre determinados "gastos no recurrentes", inversiones que, además, ayudarán igualmente a liberar compromisos de cara al año próximo. 

Finalmente, el consejero de Hacienda ya señalado también que la ley de presupuestos incorpora una disposición de manera que la subida salarial prevista para los funcionarios, del 1,5%, se pueda aplicar aun cuando no haya presupuestos generales en 2018. Por el momento, el Gobierno de Rajoy no ha enviado a las Cortes Generales las cuentas del próximo ejercicio ante la falta de apoyos parlamentarios.

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