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'La predicación de San Juan Bautista' de Lucas Cranach El Viejo, nueva obra invitada en el Bellas Artes de Bilbao

El Museo de Bellas Artes de Bilbao expone desde este miércoles y hasta el próximo 6 de abril 'La predicación de San Juan Bautista', de Lucas Cranach El Viejo, dentro de su programa La Obra Invitada. La obra se ha colocado junto a otra del mismo artista propiedad del museo, 'Lucrecia', fechada en 1534 y que se adquirió en 2012.

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'La predicación de San Juan Bautista' de Lucas Cranach El Viejo, nueva obra invitada en el Bellas Artes de Bilbao

La nueva Obra Invitada ha sido presentada en el Museo bilbaíno con la presencia de Borja Baselga, director gerente de la Fundación Banco Santander, entidad que patrocina este ciclo, y Javier Viar, director del Bellas Artes. Según han explicado desde el Museo, desde que hace diez años se iniciara este patrocinio del programa, se ha presentado medio centenar de obras en 44 convocatorias, a lo que se suma la cesión de piezas de su colección.

'La predicación de San Juan Bautista', fechada hacia 1537-1540, y 'Lucrecia', fechada en 1534, se exhiben en la sala 6, donde el programa reúne "dos obras del mismo autor de características muy diferentes, lo que añade interés a la propuesta".

De este modo, el Museo ha explicado que, por un lado, se expone "un tema evangélico infrecuente" en la producción de Cranach y por otro, "el desnudo femenino de Lucrecia, uno de sus temas predilectos, del que llegó a ejecutar, solo o con ayuda de su taller, más de sesenta versiones".

Pintor y grabador, Lucas Cranach el Viejo (Alemania, 1472-1553) es "uno de los artistas señalados de la historia del arte y reconocido protagonista, junto con Alberto Durero, del Renacimiento alemán". Tomó el sobrenombre de la pequeña ciudad alemana de Kronach (Franconia), en donde nació y recibió, de manos de su padre, las primeras enseñanzas del oficio.

Partidario de la Reforma protestante, fue amigo íntimo de Martín Lutero, para quien pintó obras religiosas de carácter didáctico y varios retratos. También creó "su propio ideal de desnudo femenino, cuyo particular atractivo ha perdurado hasta nuestros días".

Aunque se conocen "poco" de sus años tempranos, está documentada su presencia en Viena hacia 1502. El ambiente surgido en esa ciudad en torno a la universidad ejerció "gran influencia" en Cranach, quien, a partir de entonces, asumió los ideales humanistas.

Entre 1505 y 1550 permaneció en Wittenberg, al ser nombrado pintor de corte por el elector Federico III. Allí, no sólo trabajó como pintor y grabador, sino que también se ocupó de la organización del artesanado, de la supervisión de los proyectos arquitectónicos, del desarrollo de las ceremonias y de todo el ambiente estético relacionado con la corte.

Como burgomaestre de la ciudad, fue también propietario de una librería y una farmacia, y emprendió diversos negocios que le proporcionaron "prosperidad y una buena posición".

En 1508 viajó en misión diplomática a los Países Bajos, a la corte del emperador Maximiliano. Desde ese momento, se aprecia un cambio en su pintura, que resolverá las figuras mediante "un suave modelado".

A partir de 1520 su taller, en donde trabajaron sus dos hijos Hans y Lucas Cranach el Joven, comenzó a recibir numerosos encargos y, junto a los temas religiosos y los retratos, desarrolló una amplia producción de temas clásicos y mitológicos.

En los últimos años de su vida, Cranach acompañó al exilio al elector Juan Federico I, primero a Augsburgo y más tarde a Weimar, donde murió en 1553.

Lucas Cranach El Viejo dejó "gran cantidad" de pinturas y grabados, así como un taller que le sobrevivió y continuó creando versiones de sus obras décadas después de su muerte.

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