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Un proyecto industrial de 5 millones para sustituir a Pastguren

El grupo vizcaína Orue, del sector de la madera, prevé cerrar el próximo mes la compra de la antigua papelera de Zalla para instalar una planta de biomasa y de fabricación de pelets. Ha abonado ya 1,5 millones.

Hasta cinco proyectos anteriores no han cuajado para reemplazar a Pastguren, liquidada en 2011 con una plantilla de 170 trabajadores y una deuda de 40 millones de euros.

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La desaparecida fábrica de Pastguren, una papelera en Zalla que tenía 170 trabajadores y que paró su producción en octubre de 2009 para ser liquiedada en 2011, tiene al fin un proyecto industrial que la sustituye. Será una inversión de cinco millones de euros del grupo Orue para crear un planta de biomasa, que prevé implantarse el próximo año si no hay contratiempos. La compañía, de una familia de la localidad vizcaína de Zeberio dedicada al sector de la madera, ha abonado ya 1,5 millones y depositará otros 3,5 millones cuando firme las escrituras, trámite previsto para  el próximo mes, según fuentes próximas a la empresa.

El cierre de Pastguren tuvo su controversia, ya que la empresa recibió una ayuda pública de 2,5 millones en 2009 que solo sirvió para acelerar su caída y esfumarse el dinero. Fue un aval concedido por la Diputación de Bizkaia que los acreedores utilizaron, en vez de buscar un plan de viabilidad, para saldar parte de la deuda y llevó a la compañía al concurso de acreedores en solo cuatro meses.

Desde entonces las instituciones vascas, el Gobierno vasco y la Diputación de Bizkaia, buscaron atraer un inversor. Primero fue un proyecto para crear una fábrica de biomasa, que iba a crear 200 empleos y absorber parte de la plantilla de Pastguren. Luego, en 2011 estuvo a punto de lograrse, con la empresa Hormibal, con quien se acordó adjudicar las instalaciones de Pasturen por un importe de tres millones y el mantenimiento de 30 empleos. Pero el mismo día en que se iba a cerrar la adjudicación, apareció una oferta de Uxue (el patrocinador del Bilbao Basket en la pasada temporada que luego le dejó en la estocada sin aportar ningún euro), que se concretaría en una inversión de seis millones y 35 empleos. Nueve meses después de marear a las instituciones, la retiró.

Luego hubo una oferta de un chatarrero de adquirir las instalaciones por 1,5 millones de euros y otra de un inversor que ofrecía dos millones de euros pero sin mantener ni un solo puesto de  trabajo. Al final, la del grupo Orue tiene todos los visos de concretarse. Ya ha sido aceptada por el juez que administra Pastguren desde su entrada en concurso de acreedores, con unas deudas de 40 millones. Lo que significa que se recuperará una mínima parte de la deuda.

La oferta no contempla ningún compromiso de recolocación de los trabajadores de la extinta Pastguren y se limita a la adquisición de los bienes y el suelo donde se asienta la fábrica, según las fuentes consultadas. La idea es derribar alguno de los pabellones. No hay ningún dato oficial pero se habla de la creación de 60 empleos directos en el plazo de un año. Vistos los antecedentes, las instituciones esperan que se cierre ya la compra. De momento aún no se ha solicitado ninguna licencia de obra en el Ayuntamiento de Zalla.

Pelets de madera

La nueva fábrica se dedicará a la producción  de astilla y pelets de madera, un producto cada vez más utilizado como combustible en chimeneas del hogar, y la generación de energía renovable a partir de la biomasa. La compañía quiere utilizar la caldera y la turbina que usaba Pastguren para secar los pelets. Orue tiene otra planta en Arrigorriaga  que gestiona residuos en general y carece de ese servicio.

La implantación de este proyecto industrial sería un pequeño respiro a esta comarca vizcaína que a finales de la década pasada vio que sus tres grandes empresas quedaban prácticamente sin actividad. Primero fue la empresa Reckitt con casi 200 trabajadores, a la que siguió Pastguren, con 170, y desde hace un año, está también en graves problemas Virtisu, con 105 trabajadores, que no cobran la nómina desde octubre de 2012 y están en un ERE. Lo curioso es que en este caso es la Diputación de Bizkaia  la propietaria de las instalaciones y la maquinaria, al adquirirla en 2006 por valor de 15 millones de euros, con el compromiso de que la filial de la compañía Jofel mantuviera la actividad de la factoría y los 105 puestos de trabajo. Estas tres empresas eran el motor económico del entorno de Zalla con más de 500 puestos de trabajo directos.


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