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Las andanzas de Corinna no preocupan a los parlamentarios

El rey saluda a su amiga Corinna Sayn-Wittgenstein.

Salomé García

Madrid —

De los 16 partidos con representación en el Congreso, distribuidos en siete grupos parlamentarios, sólo uno, Izquierda Unida, ha planteado al Gobierno las dudas que corroen a la opinión pública sobre Corinna Sayn-Wittgenstein, sus relaciones con el rey Juan Carlos y sus autoproclamadas gestiones en favor del Estado español. De las decenas de preguntas que tramitan cada semana los diputados para que sean respondidas en el pleno de Control de los miércoles o por escrito, sólo las de uno se refieren a la aristócrata alemana y rubia, como ella misma ha destacado.

Hay pocos aspectos del caso Urdangarin que susciten mayor morbo que el papel de la autodenominada princesa. De Corinna se habla en la calle más que del duque presunto y de su infanta esposa, con ese gustazo que da hablar de lo que se desconoce. De Corinna opinan los entendidos en las entretelas de la Zarzuela y murmuran los analistas políticos. Pero sus señorías, nada.

Ricardo Sixto es el único diputado que tiene planteadas cuestiones al Gobierno sobre la acompañante real. Pero no las formalizó a raíz de los últimos correos electrónicos desvelados por el exsocio de Urdangarin, Diego Torres, al juez Castro, en los que se desvela una estrecha relación de la empresaria alemana con la Casa del Rey y se pone en evidencia su capacidad para influir en el futuro profesional del duque, con el supuesto beneplácito del rey. No preguntó tras leer en El Mundo la entrevista a la aristócrata, en la que afirma que el Gobierno español la usó como mediadora para algún asunto que sigue siendo un misterio: “Ese trabajo que he realizado para el Gobierno español, cuando se me ha pedido, ha sido siempre delicado, confidencial. Son asuntos clasificados, situaciones puntuales que yo he ayudado a solucionar por el bien del país”.

Sixto formuló sus preguntas al Gobierno sobre Corinna Sayn-Wittgenstein el 11 de enero, tras leer en la edición del 29 de septiembre de The New York Times que la alemana se autodefinía como “asesora estratégica del Gobierno español”. Básicamente, el diputado de IU quiere saber si eso es cierto y qué “recursos del Estado” se pusieron a disposición de esta señora para realizar sus labores de asesoría.

La formación que lidera Cayo Lara aún espera la respuesta del Gobierno, que un mes después no ha contestado a esas cuestiones. Pero tendrá que hacerlo, porque esta vez la Mesa del Congreso aceptó las preguntas, a diferencia de lo que hizo en abril de 2012, cuando rechazó por unanimidad (votos de PP, PSOE y CiU) un paquete de cuestiones sobre el viaje del rey a Botsuana para cazar elefantes. Los diputados de Izquierda Plural, Esquerra y BNG ya interrogaban entonces sobre “los acompañantes” del monarca en aquel periplo, entre los que se encontraba Corinna. El órgano de gobierno del Congreso tumbó las preguntas con el argumento de que indagaban sobre la “vida privada” del rey.

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