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Rechazo unánime de la oposición portuguesa a los nuevos recortes

Socialistas y Bloque de Izquierda piden la dimisión del Gobierno y se niegan a pactar el nuevo paquete de ajustes

Los sindicatos anuncian nuevas movilizaciones contra las medidas del Gobierno que suponen el despido de 30.000 funcionarios y el retraso de la edad de jubilación

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Passos Coelho defiende sus nuevos recortes para que Portugal siga en el euro

Passos Coelho defiende sus nuevos recortes para que Portugal siga en el euro

No quieren nuevos recortes y menos pactarlos. El Gobierno conservador de Portugal ha cosechado un rechazo unánime de la oposición y los sindicatos al nuevo paquete de duros ajustes anunciado este viernes al país. Partidos y centrales han coincidido en negarse a consensuar los planes de Passos Coelho, tal y como reclamó el primer ministro.

Las grandes centrales y los partidos de izquierda, entre ellos el socialista (PS) que encabeza a día de hoy las encuestas sobre intención de voto, han acusado al Ejecutivo de insistir en una "receta" que ha sumido al país en una espiral de recesión y desempleo y que hará imposible el pago de su deuda, que supone ya un 125 % del PIB.

Los socialistas, que han pedido la dimisión del Gobierno, han criticado que los recortes afecten a trabajadores y pensionistas. En su opinión la nueva propuesta del Ejecutivo es "más de lo mismo", una nueva vuelta de tuerca en los planes que no han logrado combatir la recesión y un desempleo que se ha duplicado en tres años hasta el 18%.

El Bloque de Izquierda ha calificado las nuevas medidas de burla a la sentencia del Constitucional que anuló otros recortes similares el 5 de abril y ha destacado que más austeridad dificultará el crecimiento e impedirá pagar la elevada deuda portuguesa.

Rechazo sindical  

El mayor sindicato luso, la Confederación General de Trabajadores de Portugal ha calificado las nuevas medidas de "brutales" y ha anunciado protestas y movilizaciones este mismo mes. También la más moderada Unión General de Trabajadores ha expresado su rechazo a negociar el nuevo e "inaceptable" paquete de austeridad.

El Sindicato de los Cuadros Técnicos del Estado (STE), cuyos afiliados están entre los más afectados por las medidas, se ha quejado de que el Gobierno les "castiga de nuevo" sin tocar los beneficios de concesiones y proyectos públicos con grandes empresas privadas.

Según el STE, los funcionarios, más de 600.000 en un país de 10,5 millones de habitantes, sufrirán en total recortes por 5.600 millones de euros, cerca de la mitad de todos los ahorros del sector público, desde que Passos Coelho llego al poder, hace dos años, y hasta que concluya su plan de austeridad, en 2017.

La función pública verá aumentar de 35 a 40 horas semanales el horario de trabajo, perderá complementos salariales y pasará por nuevos sistemas de selección y cualificación profesional para ahorrar costes.

También los militares han lanzado duras críticas al Ejecutivo por el aumento de su edad de jubilación a 58 años, y un portavoz de la principal asociación de oficiales ha lamentado que se vaya hacia unas Fuerzas Armadas llenas de ancianos.

Otra organización laboral, la Federación de los Sindicatos de Transportes (FECTRANS) ha pedido audiencia urgente al primer ministro para que aclare cómo van a trabajar los conductores profesionales hasta los 66 años, tras la decisión de ampliar un año la edad de jubilación, si sus permisos de conducción se extinguen a los 65.

Passos Coelho considera sus medidas imprescindibles para continuar en el euro

Ante las críticas, Passos Coelho ha reiterado hoy que sus medidas de austeridad, para ahorrar 4.800 millones de euros en tres años con reducción de pensiones y de 30.000 funcionarios, jornada laboral más larga en la Administración y un año más en la edad de jubilación, hasta los 66, son necesarias para que Portugal pueda permanecer en la zona euro.

El líder conservador ha recordado al PS la "responsabilidad" que a su juicio tienen los partidos que pueden gobernar Portugal de cumplir los compromisos del país, sujeto al rescate financiero de 78.000 millones de euros que pidió hace dos años, poco antes de que los socialistas perdieran el poder en elecciones anticipadas.

"O estamos y cumplimos o no estamos", subrayó Passos Coelho en referencia a la permanencia de Portugal en la moneda común europea, y al advertir de que el coste social y económico de abandonarla "sería inmenso".

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