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Al menos 4 datos y 5 propuestas para reducir la pobreza infantil en los hogares encabezados por mujeres solas

“Lo único que quiero es estar bien, no tener problemas, porque mis hijos dependen de mi”. Juana, 52 años, madre de 3 hijos.

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Aitor Lara/ Save the Children

Aitor Lara/ Save the Children

Artículo escrito por Violeta Assiego y Thomas Ubrich, autores del informe " Más solas que nunca"

Más de uno de cada tres niños en España está en riesgo de pobreza o exclusión social ( 35,8%). Un dato, sin duda, peor al del año anterior. Entre los hogares más afectados por esta situación destacan los monoparentales. Más de la mitad de estos (53,3%) está en riesgo de pobreza o exclusión, algo que vulnera gravemente los derechos de las niñas y los niños que viven en ellos. Cuando hablamos de estas familias el género importa, y mucho. Del casi millón ochocientos mil hogares monoparentales que hay en España, el 82% tiene rostro de mujer.

En este contexto de crisis, son estas familias -las formadas por una madre sola con hijos- las que están más solas que nunca. Tienen las tasas más altas de pobreza infantil en elementos tan relevantes como el empleo, la vivienda, la salud y la red de apoyo. Estos hogares son mucho más vulnerables que el resto de hogares.

El informe que acaba de publicar Save the Children sobre la pobreza infantil en este tipo de hogares analiza datos de la Encuesta de la Fundación Foessa. Datos que nos permiten dar a conocer en qué aspectos son más vulnerables estas familias respecto al resto de hogares. La imagen que se ofrece es desoladora no solo por los datos, sino sobretodo por las historias.

 

1.- Más de la mitad de los niños está en situación de pobreza aunque su madre trabaje.  Las situaciones de precariedad e inestabilidad laboral predominan entre los hogares monomarentales que tiene ya de por sí, menos oportunidades de empleo y mayores problemas de conciliación laboral que el resto.

 

2.- Cuatro de cada diez no disponen de dinero suficiente para los gastos corrientes de la casa y el 37,8% no puede mantener el hogar a temperatura adecuada. La exclusión residencial de estas familias es compleja y hace referencia a diversos problemas que inciden negativamente en su plena integración.

 

3.- Las familias monomarentales necesitan reducir gastos en aspectos vitales como los gastos relacionados con la alimentación (68%) o comprar medicinas o seguir tratamientos (tres de cada cuatro han dejado de hacerlo por problemas económicos). Muchas de estas circunstancias pueden ocasionar en los niños desde problemas de malnutrición a problemas psicológicos que, entre otras consecuencias, pueden incidir en su rendimiento escolar.

 

4.- El 36% de las madres solas con hijos afirma no poder contar con nadie cuando le surge un problema. Estas familias salen adelante con verdaderos obstáculos logísticos y económicos, especialmente si no cuentan con una red de apoyo familiar y social. Es fundamental la existencia de una “malla de seguridad”, una “última red” de protección social para proteger y prevenir las situaciones conflictivas, los acontecimientos vitales estresantes, la enfermedad u otros condicionantes de vulnerabilidad social que conlleva la crianza de un hijo por parte de una madre sola.

 

Los poderes públicos no están siendo capaces de frenar la pobreza infantil y se está poniendo en riesgo el presente y el futuro de estos niños. Terminar con esta situación debe ser una prioridad política. Es necesario aumentar la inversión social en políticas de protección a la infancia y desarrollar una estrategia integral de lucha contra la pobreza infantil que esté basada en el acceso a recursos adecuados y a servicios asequibles y de calidad. A ello contribuiría, entre otras cosas:

 

1ª. Dar un reconocimiento legal y administrativo explícito a las familias monoparentales. Esto les garantizaría un mínimo de protección  frente a las situaciones que les hace estar más expuestas al riesgo de pobreza y exclusión social.

 

2ª. Incluir la categoría de “familia monoparental” como grupo especial en el acceso a ayudas y prestaciones dentro el ámbito escolar. Las hijas e hijos de estas familias podrán adquirir conocimientos, habilidades y competencias independientemente de sus características socioeconómicas que prevendrían la pobreza educativa.  

 

3ª.- Ampliar y establecer deducciones fiscales como la de por maternidad a las familias monoparentales en riesgo de exclusión social con hijos menores de dieciocho. De esta forma estas familias podrán destinar mayores cantidades de dinero a cubrir necesidades básicas de sus hijos y suyas como la alimentación, medicinas, calefacción, etc.

 

4ª Frente a las deudas por vivienda, favorecer que las familias monoparentales puedan reestructurar su deuda hipotecaria prioritariamente; considerar como circunstancia familiar de especial vulnerabilidad a la unidad familiar monoparental a partir de un hijo y considerarlo como uno de los colectivos prioritarios para ayudas al alquiler y acceso a viviendas protegidas.

 

 Promover , a través de incentivos a la contratación, empleos de calidad a los sustentadores de los hogares monoparentales, y dotarles de ayudas a domicilio y de apoyo cuando lo necesiten por no contar con una suficiente red de apoyo.

 

“La maternidad es una cuestión de amor y de logística” dice Pepa Horno. Entre las familias que hemos entrevistado para el informe, el amor de éstas a sus hijos es incuestionable. Sin embargo, es precisamente la logística, la que más complicaciones puede presentar cuando la red de apoyo con la que cuentan es nula o escasa, y apenas existen políticas que las protejan. Necesitamos tener legitimidad para pedir a las administraciones que no las dejen solas, necesitamos tu firma

 

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