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Qué son y cómo se contagian las fiebres hemorrágicas

Se han confirmado dos casos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en Madrid, con un fallecido

El riesgo se considera bajo, ya que las fiebres hemorrágicas no son enfermedades altamente contagiosas entre humanos

Este tipo de enfermedad se propaga a través de la picadura de un tipo de garrapata que no suele picar a los seres humanos

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La fiebre hemorrágica es un proceso que cursa con fiebre alta y trastornos hemorrágicos

La fiebre hemorrágica es un proceso que cursa con fiebre alta y trastornos hemorrágicos EFE

La Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha confirmado la existencia de dos casos de infectados por fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, un hombre que falleció el pasado día 25 y la enfermera que le atendió.

¿Qué son las fiebres hemorrágicas?

Las fiebres hemorrágicas virales (FHV) son un grupo de enfermedades que pueden llegar a ser mortales y que están causadas por virus pertenecientes a diferentes familias. Estas enfermedades incluyen: la fiebre de Lassa, la fiebre hemorrágica Marburg, el ébola, la fiebre hemorrágica coreana, el dengue hemorrágico y muchas otras.

¿Cuál es la que se ha detectado en Madrid?

Los dos casos que se han dado en Madrid corresponden a la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Esta enfermedad, considerada grave, es causada por un  Nairovirus y tiene  una tasa de letalidad de entre el 10% y el 40%.

¿Cómo se propagan?

Estas enfermedades se consideran zoonosis, es decir, aquellas que se transmiten de forma natural de los animales vertebrados al hombre. También se pueden propagar mediante la picadura de insectos o ácaros, habitualmente una garrapata, como ha sucedido en el caso del fallecido. 

Finalmente, existen cuatro fiebres en los que se ha descrito la transmisión directa entre humanos, que son: Ébola, Marburg, Lassa y Crimea-Congo. El segundo caso detectado en Madrid corresponde a esta situación, ya que la enfermedad fue transmitida del primer afectado a la enfermera que lo trató.

La transmisión entre humanos se puede  producir por contacto estrecho con distintos líquidos corporales de personas infectadas, como sangre, saliva u otro tipo de secreciones. También se han descrito casos de transmisión tras el contacto con la sangre o los tejidos de animales infectados, motivo por el que un gran número de casos se ha dado en personas relacionadas con la industria ganadera.

¿Hay riesgo de que se siga propagando?

En general, a día de hoy se considera que las fiebres hemorrágicas no son enfermedades altamente contagiosas entre humanos, con lo que el riesgo de propagación de la fiebre de Crimea-Congo es relativamente bajo y es fácil de controlar una vez se ha detectado.

También hay que tener en cuenta que el tipo de garrapata que porta el virus es una de las que menos pica a los humanos. Además, no todas las personas son susceptibles a la enfermedad, con lo que aunque recibieran una improbable picadura, no tendrían por qué desarrollar los síntomas.

Por último, cabe destacar que, por lo general, en las zonas en las que se ha dado esta enfermedad de forma autóctona solo se han producido casos muy puntuales.

¿Dónde se más se han dado casos?

En particular la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo es endémica en África, los Balcanes, Oriente Medio y en Asia, en los países situados por debajo de los 50º de latitud norte, que es el límite geográfico de la garrapata que constituye su vector principal.

¿Y en España se habían dado casos antes?

No, estos son los primeros casos en los que la enfermedad afecta a humanos de forma tan grave, aunque el virus se detectó por primera vez en 2010 en garrapatas obtenidas de ciervos en Cáceres.

¿Cómo ha llegado a España?

En un mundo tan conectado como el actual, la llegada de este tipo de enfermedades se puede deber a multitud de motivos, pero en este caso particular es posible que se deba a las garrapatas que traen las aves migratorias de distintas zonas del norte de África.

¿Cuáles son los síntomas?

El cuadro de síntomas es variable según el afectado, y hay muchas personas que no presentan síntomas. Aún así, los más habituales son similares a los de un resfriado, como fiebre, dolor muscular, mareo, dolor y rigidez de cuello, lumbago, cefalea, irritación de los ojos y hipersensibilidad a la luz. Además, también pueden aparecer náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y dolor de garganta, seguidos de bruscos cambios de humor y confusión. 

En los casos más graves se puede presentar un cuadro de síntomas completo que incluya signos de hepatitis, rápido deterioro renal, o insuficiencia hepática o pulmonar repentina después del quinto día de enfermedad.

¿Qué medidas de precaución se pueden tomar?

Aunque se considera que el riesgo es bajo, algunos expertos recomiendan tomar una serie de precauciones a la hora de transitar zonas en las que pueda haber presencia de garrapatas, como llevar vestimenta adecuada que cubra las piernas y los brazos. Si se ha producido la picadura, no conviene manipular a la garrapata, sino tratar de extraerla con unas pinzas. Si es posible, se recomienda guardarla para que pueda ser analizada en caso de que aparezca algún síntoma.

Otras fuente de información sobre las fiebres hemorrágicas o en particular de la fiebre de Crimea-Congo Organización Mundial de la Salud Instituto de Salud Carlos III o la  Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU.

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