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Rajoy confirma lo que niega

José María Calleja

Si negar el marco es una forma de reafirmarlo, negar el marco tres veces es una forma enfática, casi abrumadora, de enfangarse en él.

Así, Mariano Rajoy ha dicho el martes ante los suyos: “No debemos enredarnos en cosas que importan a 25”; “No haré un llamamiento a la unidad, porque este es un partido unido” y “No voy a hacer un llamamiento a la responsabilidad, porque derrochamos responsabilidad”.

Todo esto lo dice Rajoy después de que portavoces del PP de Castilla-La Mancha (voceros de Cospedal) y del PP de Andalucía (voceros de Arenas) se hayan enzarzado en una lucha a garrotazos, con descalificaciones por perder las elecciones, por no saber hacer política, por enredar y no dar la cara.

Habla Rajoy después de la batahola montada en el PP por su severa derrota en la comunidad más poblada de España y sobre la que todos en el PP tienen una opinión, y no precisamente coincidente, a la hora de buscar culpables, deporte nacional que se practica sobre todo cuando no se gana.

De manera que cuando Rajoy dice, con aparente y exacta precisión, que no hay que enredarse en cosas que solo importan a 25 –¡a 25!, repite con énfasis para alcanzar el titular–, está diciendo que los enredos derivados de la derrota preocupan a un montón de gente dentro del partido; como mínimo a los líderes regionales y a los cabeza de lista a los ayuntamientos, que temen un batacazo, tamaño andaluz, el próximo 24 de mayo.

Rajoy dice renunciar a hacer un llamamiento a la unidad, lo que confirma que el partido está profundamente dividido, con mutuos reproches por los malos resultados en Andalucía; porque ya te dije yo, pensará Cospedal, que este candidato, Moreno, nos llevaba al desastre, por mucha gracia que le hiciera a Soraya. Una desunión que resulta expresiva por ser tan explícita, tan descarnada, con descalificaciones del otro, que es del mismo partido.

Cuando dice Rajoy que no hará un llamamiento a la responsabilidad es porque resulta evidente el ejercicio de irresponsabilidad que practican los enfrentados, por resumir: Arenas y Cospedal.

De manera que en su afán por negar lo aparente, Rajoy lo ha convertido en evidente y ha proporcionado información añadida sobre la profundidad del problema que afecta al PP. Un partido en este momento catatónico, enfrentado y con mucho miedo a perder el poder.

La reiterada referencia de Rajoy en sus discursos a las cafeterías también aporta información, quizá de su verdadera desconexión con la calle. ¡Qué obsesión! Lo mismo habla de las cafeterías como supuesto indicador de la recuperación económica que como lugar en el que la oposición busca candidatos. Se lo tiene que mirar.

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