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Sobre este blog

Ángela Armero es guionista de cine y televisión. Además imparte clases en la escuela creativa Hotel Kafka, colabora en diversos medios, ha escrito y dirigido dos cortos (“La Aventura de Rosa” y “Entrevista”) y ha publicado una novela juvenil (Alexandra y las Siete Pruebas.) Es una adicta a las series y dice que no quiere quitarse.

Pánico a una muerte ridícula (Vuela, Lara, Vuela)

Hace algunas semanas un amigo mío me habló de una de las muertes televisivas más estúpidas de todos los tiempos. Se trata del final del personaje de Lara Flynn Boyle en la serie “Las Vegas.”

Diréis, ¿por qué? ¿Acaso una muerte para una actriz no es un momento lucido, muy dramático, la ocasión perfecta para conmover los corazones y las almas, para impresionar a algún ejecutivo para que le dé un papel en otra serie? Seguramente los responsables de “Las Vegas” no pensaron en regalarle a Lara unas líneas memorables, una trágica y escalofriante despedida del planeta Tierra. Más bien, para pergeñar algo así, resulta sencillo imaginarse a los productores ejecutivos, borrachos como piojos en un bar, comentando lo pesada que es Lara.

-No hace más que llamar y llamar para pedir que le cambien el guión, que le lleven flores frescas y tofu al camerino, que le pongan la grabación de las escenas el mismo día, a partir de la una y no después de las siete, porque tiene que ir a Reiki y asistir a terapia familiar con su galgo.

-Deberíamos mandarla a freír puñetas.

-¿De verdad? ¿Matar a su personaje?

-Sí, pero no de cualquier manera. Algo muy ridículo, no sé.

-Un rayo.

-No, ¿qué dices? algo ridículo de verdad. Como por ejemplo... Que le pise la cabeza un pony.

-Espera, espera. Tengo algo mejor. ¿Y si se la lleva el viento?

-¿Sale volando y muere? ¿En serio?

-Eso es. Está discutiendo muy seria con el guaperas, se pone a soplar el cierzo y... sale volando y muere. Así es la vida, tío.



Por supuesto es una mera hipótesis, pero creo que hizo falta al menos una conversación parecida a ésta que me acabo de inventar para que el personaje interpretado por Lara, Monica Mancuso, estuviera discutiendo con uno de los personajes en una azotea y de repente saliera volando hacia el fin de su efímero paso por la serie (8 episodios en la tercera temporada.)

Sirva esta muerte estúpida como admonición a los actores de series en particular y a todos los seres humanos en general. Como decía Michi Panero en “El Desencanto”, “Lo peor que se puede ser en esta vida es coñazo”.

¿Qué otras muertes ridículas de televisión recordáis?

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Ángela Armero es guionista de cine y televisión. Además imparte clases en la escuela creativa Hotel Kafka, colabora en diversos medios, ha escrito y dirigido dos cortos (“La Aventura de Rosa” y “Entrevista”) y ha publicado una novela juvenil (Alexandra y las Siete Pruebas.) Es una adicta a las series y dice que no quiere quitarse.

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