eldiario.es

9

Del colegio abandonado Rey Heredia a Casa de la Ciudadanía

Los vecinos y activistas del colegio ocupado Rey Heredia presentarán al Ayuntamiento de Córdoba un plan de usos para el edificio que pasará a ser la Casa de la Ciudadanía.

En las próximas semanas, vecinos y Ayuntamiento deberán ratificar el documento para la cesión municipal del colegio.

Será un centro social autogestionado en el que se mantendrán las actividades desarrolladas en el colegio en este tiempo.

“Es una victoria absoluta, porque el objetivo de ocupar el colegio fue devolverle el edificio a los vecinos y colectivos del barrio”, señalan los activistas del Rey Heredia.

Concentración ciudadana en el Puente Romano contra el cierre del Rey Heredia. (Foto. Acampada Dignidad)

Concentración ciudadana en el Puente Romano contra el cierre del Rey Heredia. (Foto. Acampada Dignidad)

Casa de la Ciudadanía `Rey Heredia´. Un nuevo nombre para un nuevo estatus, pero sin perder el apellido que le dio vida al colegio ocupado en Córdoba por la Acampada Dignidad y reconvertido en centro social, y que en unas semanas será cedido finalmente por el Ayuntamiento a los vecinos y colectivos del barrio.

Esa denominación es la guinda que corona el documento elaborado entre los activistas de la Acampada Dignidad y los vecinos, un plan de usos y normas de funcionamiento que fue el requisito pedido por el Ayuntamiento de Córdoba para formalizar la cesión municipal del edificio al Consejo de Distrito Sur, el órgano de representación de los vecinos del barrio donde se encuentra el centro social Rey Heredia.

En el documento, al que ha tenido acceso eldiario.es/andalucia, se desarrollan los usos y las normas de funcionamiento de la futura Casa de la Ciudadanía `Rey Heredia´, que tendrá un carácter asambleario con una comisión de coordinación para la toma de decisiones.

Así, la asamblea estará integrada por las asociaciones y colectivos que desarrollen su actividad en el centro, en una estructura “de carácter horizontal y participativa”. Colectivos de los que quedan “expresamente excluidas las entidades de carácter político o religioso y empresas con fines lucrativos”, además de “aquellas asociaciones que contravengan la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Declaración Universal de los Derechos de los Niños”, según señala el documento.

Con todo, el logro obtenido por los vecinos y activistas pasa por mantener todas las actividades que han sido desarrolladas en los ocho meses de ocupación del colegio, tales como el comedor social, las clases de apoyo a los menores y adultos del barrio sin recursos, la apertura de la biblioteca con más de 3.000 ejemplares o la celebración de actos culturales, conferencias o presentaciones de libros. Actividades sobre cada una de las cuales habrá una asociación que será responsable de llevarla a cabo.

Y así, en el plan de usos del centro se plasma que se facilitarán “los espacios suficientes a las asociaciones y colectivos (…) para que puedan radicar en el centro su sede social o llevar a cabo sus actividades”. Junto a ello, se prevé desarrollar las actividades del propio Consejo de Distrito Sur, así como la de aquellos “colectivos ciudadanos acreditados”. La “dinamización de talleres y todo tipo de actividades culturales, sociales, de promoción de la participación ciudadana, etc” serán el objeto principal, además de poner a disposición abierta el uso de sus espacios.

Autogestión e independencia

Todo ello, según proponen los propios vecinos y activistas, se hará de una manera autogestionada, haciéndolo viable económicamente con cuotas de los miembros de los colectivos radicados en el Rey Heredia y las donaciones solidarias con las que hasta ahora han podido sacar adelante el centro. “Se comprometen a colaborar con su trabajo y sus aportaciones económicas”, reza el plan de usos y funcionamiento elaborado.

De hecho, el Ayuntamiento les había ofrecido abonar mediante subvención el agua y la luz de edificio, cuestión que, “de ser posible, intentaremos evitar y pagar nosotros mismos para tener una autogestión totalmente independiente”, apuntan los activistas.

“Es una victoria absoluta, porque el objetivo al ocupar el colegio fue devolverle el edificio a los vecinos y colectivos del barrio. Y así ha sido”, señalan quienes entraron en el colegio abandonado el 4 de octubre de 2013 y desde la Acampada Dignidad pusieron en marcha todas las actividades de lo que hoy es un centro social.

Porque, pese a la denuncia del Ayuntamiento por un presunto delito de usurpación, la imputación de catorce activistas, los cortes de suministros de agua y luz ordenados por el Consistorio o la inicial orden judicial de desalojo que finalmente quedó suspendida, la solidaridad vecinal y el trabajo de los colectivos han hecho que no se interrumpieran en estos ochos meses de vida la actividad social del centro y que ahora tenga un futuro como Casa de la Ciudadanía.

Muy Bien, has hecho Like

¿Qué tipo de error has visto?
¿La sugerencia que quieres realizar no está entre estas opciones? Puedes realizar otro tipo de consultas en eldiario.es responde.
Error ortográfico o gramatical Dato erróneo

¡Muchas gracias por tu ayuda!
El equipo de redacción de eldiario.es revisará el texto teniendo en cuenta tu reporte.

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha