Andalucía saca músculo este 28F de su población migrante y se prepara para la gran regularización: “Quiero seguir aquí”
“Andalucía es mi segundo hogar”, declara Jennifer Hurtado. El referéndum del 28 de febrero de 1980 marcó la ruptura definitiva de Andalucía con la dictadura franquista y la apertura de una nueva etapa a la que se sumaron millones de andaluces que soñaron en esta tierra su futuro. Un futuro abierto para los 8,7 millones de habitantes que hay en el territorio, y al que próximamente se unirán las personas que se acojan a la regularización extraordinaria de migrantes aprobada hace unas semanas por el Gobierno de España.
Jennifer vino desde Ecuador junto a su esposo, Erik Vaca. En vista de la inseguridad que reinaba en la nación, con un contexto sociopolítico tenso, y de los altos costes para perfeccionar la formación universitaria, ya que le pedían hasta 13.000 dólares para cursar un máster, decidió explorar cuáles eran las mejores opciones al otro lado del Atlántico: Sevilla fue la respuesta. “Queríamos salir porque estaba bien peligroso”, relata a este medio, “y por suerte nos aceptaron en la Universidad de Sevilla”. En 2024, la arquitecta y el abogado ya se encontraban en el destino cumpliendo la treintena y dando sus primeros pasos con una visa de estudiantes que les permite trabajar 30 horas.
A caballo entre las obligaciones académicas y la subsistencia económica, decidieron recurrir a la hostelería, sector que se adaptaba a sus horarios, aunque la explotación y los bajos salarios fueran su carta de presentación. “En el primer sitio en el que estuve no me hicieron contrato y me echaron sin más y, ya en el segundo, me pagaban cinco euros la hora, imagínate lo que le hacen a la gente sin papeles”, rememora.
Vivía con zozobra y llegó a arrepentirse de aquella decisión que los alejaba de los suyos, que los aislaba, tras una inversión tan alta. A pesar de que contaran con un préstamo financiero para afrontar los gastos imprevistos, nadie les quería alquilar una vivienda: “Ofrecíamos pagar seis meses por adelantado y contactamos con 56 departamentos en apenas cuatro días, pero nadie nos quería por ser extranjeros, hasta que encontramos a la señora de una inmobiliaria que sí nos creyó e intermedió con el propietario”.
“Podré opositar”
Así que, mientras iban ahorrando y especializándose en el ámbito digital de sus respectivas carreras, lograron hacer nuevas amistades, descubrían la ciudad y se sorprendían de lo lejos que estaba una provincia de otra. “¡Pensaba que estaban a veinte minutos!”, ríe Jennifer. Poco a poco, hicieron suyos los lazos que unen a Latinoamérica y a Andalucía, y que se traducen en miles de detalles, ya sea el calor del trato, el gusto gastronómico, con platos similares como los chicharrones, o el mismo lenguaje. Esa cultura, heredada a raíz de un flujo migratorio constante, hizo que su estancia fuera más bien cómoda, aunque conocen y lamentan la discriminación a la que se enfrentan sus conocidos.
“No he sufrido discriminación, pero se me hizo difícil de aceptar que me rechazaran en un trabajo porque se me caducaron los papeles de la estancia”, señala Vaca. Tras varios intentos, logró una oferta formal como comercial en una compañía de alquileres de coche, pero cuando notificó que necesitaba un periodo concreto para resolver la renovación del permiso, lo rechazaron. “Me decepcionó mucho”, así que la regularización será el paso para cumplir uno de sus principales objetivos: la nacionalidad española. “Se me abrirán muchas puertas profesionales y podré opositar”, adelanta, sintiéndose atraído por el ámbito de la inteligencia artificial, mientras que Jennifer contempla la posibilidad de proseguir su carrera con una tesis en materia de urbanismo sostenible. “Uno siente que esta tierra fuera suya porque he tenido momentos de felicidad, así que quiero seguir aquí”, forjando un proyecto vital.
El decreto para la regularización de migrantes que acordó el Gobierno de Pedro Sánchez con Podemos dará a los extranjeros que hayan llegado a España antes del 31 de diciembre de 2025 la autorización de residencia legal por un año si demuestran que llevan cinco meses viviendo en el país y no tienen antecedentes penales.
La medida, según las estimaciones del Ejecutivo, alcanzará a 500.000 personas, aunque hay fuentes expertas que hablan de 840.000, e incluirá a los solicitantes de asilo y a los hijos menores. El plazo se abrirá en abril y se extenderá hasta el 30 de junio y, aunque los grupos políticos conservadores se hayan opuesto, dará una oportunidad a aquellos que viven en la marginalidad del sistema, pero que existen en él. En la actualidad, hay un 16% de extranjeros afiliados a la Seguridad Social, es decir, más de 3,5 millones de personas que cotizan y que crece cada año más, así que la modificación de la Ley de Extranjería supondrá un impacto tanto a nivel económico como social.
Agricultura, construcción y cuidado del hogar
Con 8,7 millones de habitantes, se desconoce a cuántas personas en situación irregular beneficiaría el decreto en Andalucía, en un momento en que la población extranjera representa el 11,6% tras un repunte del 5,6% en 2025. Rosa Berges, secretaria de Política Migratoria de CCOO, desgrana los datos para conocer cuál sería el impacto real correlacionando los datos de alta en la Seguridad Social con los de la Encuesta de Población Activa. “En Andalucía esta medida será muy importante, sobre todo en Almería o en Huelva, ya que en la agricultura se estima que el 45% son mano de obra extranjera, también en las capitales de provincia y todo lo relacionado con la construcción y el empleo doméstico”, explica. Las oficinas del sindicato ya ofrecen información para cumplir con los requerimientos del Ejecutivo central y una duda corroe a las organizaciones: ¿cómo responderá la administración andaluza?
Andalucía es la cuarta autonomía que ya ha registrado más autorizaciones de residencia, con 214.207 en 2024, por detrás de Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana, según el Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI)
El período establecido será de apenas tres meses para unas plantillas que están en horas bajas, así que Berges pide, una vez más, un refuerzo de trabajadores para que se realice el trámite de la manera más ágil posible. “Son personas que ya están aquí y la propia Junta tiene que acometer este proceso para que dé un resultado positivo”, señala. Es más, Andalucía es la cuarta autonomía que ya ha registrado más autorizaciones de residencia, con 214.207 en 2024, por detrás de Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana, según el Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI).
El sindicato expone que la mayor parte de la población extranjera está en edad de trabajar, en especial las personas venidas de África, América o China, mientras que los mayores de 65 años corresponden en su mayor parte a Europa. A su vez, la tasa de actividad entre los extranjeros roza el 64,1%, mientras que los residentes se sitúa en el 55,9%. Sin embargo, subraya Berges, la tasa de paro alcanza el 21,4% en el primer grupo, bajando hasta el 14% entre los españoles. “No quitan el trabajo a nadie”, defiende frente a los bulos, aunque se muestra preocupada por algunas declaraciones institucionales, como la moción del Ayuntamiento de Málaga, en la que dan pábulo a este tipo de afirmaciones que tachan de “efecto llamada” a la regularización extraordinaria.
“En Andalucía no hay inmigrantes”
Susana Moreno, profesora de Antropología Social de la Universidad de Sevilla y especialista en políticas de migración, ha abordado el trasvase de conocimiento entre las comunidades africana y andaluza. “La regularización es aceptar que estas personas existen al darles una categoría jurídica, así que sea bienvenida”, y parafraseando al andalucista Blas Infante, defiende que “en Andalucía no hay inmigrantes, Andalucía es diversa”. Los nuevos enfoques que propone desde la academia están relacionados con la revisión de las categorías que se utilizan en la producción científica o la introducción de perspectivas de distintas procedencias, como harán en la próxima publicación de una revista de estudios africanos en colaboración con la Universidad de Granada.
También, rechaza el término inmigrante. “Se usa como una categoría identitaria que parece que queda para toda la vida y, además, crea una situación dicotómica en la sociedad entre los que son de fuera, en contraposición a los que son de dentro. Desde la academia, le damos una realidad social a lo que es una realidad jurídica, a partir de la cual se crean dos dogmas: la división por categorías que confieren más derechos a unas personas que otras y la creencia de que no hay una pertenencia cultural de estas personas en el lugar en el que residen”.
En continuo contacto con la comunidad senegalesa, habla sobre la creación de nuevos conceptos: “Dentro de la revisión de la oficialidad surgen términos como afropeidad, y se utiliza cada vez más adjetivos como afroandaluza o afroandaluz”, detalla. Más allá de unos papeles en regla, contempla que la pertenencia a un lugar se construye a través de las vivencias, del surgimiento de un sentimiento, en el que se entremezclan las tradiciones y nacen significados y símbolos nunca antes vistos. De esa forma, en la cotidianidad se dan los sincretismos con naturalidad: “Una amiga nigeriana hace el camino del Rocío vestida con faldas rocieras hechas con las telas de su país y también he visto a las mujeres mayores de la Macarena que asistían a misas evangélicas escuchando góspel”. Un intercambio que surge en contraste con las disputas mediáticas.
“Construir un futuro”
Carlos Molina aterrizó en Andalucía hace un año: el 15 de febrero de 2025. Procedente de Nicaragua, se apoyó en la familia que tenía en Sevilla para iniciar una nueva vida lejos de la inestabilidad de su país. En este corto tiempo, ha trabajado en la hostelería, de repartidor y en la agricultura. “No cuento con un permiso de trabajo, pero ahora estoy arreglando mis papeles para estar legalmente en España”, explica, siendo su meta tener una nómina. “Esto es una gran oportunidad para tener estabilidad laboral, acceder a un piso y a poder cotizar también, así que será una puerta muy grande para muchos si sabemos aprovechar la oportunidad. Podremos ayudar al crecimiento de Sevilla, en todos los aspectos, porque trabajaremos de manera legal y sin preocupaciones”, afirma.
“Siento que habemos muchos que venimos aquí a construir un futuro, a poder hacer las cosas mejor que antes y luchar por tener lo que un día soñamos”, confiesa. En la brega por alcanzar un reconocimiento legal, sostiene que se queda con quien le ha ofrecido su apoyo y le ha abierto las puertas de su hogar frente a los comentarios xenófobos con los que lidia cada día. Se quedará en Andalucía por el momento, ya que aquí aprecia el carisma, el talento y la transparencia de sus vecinos, “pues, me han recibido con mucho cariño”. ¿Cómo pasará este 28 de febrero? “Con mis amistades, conociendo un poco más la historia, compartiendo su cerveza y gastronomía, que para mí es una de las mejores que hay en España”.
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