ANDALUCÍA es, según la constitución, una nacionalidad histórica que vivió momentos de esplendor en el pasado y luego pasó a jugar un papel de cuartel, granero y mano de obra. Esta degradación llega a su punto álgido con el fascismo que deja a los andaluces en el imaginario popular como pobres analfabetos alegres y vagos -valga la contradicción- Ahora, hijas e hijos de Andalucía, intentamos contar nuestra historia con la dignidad, igualdad y justicia que esta se merece. (Columna coordinada por Juan Antonio Pavón Losada y Grecia Mallorca). Más en https://www.instagram.com/unrelatoandaluz/
Hasta que la plaza aguante
Han pasado meses desde la última edición del Icónica Santalucía Sevilla Fest. Aún así, los sevillanos lo recuerdan casi a diario. Si no es en tertulias de bar, lo hacen a través de las redes sociales. Es prácticamente lo mismo. La diferencia está en que uno de los espacios es virtual. Pero los recuerdos pueden llegar a ser muy distintos. Desde los artistas que desfilan por el escenario hasta sus actuaciones virales, pasando por el eterno debate de su celebración en la Plaza de España. Un asunto que trae cola desde su creación en 2021.
No son pocas las denuncias de los ciudadanos y los cruces de acusaciones entre partidos políticos en lo que a conservación de este Bien de Interés Cultural se refiere. Esto no es nuevo, por supuesto: el monumento sufre desperfectos en sus balaustradas, azulejos y otros rincones desde hace mucho. Pero los vecinos señalan que, en los últimos años, la situación se ha agravado y la posible degradación de un enclave como la Plaza de España en el futuro causa una alarma generalizada en la población.
La preocupación por uno de los monumentos más queridos por los sevillanos se traduce en una ola reaccionaria en portales como X (antes Twitter). Plataformas y asociaciones de vecinos aseguran que gran parte del desgaste tiene su origen en la celebración del Icónica. Todo ello ocurre entre muertes de varias especies de aves y otros animales del Parque de María Luisa que algunos viandantes habituales y formaciones como PACMA relacionan con el ruido ocasionado por el festival.
El mismo que en campaña electoral de las municipales de 2023 mostró su rechazo a la celebración del festival en este enclave, no tuvo mucho en consideración todas estas quejas cuando se lanzó de lleno a firmar la renovación con Green Cow Music para el uso de la Plaza de España al menos durante 6 años más, es decir, hasta 2031
Un informe técnico de la Gerencia de Urbanismo tras la edición del Icónica Fest de 2024 ya advirtió de la falta de protección en el apoyo de vallas sobre elementos cerámicos de la plaza o de impactos en los bancos de la Avenida Isabel La Católica. Además, voces de peso como las de la asociación ‘Sevilla se muere’ y la catedrática de Historia de la Construcción y máxima experta en la Expo Iberoamericana del 29, Amparo Graciani, han sido muy críticas y claras: ponen el foco en el traslado del festival a otro recinto para evitar daños mayores en la Plaza de España.
Y por si todo esto fuera poco, el Icónica Fest permanece todavía en el monumento de Aníbal González envuelto en más polémicas, entre las que se encuentran multas por incumplimiento de la normativa andaluza de derecho de admisión, acusaciones de dedazo, escasa transparencia y falta de autorización para su celebración desde el año 2023, según alertan Facua, promotores musicales y partidos de la oposición, como Por Andalucía.
El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ante esta situación, declaró a los medios de comunicación su intención de revisar la ubicación del Icónica Fest de cara a la edición de 2025. El mismo que en campaña electoral de las municipales de 2023 mostró su rechazo a la celebración del festival en este enclave, no tuvo mucho en consideración todas estas quejas cuando se lanzó de lleno a firmar la renovación con Green Cow Music para el uso de la Plaza de España al menos durante 6 años más, es decir, hasta 2031.
Podría calificarse, cuanto menos de intolerable, la sensación de ausencia de un plan de conservación y protección coordinado y bien ejecutado para la obra cumbre del regionalismo en la provincia de Sevilla
Si todas estas acusaciones y denuncias llevadas a cabo por expertos, asociaciones de vecinos, plataformas en defensa de la cultura en la ciudad, formaciones políticas y otras entidades, basadas en documentos gráficos y audiovisuales, o bien recogidas a través de testimonios, resultan ser ciertas, ¿en qué nivel dejaría al Ayuntamiento de Sevilla su gestión sobre un monumento protegido bajo la categoría de Bien de Interés Cultural como es la Plaza de España? En vistas de lo ocurrido, como mínimo, a la altura del betún.
Podría calificarse, cuanto menos de intolerable, la sensación de ausencia de un plan de conservación y protección coordinado y bien ejecutado para la obra cumbre del regionalismo en la provincia de Sevilla. De nada sirve proponer el cobro de una entrada a los turistas al recinto (para alejar aún más la plaza de los hispalenses, convirtiéndola en un Real Alcázar 2.0 con colas interminables), cuando al mismo tiempo se respalda un festival que encontraría, en otros espacios de la ciudad, una mejor ubicación para un evento de estas características donde ya tienen lugar espectáculos similares.
La Plaza de España albergará el Icónica Santalucía Sevilla Fest hasta 2031. Dos años antes, en 2029, el monumento cumplirá su centenario. Si la cosa sigue igual, como ya hemos comprobado con varios de sus edificios amigos de la Expo Iberoamericana del 29, algunas zonas de la Cartuja del 92 o la iglesia del Hospital de San Lázaro, entre otros muchos bienes de la capital andaluza, la Plaza de España albergará el Icónica hasta donde aguante el cuerpo. Y cuando el gigante de Aníbal González ya no dé más de sí, nuestras instituciones se harán las sorprendidas y se preguntarán, con mucho descaro, qué ha pasado para encontrarnos con un deterioro del que, nótese la ironía, no existían avisos.
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ANDALUCÍA es, según la constitución, una nacionalidad histórica que vivió momentos de esplendor en el pasado y luego pasó a jugar un papel de cuartel, granero y mano de obra. Esta degradación llega a su punto álgido con el fascismo que deja a los andaluces en el imaginario popular como pobres analfabetos alegres y vagos -valga la contradicción- Ahora, hijas e hijos de Andalucía, intentamos contar nuestra historia con la dignidad, igualdad y justicia que esta se merece. (Columna coordinada por Juan Antonio Pavón Losada y Grecia Mallorca). Más en https://www.instagram.com/unrelatoandaluz/
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