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¿Qué cara se le quedaría al PP si perdiera Andalucía?

Santiago Abascal y Juanma Moreno, en el año 2000, cuando eran compañeros en las Nuevas Generaciones del PP.
27 de marzo de 2026 22:04 h

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Habréis leído o, peor, oído en vivo, esas palabras impresentables del presidente aragonés, Jorge Azcón, del PP, haciendo chanzas con que si María Jesús Montero es menos guapa que Pilar Alegría. Todo para vaticinar que a la aludida se le va a “quedar peor cara cuando pierda en Andalucía”. Machirulada aparte, ¿qué carita se les quedaría al tándem PP-Vox, Juanma Moreno-Santi Abascal, colegas de juventud aunque poco se diga, si las y los andaluces les damos la sorpresita de decidir algo distinto a lo que ellos tienen previsto? ¿Y a Feijóo, ya tan desmejorado?

Que sí, que sí, ya lo sé. La turra de que todo está perdido para las izquierdas en Andalucía (como lo ha estado en Extremadura, en Aragón y en Castilla y León) también me cae a mí. Y sé lo que dicen las encuestas. Y me envuelve ese tono de “no hay remedio” prácticamente unánime en los medios. Hasta yo casi sucumbo a la impotencia. Solo que, de pronto, sin poder evitarlo, me paro en medio de la corriente y pienso.

Nadie daba un duro por Juanma Moreno como candidato a presidir la Junta en 2018. Y nadie es nadie, ni en su propio partido, donde se cruzaban apuestas por la piña que se daría ese que era un completo desconocido, como probó El Intermedio al pasearlo por Córdoba. Alguien cuya sonrisa, hoy tan celebrada, se veía de pardillo.

Menos aún se tomaban en serio las alertas que algunos escribíamos sobre ese Vox, aun sin diputados en ningún parlamento, cuyo vídeo de campaña mostraba a Abascal y sus adeptos a caballo para evocar la reconquista de Al-Ándalus.

Andalucía no es un rebaño

Y mira tú por dónde, ¡sorpresa! Bonilla sacó el peor resultado del PP-A en su historia, pero al fin, tras 37 años de gobierno del PSOE en la Junta de Andalucía, logró gobernar. ¿Y eso? ¡Sorpresa! Gracias a su coalición con Ciudadanos ¡y al apoyo de ese Vox al que tantos minusvaloraron, pero que logró 12 diputados y su primera entrada en un parlamento.

No son sorpresillas para enorgullecerse, pero ahí están. Y había razones para verlas venir, que algunos ya en su día apuntamos. Entre ellas el desastre de candidata socialista que era Susana Díaz y la deriva que ella representaba. Una Susana Díaz que se había querido encumbrar como líder estatal del PSOE y no lo consiguió porque la propia militancia socialista, ¡sorpresa! le dio menos apoyo, al votar en secreto, que avales les había sacado ella para enfrentarse en las primarias a Pedro Sánchez.

Igual que nadie previó que un desconocido Moreno Bonilla en quien ni el PP creía llegara, en 2018, a presidir Andalucía; igual que Vox, de la nada, entró al Parlamento andaluz con 12 diputados; igual que el 4D de 1977 Andalucía sorprendió a toda España exigiendo ser autonomía en pie de igualdad con las llamadas “históricas”, este 17M las y los andaluces podemos contradecir los mantras y elegir, con nuestros votos, a las izquierdas, para proteger nuestros intereses.

Aquí somos así, con un punto imprevisible. Ese que ¡oh, sorpresa! dejó boquiabierto al poder estatal que diseñaba la democracia aquel 4 de diciembre de 1977, en que Andalucía, abarrotando las calles, proclamó que no admitía ser considerada una autonomía de segunda, con menos competencias que las llamadas “históricas”, negándonos a nosotros el peso de nuestra historia. Los próceres de la patria no se esperaban la sorpresa andaluza. Pero la hubo. Y fue clave, no solo para Andalucía, sino para que el sistema autonómico se haya construido desde la justicia e igualdad.

No digo yo que la remontada esté cantada. En absoluto. Urge y ya vamos tarde para que las opciones a la izquierda del PSOE se unifiquen, entre Por Andalucía y Podemos (que se decidirá el 3 de abril), ya que Adelante Andalucía lo descarta. También ha tardado demasiado, en mi opinión, María Jesús Montero en dejar sus responsabilidades estatales para centrarse en Andalucía y dudo que sea buena estrategia la de su primera comparecencia subrayando tanto el poder estatal que ha tenido y el valor de renunciar a él.

La ex vicepresidenta del Gobierno y candidata del PSOE a presidenta de la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, y el actual presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla.

La decisión es nuestra

Pero una cosa es cierta, que muchas y muchos pensamos -yo así lo defendí, en privado, en público y por escrito- que quien mejor podía liderar ahora la alternativa a las derechas en Andalucía, por parte del PSOE, era ella y ella ha dado el paso. En el mismo plano, Antonio Maíllo, coordinador federal de Izquierda Unida, es la elección de más fuste para liderar, de cara al 17 de mayo, el espacio a la izquierda del PSOE. Los partidos ponen en juego a sus primeros espadas, andaluces con trayectoria estatal, valía y visión para impulsar una Andalucía que no fíe toda su economía al turismo sino de productividad diversa y sostenible.

Ahora la cuestión es, ¿qué modelo de sociedad elige Andalucía? Porque si al PSOE lo quitamos en su día por la deriva neoliberal que fue tomando, que Susana Díaz llevó a tan gran desafección, ¿vamos a dejar que el PP de Moreno Bonilla siga cargándose la sanidad pública, al precio de la enfermedad, sufrimiento y muerte de tantas amigas nuestras, vecinas, compañeras, hermanas, madres, hijas, de todas las ideologías y clases… o a retomar las riendas?

¿Permitiremos las y los andaluces que el PP de guante de seda escondiendo el puño fascista de un Vox, con el candidato de perfil bajo designado por Abascal, siga quitando fondos a los colegios, institutos, FP, universidades públicos para que sus amigotes, socios y contactos, dueños de centros privados, se sigan enriqueciendo con los impuestos de todas y todos? ¿Votamos igualdad o privilegios?

Claro que las derechas quieren convencernos de que la única opción son ellos. Y claro que las izquierdas no son perfectas y nos enervan. Pero tenemos dos meses para sopesar pros y contras y hacerlo sin dejar que nadie nos robe la convicción de que, en democracia, a la hora de votar (presencialmente, el domingo 17 de mayo, o solicitando, desde ya, el voto por correo), las y los electores siempre podemos dar la sorpresa. Nosotros y nadie más, que no nos confundan, somos quienes dibujamos, con nuestra decisión, las caras decepcionadas y las sonrisas de esperanza.

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