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Menores emigrantes: la solidaridad saltando por los aires

La lista de reparto para acoger menores emigrantes no acompañados (MENAS) es desoladora, como desoladora es la sensación de oportunidad perdida

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Perfil de menas: niños que huyen de conflictos y que buscan futuro en Europa

Niños y niñas que huyen de conflictos y que buscan futuro en Europa EFE

En una familia grande como la mía aprendes rápido que ni las cosas ni los cariños se reparten igual siempre. Porque el equilibrio, no sencillo, radica en dar al que lo necesite. Arrimar el hombro en el momento necesario. El riesgo de agravios (o de sentimientos de agravio) es alto, pero a la larga resulta más justo que la tabla rasa para todos. Así entiendo la solidaridad. De lo pequeño a lo institucional.

 Ahora "la solidaridad salta por los aires". Esta frase la pronunció el profesor   Miguel Ángel del Arco, de la   Universidad de Granada, durante los  I Diálodos Catalunya-Andalucía  que tuvieron lugar en Sevilla este fin de semana. Hablaba de la crisis de la UE y de su papel en la cuestión catalana. Hablaba de los equilibrios entre comunidades autónomas con diferentes necesidades. Pero la frase resonó en mi cabeza justo en el momento en el que se dieron las cifras de los menores inmigrantes no acompañados que estaban dispuestas las comunidades autónomas a acoger. Justo en el momento en el que un  Consejo de Ministros  celebrado también en Sevilla informaba de ello.

"La solidaridad ha saltado por los aires".  En 2017 se contabilizaron 2.426 menores emigrantes no acompañados (MENAS) llegando a las costas españolas, en concreto, a las andaluzas,  Ceuta y Melilla. En lo que llevamos de año,   3.412.  Y subiendo.   El Gobierno de la nación se comprometió en agosto, semanas después de  su visita a Doñana, a negociar con las ccaa para el acogimiento de MENAS. El objetivo, que  entre todos asumiéramos la protección de estos menores. Según capacidad, según posibilidad.

Pero es difícil creer que, tras tres meses de negociaciones, duras por la falta de ofrecimiento y voluntad,  las capacidades de las comunidades autónomas sean las de acoger sólo 199 menores. ¿Poco o nada querían comprometerse a la atención de los menores? Porque la lista de reparto es desoladora, como desoladora es la sensación de oportunidad perdida. País Vasco y Catalunya gestionan la llegada de menores también y por ello recibirán importantes partidas. Y han sido  Extremadura, Aragón, Asturias, Castilla-La Mancha, Galicia, Illes Balears, Navarra y Cantabria las que han dado un paso adelante. Y a pesar de todo, la oferta es pequeña. Y faltan muchas. 

Igual que cuando se hizo  el "reparto" de refugiados de la guerra en Siria en Europa.  La vida de 160.000 personas (un mínimo) en manos de un acuerdo que se firmó en 2015 y no se ha cumplido ( tampoco España). Y en el que la ausencia de cumplimiento ha tenido entre otras consecuencias no que se evaporen los refugiados por combustión espontánea, si no que las personas se hayan  trasladado  a otras fronteras, a otros campos. 

Solidaridad civil

Quizás deberíamos mirar a  la sociedad civil. Hay ejemplos para inspirarse. El último, en   Campillos, tras las inundaciones,  donde pidieron agua y ropa y han quedado "desbordados por la solidaridad". No tan lejos, en el Estrecho,  en la población civil de Tarifa y de las localidades del campo de Gibraltar,  de Jerez, donde muchos y muchas han sido los que han dado el do de pecho y humanidad supliendo las carencias y la falta de medios.

Quizás deberíamos recordar lo bonitos que sonaron los fuegos artificiales cuando   España decidió dar puerto al Aquarius  dando un pequeño revés a la Europa que se está poniendo zapatos de ultraderecha. Recordarlos y transformarlos en una luz continuada, y no permitir que fueran solo un fogonazo entre la oscuridad creciente.

Quizás incluso habría que recordar esa  otra UE, en la que se crearon los fondos de compensación. Es una medida económica, lo sé, pero escondía un mensaje: que no se quede nadie atrás. Porque el "América primero" de Trump tiene muchos seguidores que cambian el sujeto de la frase con naturalidad. Y porque va a ser cierto lo que decía en una entrevista e l presidente de la Coordinadora Andaluza de Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo, que  "muchas veces, los que dicen que "primero los de aquí y luego los de allí", ni ayudan aquí ni ayudan allí".

Porque quizás , sólo quizás, todo empiece por ahí. Por recordar que solos no somos mejores. Que las hormigas construyen juntas. Y que hay que recuperar el concepto de solidaridad cuanto antes. Antes de que salte de verdad por los aires.

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