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Los técnicos analizan la posible contaminación por aguas fecales de cultivos de la Costa Tropical

Imagen del depósito de Ítrabo donde se mezclan aguas para riego y residuales

Néstor Cenizo

Técnicos del Instituto de Toxicología están analizando muestras de tierra y vegetales tomadas por agentes del Seprona y técnicos de la delegación territorial de Agricultura en distintos puntos de la comarca de la Costa Tropical de Granada. Tratan de determinar si están contaminadas de bacterias como la escherichia coli o la salmonela, que podrían haber llegado hasta los tomates que se cultivan en la zona. Durante años, ninguna administración hizo nada por evitar que el Ayuntamiento de Ítrabo vertiese aguas sin depurar a la acequia de la comunidad de regantes. Además, otros municipios de la mancomunidad vierten habitualmente a barrancos o cauces públicos.

La situación fue desvelada por eldiario.es/Andalucía el pasado mes de marzo, y está siendo investigada por la Fiscalía. Agentes del Seprona y técnicos de la delegación territorial inspeccionaron hace dos semanas los cauces de varios barrancos, la balsa y la acequia propiedad de la comunidad de regantes de Ítrabo. La Delegación confirma que ha tomado las muestras y las ha remitido a Fiscalía, que mantiene la investigación abierta, según fuentes del Ministerio Público.

“Los técnicos de la delegación de agricultura hicieron inspecciones a parcelas adscritas a la comunidad que tienen cultivos intensivos en plásticos. Se llevaron muestras de tierra, agua y tomates”, cuenta Antonio Jiménez, presidente de la comunidad de regantes, que añade que tenían la intención de visitar varios puntos de vertido en la comarca denunciados por la Asociación Mediterránea contra la Corrupción y por la Transparencia (AMAyT).

Según esa denuncia, quince de los diecinueve municipios de la mancomunidad de la Costa Tropical vierten sin depurar sus aguas residuales a cauces públicos utilizados por las diversas comunidades de regantes de la zona.

“Se tiene que depurar las aguas residuales, con una EDAR primaria, secundaria o terciaria, y no se está haciendo. En Ítrabo es aún más grave porque hay tres puntos de vertido no autorizados, y uno de ellos es una comunidad privada de regantes, cuando ese producto puede llegar al consumidor con una contaminación”, señala el presidente de la comunidad, que recuerda que se cobra un canon finalista autonómico que no está revertiendo con la instalación de infraestructura alguna.

En el año 2000, la mancomunidad externalizó el servicio de suministro y depuración de aguas a una concesionaria privada, Aguas y Servicios de la Costa Tropical, que cobra un canon público por prestar esos servicios.

Un hecho conocido por todos

El hecho de que en Ítrabo se mezclaban las aguas fecales con las aguas de riego era tan notorio que fue reflejado por escrito en un acta de notoriedad, y se realizaba en pleno pueblo hasta hace seis meses. Allí, una balsa recogía indistintamente aguas residuales y del manantial utilizado por los regantes. Hasta febrero, parte del municipio vertía sus aguas residuales directamente en la acequia, que cientos de metros más abajo sirve para que los agricultores rieguen sus cultivos. Para los regantes es imposible acceder al agua del manantial del que disfrutan por concesión sin que esa agua se mezcle antes con las aguas residuales.

“Desde tiempos inmemoriales, los años 50, las aguas residuales del municipio han vertido en una acequia, que se mezclaba con agua limpia de manantiales, y se ha utilizado para riego”, admitió en su día a eldiario.es/Andalucía Antonio Jesús Carrascosa, alcalde de Ítrabo. “Si no saben ellos donde se vierten las aguas, que venga Dios y lo vea”, añadió, en referencia a la Mancomunidad, la empresa concesionaria y la Consejería de Medio Ambiente. El alcalde no ha respondido ahora a las llamadas y mensajes de este medio.

Prohibición en febrero

La situación cesó por orden de la Delegación territorial de la Consejería de Medio Ambiente, que actuó más de un año después de recibir las primeras denuncias por parte de la comunidad de regantes. La Delegación prohibió el riego con aguas residuales en febrero. Desde entonces, se ha perdido la cosecha de tomates, y la de chirimoyos y nísperos ha sido escasa. El presidente de los regantes insiste en que no pueden acceder a otras aguas. 

La Delegación ha propuesto sancionar a la comunidad de regantes, aunque ha rebajado la petición de sanción porque fue su propio presidente, Antonio Jiménez, quien denunció la situación poco después de llegar al cargo. También ha sancionado con 6.000 euros a la mancomunidad de municipios, a la que Ítrabo cedió la competencia de aguas. En una resolución del pasado 5 de julio, la delegación considera que la mancomunidad es responsable de los daños que pueda causar a terceros su obligación de depurar las aguas.

Un proyecto para seguir vertiendo sin depurar

Para solucionar el problema, la mancomunidad pretende ahora derivar los vertidos a varios barrancos, expropiar las acequias a los regantes y entregarles a cambio unas tuberías de PVC. La Delegación señala que con ese proyecto “se evitará que las aguas residuales de Ítrabo se usen para el riego”. La comunidad de regantes se niega y ha recurrido la propuesta de proyecto, que la Delegación pretende complementar con otro que permita unificar los vertidos “en un único punto de vertido sin causar perjuicio a la calidad del agua que utilizan los regantes de Ítrabo”. Sin embargo, ese barranco tampoco está autorizado como punto de vertido de aguas sin depurar.

Según explica por escrito a eldiario.es/Andalucía, la Delegación también quiere redactar un proyecto para prolongar la conducción de las aguas residuales de Ítrabo hasta una depuradora, que de momento no se ha licitado.

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