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El tren Granada-Motril, un proyecto que ya va para 150 años de espera

Un tren de Renfe

Álvaro López

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La línea ferroviaria entre Granada y Motril, que tendría una longitud de unos 80 kilómetros, es un asunto que reaparece cada cierto tiempo, pero que vive latente en las ambiciones de la provincia. Sobre todo si se tiene en cuenta que Granada es la única provincia con mar que no tiene ferrocarril en su costa. Según la hemeroteca, el primer proyecto para construir este ramal data de hace más de 150 años, pero a día de hoy no solo no se ha movido un centímetro de tierra, sino que el Ministerio de Transportes, el encargado de su construcción, no lo incluye ni siquiera en su planificación ferroviaria. Algo que enciende los ánimos tanto en Granada como en Motril.

Pese a que en 1864 se realizó un anteproyecto del Plan de Ferrocarriles de España y que en la provincia granadina se pone encima de la mesa la posibilidad de construir una línea con Murcia y otra con Motril, la segunda acaba siendo rechazada. La primera acabaría existiendo años después, pero también desaparecería a finales del siglo XX. En cuanto a la línea de tren con Motril, no sería hasta 20 años después cuando se decide al fin tomar cartas en el asunto. En agosto de 1882 se creó una empresa llamada Compañía Ferrocarriles Granadinos que tenía entre sus objetivos precisamente la construcción de esta conexión ferroviaria. Esta entidad llegó a moverse hábilmente buscando financiación incluso a través de las diputaciones provinciales y planteó un capital en el que no había inversión extranjera. Sin embargo, poco se avanzó y nada se llevó a cabo.

Como se ve, el asunto del tren entre Granada y Motril lleva más de 150 años siendo un anhelo y lo es ahora más porque la construcción del Corredor Mediterráneo puede ser una oportunidad para ello. El problema es que en el mismo tema convergen varias situaciones que impiden que se haga realidad. Si bien el lobby ferroviario no descarta que en Motril haya tren, su principal propuesta pasa porque el Corredor Mediterráneo a su paso motrileño lo haga por el litoral, algo que se rechaza en la ciudad costera granadina. El Puerto de Motril, el principal interesado de la zona en que este ferrocarril exista, prefiere conectar directamente con el interior peninsular a través de una conexión con Granada. No obstante, el desembolso necesario del proyecto inicial presentado ronda los 2.500 millones de euros, que se sufragarían con fondos Covid-19, pero que para el Gobierno central no parece ni siquiera una posibilidad por lo abultado de la cifra.

Un conflicto de intereses que, repasando la historia, viene ocurriendo desde finales del siglo XIX. Entonces, tras la frustrada creación de la empresa que tenía como objeto hacer realidad el tren a Motril, en 1890 se hizo el que es, hasta ahora, uno de los intentos más serios para que el ramal se construyera. De forma resumida, la Diputación de Granada firmó un acuerdo con el marqués de Cavaselice, Emilio de Zallas, para levantar en primer lugar una línea entre Motril y Calahonda y posteriormente desarrollar el resto de la infraestructura. Pero el tiempo y un cambio en la concesión cuando Zallas vendió su parte a una compañía inglesa, incrementó los costes de forma exponencial, haciendo inviable la obra. Hubo negociaciones durante años, pero con la llegada del siglo XX, nada cambió y Motril seguía sin tren, como hasta ahora.

Sin embargo, en 1904 la línea sí se aprobó en el Plan de Ferrocarriles Secundarios, aunque de nuevo problemas presupuestarios enterraron en el olvido cualquier opción. La inestabilidad política y económica de la época hicieron el resto, hasta que en la década de los años 20 al fin hubo conexión entre ambas ciudades, pero de la forma más inesperada posible: a través de un cable aéreo que sirvió básicamente para transportar mercancías de forma precaria y limitada. Por su escasa rentabilidad, debido a que necesitaba un mantenimiento elevado, este invento se cerró en 1950. Fue el año en el que la conexión ferroviaria granadina-motrileña también dejo de nombrarse, hasta la llegada del siglo XXI y los intentos de los últimos años.

Conflictos de intereses

La historia del tren entre Granada y Motril esconde más recovecos que sería difícil resumir aquí, pero deja patente que la provincia granadina nunca ha conseguido aunar voluntades para hacerla realidad. Por eso, ahora que el tema resurge por el Corredor Mediterráneo, las asociaciones y administraciones tampoco aciertan a ponerse de acuerdo. La plataforma ferroviaria Marea Amarilla considera que el asunto “nunca se ha tomado en serio”. Su portavoz, Francisco Rodríguez, recuerda que es “una vieja reivindicación de esta provincia porque se potenciaría el Puerto de Motril, que no está comunicado por ferrocarril con ningún sitio y que al parecer su marginación indignante también está motivada por los intereses de Málaga y su puerto”. Como hace 150 años, en Marea Amarilla asumen que este tren “sería un motor económico importante por mercancías y viajeros para la economía granadina”. “Un acicate crucial para sacar a esta provincia del retraso y los últimos puestos en renta per cápita de este país. Una lucha conjunta con empresarios, administraciones y movimientos ciudadanos podría conseguirlo”.

Carlos Peña, de Granada por el Tren, no cree que se pueda resumir en una “mano negra” el retraso histórico de esta infraestructura porque “los límites de la política y los negocios de mitad del XIX y primer tercio del XX eran muy difusos”. “La falta de capital inversor y la escasez de apoyos gubernamentales en momentos clave son evidentes. Que se hubiera conseguido tener una línea ferroviaria de vía estrecha no hubiera evitado pasar el corte de FEVE y haber terminado cerrada y desmantelada como ha ocurrido en el País Vasco”. Mientras, desde el Puerto de Motril insisten en que es una reivindicación histórica y que de su parte ya existe un proyecto desde 2020 que cuenta con el aval técnico de la Universidad de Granada, por lo que solo faltaría la inversión. Algo que consideran esencial para la expansión económica portuaria, teniendo en cuenta además que el afán que persiguen es el de ampliar la explotación comercial de la misma y ayudar a que el entorno se desarrolle.

Por su parte, la Diputación de Granada también habla de “reivindicación histórica”. Su presidente, José Entrena, recuerda que ha habido iniciativas público-privadas, pero que nunca han conseguido llegar a construirse. Entrena entiende que el hecho de que el Puerto de Motril solo lleve 15 años siendo independiente del Puerto de Almería “condicionaba” la fortaleza de cualquier iniciativa. Ahora se tiene mayor capacidad de “influencia”, pero admite que la orografía del terreno tiene “muchas dificultades”, tal y como lo recuerda la construcción de la autovía a la costa A-44 que se prolongó durante años. “Queremos que se desarrolle esta infraestructura porque tenemos el único puerto que no tiene conexión a una red ferroviaria nacional, a pesar de que sabemos que la cuestión económica es gravosa”.

Una línea en la que van de la mano con la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía. “Uno de nuestros objetivos debe ser que el Puerto de Motril funcione al máximo rendimiento posible. Y eso supone seguir modernizando sus instalaciones y también sus conexiones. Es fundamental para Granada que Motril disponga de un puerto bien conectado, que deje de ser el único puerto de interés general en Andalucía sin conexión ferroviaria”. De ahí que consideren que el tren entre Granada y Motril debe ser tratado como un “asunto de Estado”.

“Hay que ejecutar cuanto antes la conexión ferroviaria que una al puerto de Motril con Granada, una reivindicación histórica, que los motrileños, y toda Granada, llevan esperando más de un siglo. Y no se puede demorar más. Por ello debe incluirse en la planificación de infraestructuras ferroviarias del Estado de manera inmediata”. Desde Fomento van a insistir en ello. “Hemos reclamado al Gobierno de España que agilice la licitación del proyecto constructivo para la conexión ferroviaria del puerto de Motril, así como el del tramo del Corredor Mediterráneo por Granada, dos proyectos vitales para el desarrollo económico de toda la comarca de la Costa Tropical”.

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