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La primera victoria del PSOE en 30 años no le sirve para mantener la alcaldía de Granada

Los socialistas superan sus resultados de 2015 y logran dos concejales más que entonces, pero tienen muy difícil poder volver a gobernar

El PP de Sebastián Pérez pierde casi la mitad de sus votantes aunque tiene en su mano la alcaldía si logra un pacto con Ciudadanos y Vox para obtener mayoría absoluta

La ruptura de Podemos en varios partidos, clave para que la izquierda no haya conseguido la suma necesaria para una alcaldía de izquierdas

Cuenca (PSOE) iniciará contactos con todos los partidos para dar "estabilidad" a la ciudad

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Victoria agridulce del PSOE en Granada. Los socialistas han logrado vencer en unos comicios locales por primera vez desde que lo hicieran en 1987 gracias al efecto contagio de las elecciones generales tras el triunfo de Pedro Sánchez y a los meses de Gobierno de Francisco Cuenca. Sin embargo, los concejales logrados por el bloque de izquierdas no les permiten revalidar la alcaldía. Tras un recuento muy ajustado, Sebastián Pérez candidato del PP, se ve ya como alcalde de la ciudad de la Alhambra.

La clave de la noche electoral ha estado en la atomización del voto de los partidos que algún día confluyeron en Podemos y en las papeletas que Vox ha logrado cosechar. El partido de extrema derecha formará parte del Ayuntamiento de Granada por primera vez con tres concejales y ese resultado es el que hará posible el cambio de tendencia en el Consistorio después de tres años de gobierno socialista. Porque la suma de PSOE y Podemos-IU-Adelante se queda con 13 sillas y la de PP, Ciudadanos y Vox logra 14 que es precisamente la mayoría absoluta. No en vano, casi el 50% del voto total ha sido para este bloque de derechas. Sólo un acuerdo de PSOE con Ciudadanos podría modificar este resultado, aunque se antoja poco probable.

Una remontada insuficiente

Con los resultados en la mano y comparándolos con lo sucedido en las elecciones municipales de 2015, el PSOE ha experimentado una remontada de la mano de su gestión en la alcaldía y de los buenos resultados del partido a nivel nacional. Si hace cuatro años obtuvo 8 concejales, los 10 de estos comicios son una buena noticia para los socialistas, pero una remontada insuficiente. No en vano, aunque la última victoria en unas elecciones municipales para el PSOE de Granada databa de 1987, salvo ruptura inesperada en la derecha, ésta gobernará.

De hecho, el escenario electoral de Granada capital solo ha dejado estabilidad en Ciudadanos y la certeza de que el partido naranja volverá a ser la llave de la alcaldía. Los de Luis Salvador han repetido sus 4 concejales de 2015 aunque, como para el PSOE, los resultados no acaban de ser todo lo buenos que pretendía su cabeza de lista. Salvador, que aspiró a dirigir Ciudadanos a nivel andaluz y sustituir a Juan Marín, había apostado su última bala a ser alcalde de Granada. Algo que parece improbable a día de hoy.

La derrota más dulce

Paradójicamente, el partido que peor ha salido parado de las elecciones municipales granadinas es el que probablemente llevará el bastón de mando. El Partido Popular ha pasado de contar los comicios por victorias e incluso mayorías absolutas a desinflarse por la subida de Vox, conformarse con perder y celebrarlo por saber que la suma del pacto de derechas le permite gobernar. Sebastián Pérez, su líder, que ha ambicionado la alcaldía desde que fuera concejal con el anterior alcalde popular, José Torres Hurtado, ahora podrá lograrlo si consigue un acuerdo a tres bandas junto con Ciudadanos y Vox.

El partido de extrema derecha es el único sobre el que quedan dudas. No porque se presuma que pudieran impedir una alcaldía del PP sino porque no queda claro que su candidato, Onofre Miralles, otorgara su confianza a Sebastián Pérez. Los mentideros políticos de Granada ponen en duda la buena relación entre ambos líderes y no descartan que el de Vox acabe pidiendo la cabeza del popular como requisito para otorgar el voto de los 3 concejales que la derecha necesitaría para sumar la mayoría absoluta.

La ruptura de Podemos frena a la izquierda

Podemos-IU-Adelante, nombre con el que ha concurrido a los comicios la confluencia de izquierdas, ha logrado ser la cuarta fuerza política de Granada. Lo mismo que logró en 2015 pero con varias diferencias que permiten afirmar que ha perdido terreno con respecto a entonces. La candidatura que ha liderado Antonio Cambril ha obtenido 3 concejales, los mismos que obtuvo hace cuatro años bajo las siglas de Vamos Granada. Sin embargo, la ruptura con dicha formación ha acabado mermando a la confluencia.

Porque Vamos Granada era Podemos en las anteriores elecciones municipales, pero tras varios episodios de desencuentro en el seno del partido, en estos comicios han concurrido con una lista independiente que ha acabado beneficiando a la derecha. Al repartir los votos cosechados entre varias formaciones (Equo también confluía entonces y ahora ha participado con lista propia), la confluencia de Podemos-IU-Adelante ha perdido fuerza quedándose a las puertas de un cuarto concejal que se ha ido a Vox. Algo que ha resultado determinante para que Granada vaya a contar, presumiblemente, con un gobierno municipal de derechas liderado por el PP.

La derrota de los personalismo

La debacle de Vamos Granada ha sido tan relevante para la alcaldía de la ciudad como así lo demuestran los votos que ha obtenido. La lista encabezada por Marta Gutiérrez se ha quedado muy lejos de lograr un concejal y su resultado ha confirmado la tendencia del resto candidaturas que se han presentado como escisión de sus partidos principales. Si Vamos Granada se ha hundido ante Podemos-IU-Adelante, Centrados en Granada tampoco puede sonreír.

El partido creado por Juan García Montero, exconcejal del PP, ha conseguido en parte su objetivo de restarle votos a los populares, pero no ha obtenido ni un sólo concejal. Ha lastrado ligeramente a la derecha que no tendrá que acordarse del exedil para tener que recuperar la alcaldía tres años después. Como tampoco tendrán que acordarse de Julio Vao y su Granada Liberal Española, que se presentó como alternativa a Vox después de haber sido invitado a irse del partido de extrema derecha que presidió, y que en estas municipales apenas ha logrado más votos que los cosechados en una junta vecinal.

Por otro lado, la participación ha sido muy similar a la de las elecciones de 2015. Apenas un punto más que entonces cuando se rozó el 60% que esta vez sí se ha superado.

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