EN PRIMERA PERSONA

"El sistema educativo no se encuentra preparado para la inclusión"

Imagen de archivo de un aula de un centro educativo.

Beatriz Helena Martín Burgos

Málaga —

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Mi hijo nació siendo literalmente un superviviente, estuvo al borde de la muerte en varias ocasiones; eso nos hizo estar mucho en hospitales y poco en parques. Mi hijo es diferente, tan solo hay 9 personas en el mundo con su misma condición, pero ser diferente nunca supuso un problema para su familia ni para sus amigos; al contrario eso le hace único y especial. Tiene ciertas dificultades, sí, pero poco a poco las vamos superando. Vamos rompiendo barreras.

Él entró feliz a su colegio, iba confiada porque en la guardería estuvo muy feliz e integrado. En pocos días hizo amigos e incluso aprendió nuevas cosas que le otorgaban mayor autonomía; algo tan sencillo como verle coger un tenedor o decir adiós con su manita me hacía llorar de felicidad...es increíble observar cómo los niños aprenden por imitación, cuan importante es el estar rodeado por sus iguales para el correcto desarrollo psicoevolutivo, físico, social y emocional de los niños.

Mi niño va a ser uno más pensé, por fin va a tener la infancia feliz que tanto se merece... Pero no, mi felicidad duro poco. Con horror me di cuenta de que el sistema educativo no se encuentra preparado para la inclusión. Desde el centro me comunican que no cuentan con suficientes recursos humanos, que el elevado censo de alumnado de NEAE hace que no puedan atender a mi hijo como debiera. Me comunican que tan solo en clase de 3 años de infantil hay 9 niños que requieren especial atención, sin contar con el resto de alumnado del centro (infantil y primaria). Me indican que solo hay un PTIs (personal de apoyo) para todo el centro y que mi hijo necesita un profesional con él, ya que no es autónomo: por ejemplo mi hijo no sabe comer por sí solo, y si la profesora atiende a mi hijo, no puede atender al resto...es duro tener la sensación que tu hijo molesta. Mi hijo necesita de un profesional de integración social para que, como su nombre indica, le ayude a integrarse en la sociedad, en su aula, con sus iguales, hasta que él aprenda a ser autónomo... ojalá no tuviera que estar haciendo esta petición, es muy dolorosa.

Creo de corazón en las buenas intenciones de las personas y la política española, en su buen hacer, en la responsabilidad colectiva e individual, así que ruego pongan los medios para que mi hijo y otros tengan una educación equitativa e inclusiva.

A mí como madre se me propone costearme un profesor sombra, y se me pone en la tesitura de que si yo pago al profesional mi hijo puede tener una educación inclusiva en el aula ordinaria, y si no puedo permitírmelo será apartado de sus amigos, y cambiará de modalidad para pasar a un aula específica. Eso no es inclusión, eso es exclusión. Hablamos de la educación y del futuro de mi hijo, de un niño que tan solo tiene 3 años y quiere vivir, lo desea, su lucha personal lo avala. Quiere vivir feliz y en igualdad con sus compañeros.

Desde mi absoluta desesperación grité al cielo y pedí ser escuchada. Inicié una recogida de firmas para haceros llegar mi desesperación. En el camino me encontré con muchas familias con situaciones similares y descubrí que somos muchos con el mismo problema. Los profesionales que cuidan de nuestros niños no pueden más y no por falta de cualificación o dedicación, sino por saturación laboral. No hay medios.

Creo de corazón en las buenas intenciones de las personas y de la política española, en su buen hacer y en su buena praxis, en la responsabilidad colectiva e individual, así que ruego pongan los medios para que mi hijo y otros niños y niñas tengan una educación equitativa e inclusiva.

No se puede hablar de inclusión ni de equidad si no se ponen los medios suficientes y en el caso de mi hijo es un profesional de integración social. Tiene que haber un máximo de ratio de profesionales para que esta situación no se repita. Demos la infancia que se merecen a estos niños; la diversidad, la heterogeneidad, nos nutre como sociedad y como individuos, nos aporta diferentes puntos de vista, nos hace más inteligentes. Pongamos los medios, demos cabida a una educación inclusiva real para que todos y todas podemos nutrirnos de la diversidad.

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Publicado el
20 de octubre de 2021 - 19:46 h

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