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Obispos de Huesca inmatriculan monumentos mientras piden ayudas por los bienes en poder de Cataluña

Catedral de Roda.

Eduardo Bayona

Dos obispados de la provincia de Huesca, el de la capital y el de Barbastro-Monzón, compatibilizan la inmatriculación de monumentos con la petición de ayuda pública para recuperar su patrimonio emigrado a Cataluña.

Lo han hecho con dos templos emblemáticos: la antigua catedral de Roda, degradada a abadía y parroquia desde la alta edad media, y la colegiata de Alquézar, que se suman a la lista de joyas arquitectónicas de las que la iglesia católica se ha apropiado en Aragón en las últimas décadas, en un proceso que se ha ido conociendo gracias a las investigaciones de Mhuel (Movimiento Hacia Un Estado Laico).

Entre ellas se encuentran la catedral zaragozana de La Seo, algunos de los edificios más destacados del estilo mudéjar en la capital aragonesa, un templo clave del camino de Santiago como la catedral de Jaca y, también, iglesias de pequeñas poblaciones como Pozuel de Ariza, cuya parroquia custodia una histórica pila bautismal.

Los dos obispados han pedido, y obtenido, en las dos últimas décadas el apoyo del Gobierno de Aragón, entre otras instituciones, en sus reclamaciones a la diócesis de Lleida para que regresen a su territorio de origen piezas de arte sacro que se encuentran en este, como los bienes de La Franja o el portal de Berbegal, o las del monasterio de Sigena que expone el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

La catedral más antigua de Aragón

La diócesis de Barbastro-Monzón inscribió a su nombre el 28 de marzo de 2005 la antigua catedral de Roda de Isábena, un templo románico de 888 metros cuadrados con un claustro de 278 que se asientan sobre una finca de 1.377. El Registro Civil de Benabarre le atribuyó el pleno dominio basándose en una certificación del vicario general.

Se trata de la catedral más antigua de Aragón, una joya del románico lombardo fundada en el siglo X –fue consagrada en el año 956- aunque sus obras se prolongaron hasta el XII. Fue declarada monumento nacional en 1924 y bien de interés cultural de Aragón en 2003. Ha sido objeto de importantes inversiones por parte del Gobierno de Aragón para restaurarla. La principal, de 856.000 euros, comenzó en 2004, unos meses antes de que el obispado barbastrense la inscribiera a su nombre.

Con anterioridad, el 11 de octubre de 2004 y en el Registro Civil de Fraga, hacía lo propio con la iglesia de San Juan Bautista de Zaidín, un templo asentado sobre una finca de 547 metros cuadrados y que en esa fecha fue valorada en 33.141 euros.

Inmemorial como sinónimo de apenas seis años

La descripción de esta finca incluye un pasaje surrealista: “El obispado de Barbasto-Monzón ostenta la propiedad de esta finca desde tiempo inmemorial, según consta en el libro inventario y demás documentación que obra en el archivo episcopal”, indica la ficha registral. Esta indica que la diócesis “carece de título de dominio inscribible”, pero considera acreditada la titularidad en virtud de una certificación emitida por el canciller del obispado.

Los hechos ponen en tela de juicio esas afirmaciones, salvo que la palabra “inmemorial” pueda ser utilizada como sinónimo de “apenas seis años”: Zaidín formó parte del obispado de Lleida entre mediados del siglo XII y el 17 de septiembre de 1998, cuando las parroquias de su arciprestazgo fueron segregadas para incorporarse al de Barbastro-Monzón, creado tres años antes al unir a la sede de esa primera localidad las iglesias de la Ribagorza y el Cinca Medio. Fue en la primera fase de la segregación diocesana de la Franja Oriental de Aragón, en 1995, cuando Roda pasó a Barbastro-Monzón.

El obispado de Barbastro-Monzón y el de Huesca sintonizan en al menos dos frecuencias relacionadas con el patrimonio cultural: solicitan el apoyo del Gobierno de Aragón, entre otras instituciones, en sus litigios para que la diócesis de Lleida envíe a sus parroquias obras de arte procedentes de estas y, al mismo tiempo, inscriben a su nombre en el Registro de la Propiedad el dominio de inmuebles declarados monumento y que han recibido fuertes inversiones de dinero público.

La gran colegiata del gótico tardío aragonés

Huesca lo hizo el pasado 14 de abril, cuando apenas faltaban dos meses para que dejara de estar en vigor la reforma de la Ley Hipotecaria del Gobierno de Aznar que, a partir de 1998, permitía a las confesiones religiosas anotar a su nombre el dominio de inmuebles –fincas y edificios- basándose en certificaciones emitidas por sus propios responsables y sin la intervención de notarios o jueces y sin informes del Catastro, a los que sí tienen que recurrir el resto de particulares, entidades y administraciones.

La diócesis oscense hizo uso de ese privilegio ante el Registro de la Propiedad de Barbastro con la colegiata de Alquézar, un monumental conjunto arquitectónico de 2.953 metros cuadrados, datado en el año 1100, y del que, según su ecónomo, “es titular desde tiempo inmemorial sin que conste título de adquisición”.

La colegiata de Alquézar es un majestuoso complejo arquitectónico de estilo gótico tardío construido entre 1525 y 1532, aunque conserva algunas piezas románicas. Fue declarada monumento nacional en 1931 y bien de interés cultural autonómico. La Comunidad autónoma invirtió en su restauración 1.881.449 euros entre 1998 y 2008, siete años antes de su inmatriculación. La entrada para verlo cuesta tres euros.

 

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