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Andalucía, próxima batalla electoral tras el seísmo Catalunya

Las autonómicas andaluzas tocan en marzo de 2019, pero los partidos ya se preparan para un adelanto. Creen que Susana Díaz convocará para este otoño o incluso antes. Será el octavo hito consecutivo del ciclo de cambio de hábitat que empezó en 2014

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Susana Díaz saca adelante su Ejecutiva con un 91% de apoyo, 5,9 puntos menos que en 2013

Susana Díaz con Pedro Sánchez en una imagen de archivo

Este 2018 no es en principio un año electoral. Un respiro para los grandes partidos políticos de ámbito estatal, exhaustos tras el intenso rally de urnas que en los últimos 44 meses ha sacudido y cambiado radicalmente el mapa y generado un nuevo hábitat. Ese rally que arrancó con las elecciones europeas de 2014, en las que un recién nacido llamado Podemos emergía con un sorprendente 7,98% de los votos y una derrota severa del PSOE le costaba el liderazgo interno a Alfredo Pérez Rubalcaba, y que ha encadenado otras seis citas de impacto aún mayor que aquella primera. Estas seis:

- Las autonómicas y municipales de mayo de 2015, con la enorme sangría de poder del PP, la recuperación por parte del PSOE de algunos gobiernos autonómicos y medianas y grandes alcaldías, la llegada de los alcaldes del cambio del entorno de Podemos a algunas de las grandes ciudades y un modesto pero significativo despliegue territorial nacional de Ciudadanos, hasta pocos meses antes un partido solo catalán.

- Las catalanas de septiembre de 2015, con los independentistas haciéndose con la mayoría absoluta del Parlament, lo que acelera el procés y lo lleva hacia la unilateralidad; unos modestos resultados de las listas cercanas a Podemos; unas caídas ligera del PSC y grave del PP y un despegue en progresión geométrica de Ciudadanos, que pasa de 9 a 25 diputados y se convierte en la formación hegemónica entre las constitucionalistas en Catalunya.

- Las generales de diciembre de ese mismo 2015, con el PP cayendo tanto que Rajoy renuncia a tratar de conseguir la investidura; con el líder del PSOE -Pedro Sánchez- intentado la suya, sin éxito, apoyado en y por Ciudadanos; y con un Podemos tan fuerte y seguro de sus propias posibilidades que propicia una nueva cita electoral convencido de darle en ella el sorpasso al PSOE y convertirse en la formación dominante en la izquierda.

- Las nuevas generales de junio de 2016, que acaban resucitando a Rajoy, frustrando y dividiendo a Podemos –ahora aliado a IU-, fracturando al PSOE hasta llevarlo a una batalla interna cruenta y fortaleciendo a Ciudadanos, ahora reposicionado al lado del PP.

- Las vascas y gallegas de septiembre de 2016, que refrendan a Iñigo Urkullu (PNV) y a Alberto Núñez Feijoo (PP), respectivamente, como presidentes autonómicos y que a nivel nacional precipitan la fractura del PSOE y la nueva investidura de Rajoy.   

- Las catalanas de hace apenas un mes, en diciembre de 2017, que con el nuevo salto de Ciudadanos, el segundo hundimiento ahora aún más profundo del PP, la caída de Podemos y sus aliados locales y el pequeño y frustrante crecimiento de los socialistas provocan  un nuevo seísmo en el sistema nacional de partidos al tiempo que dan una nueva oportunidad a los independentistas de encontrar un camino en su estrategia.

Este 2018 no era en principio un año electoral, pero es muy probable que finalmente sí lo sea. Desde hace unos días, ha cobrado fuerza tanto en los círculos políticos andaluces como en los cuarteles generales de los principales partidos en Madrid la hipótesis de un adelanto de las autonómicas andaluzas, que en principio no tendrían que celebrarse hasta marzo de 2019.

“Sí, yo diría que sí”, responde una alta dirigente de Podemos cuando le pregunto si cree que se adelantará esa cita electoral. “Nos llega que serán en otoño o incluso antes”, me comenta un miembro de la cúpula nacional del PP. “Nosotros siempre estamos preparados para lo que venga”, me cuenta un dirigente de Ciudadanos.

En la dirección federal del PSOE, hay división de opiniones. “No lo veo”, me contesta uno de los consultados. “Puede ser en otoño”, me dice sin embargo otro.

¿Y qué dice Susana Díaz, la presidenta andaluza, socialista y aún muy distante de Sánchez, el rival interno con el que la andaluza creía que había acabado en otoño de 2016 y que resucitó y la derrotó holgadamente a ella en el liderazgo del partido hace apenas nueve meses? Díaz es la única persona que tiene la potestad de disolver anticipadamente el Parlamento Andaluz y convocar elecciones. Por ahora niega que vaya a hacerlo, incluso lo niega de modo vehemente y taxativo. Pero es lógico que lo niegue. La baza del adelanto es tan relevante que sólo la admitirá cuando la juegue.

“La previsión de adelantos electorales en Andalucía es casi una ciencia exacta. Lo determina la demoscopia”, comenta Teresa Rodríguez, líder de Podemos en Andalucía y que recuerda que ya en 2015 Susana Díaz adelantó en un año los comicios a su conveniencia. Rodríguez está convencida de que Díaz hará ahora algo parecido y convocará pronto a las urnas. “Se alinean los astros para un adelanto: de repente se pagan las subvenciones, se convocan ofertas de empleo público atrasadas, se publican encuestas muy favorables que no se sabe bien quién paga, se aprovecha la resaca del conflicto en Catalunya y la subida de la derecha aliada de Susana…”. La dirigente de Podemos añade un elemento más y muy notable cuando analiza la hipótesis del adelanto electoral: el juicio del caso de los ERE que se está celebrando ya en Sevilla, en el que se sientan en el banquillo, entre otros dirigentes socialistas, los expresidentes andaluces Manuel Chaves y José Antonio Griñán y que previsiblemente tendrá sentencia a finales de este año o a primeros de 2019. Teresa Rodríguez cree que Susana Díaz adelantarás los comicios, entre otras razones, "para que la gente vote sin conocer ese veredicto histórico”.

No sólo políticos de la oposición consideran que el juicio de los ERE influirá en la decisión que tome Díaz sobre el calendario electoral. “Cuanto más avance el juicio, peor para el PSOE”, comenta un jurista que sigue atentamente el caso de los ERE.  “Yo convocaría ya, cuanto antes”.

La encuesta a la que aludía Rodríguez se publicó el pasado 13 de enero. Prevé que, si las elecciones fueran ahora, las tendencias estarían muy claras. Caerían el PP (de los 33 escaños que actualmente tiene a 31), Podemos (de 15 a 13) e IU (de 5 a 4). Ciudadanos sería la única formación que crecería con fuerza: de 9 a 13 escaños. El PSOE subiría ligerísimamente, de 47 a 48 escaños. Conclusión: en ese Parlamento Andaluz resultante solo habría una fórmula de Gobierno viable: Susana Díaz apoyándose en Ciudadanos. Como ahora, pero con el socio pequeño bastante más fuerte y quizás pidiendo entrar en el Gobierno, no solo apoyando en la Cámara, y con Susana restableciéndose de la cara de perdedora que le quedó en la primavera pasada tras su duelo interno con Sánchez.

Aunque los resultados se publicaron hace menos de dos semanas, el campo de la encuesta se hizo del 4 al 18 de diciembre pasados, por lo tanto antes de las elecciones catalanas y en buena parte antes también del comienzo del juicio de los ERE, que arrancó sus sesiones el 13 de diciembre. Antes, así mismo, de las encuestas electorales nacionales publicadas después de Navidad que indican que Ciudadanos está en plena tendencia alcista, PP y Podemos bajista y el PSOE manteniéndose o en un leve crecimiento.

Cuando Díaz decida adelantar elecciones, si lo decide, está por ver si lo acordará antes con el jefe político máximo de su partido, Pedro Sánchez. Sus relaciones no están aún normalizadas. Este martes, en que Sánchez tiene dos actos públicos en Sevilla, veremos si se acercan o si siguen alejados. Pero pacten o no el calendario electoral andaluz, a ambos les irá mucho en ello. No sólo por los resultados en Andalucía, sino por el precedente que las autonómicas andaluzas fijen a cada uno de los grandes partidos estatales para la siguiente y novena gran batalla electoral del rally: las autonómicas, municipales y europeas de primavera de 2019. Y ésta batalla, para la décima y definitiva del ciclo de cambio político: las elecciones generales de junio de 2020… o antes, según convenga a Rajoy.

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