eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

La derecha, entre la pugna interna a tres y el pacto contra Pedro Sánchez

Medios afines piden a PP, Ciudadanos y Vox que busquen algún acuerdo preelectoral que evite el voto útil al PSOE en las circunscripciones pequeñas

Abascal, Casado y Rivera posan en la foto final de la concentración

Abascal, Casado y Rivera posan en la foto final de la concentración de Colón.

A menos ya de seis semanas de la cita electoral del 28 de abril, la batalla de la derecha es una de las más interesantes de la actualidad política. La batalla... o lo que quede de ella: una bandera blanca y un pacto previo a la cita electoral que ya les piden a los tres partidos de ese flanco (PP, Ciudadanos y Vox) algunos medios y columnistas afines, alarmados por lo que indican muchas de las encuestas.

¿Y qué dicen los últimos sondeos? La mayoría son casi monocordes. Que el PSOE ganará con mucha ventaja sobre el segundo. Que este será el PP, que sufre una inmensa caída respecto a 2016, pero no tanta como para ver peligrar esa segunda plaza. Que Ciudadanos sigue cayendo y tiene a su electorado tan despistado que duda de sí mismo, de si finalmente su voto será naranja. Que Vox sigue callando y subiendo, y quizás ambas cosas estén relacionadas. Que, según todos los indicadores, los tres partidos de derechas van a sumar juntos muchos votos, pero es difícil que reúnan los 176 diputados necesarios para lograr una investidura de ese color porque muchos de esos sufragios no generarán escaños en las circunscripciones pequeñas, y acabarán fortaleciendo al que sea el primero en cada una de ellas, en muchas el PSOE.

Uno de los sondeos más recientes, el Barómetro que hace GAD3 para el diario ABC, traía en su edición de marzo una tabla interesantísima, quizás más que la del reparto de escaños, poco fiable con una muestra de 1.000 entrevistas para un partido que en realidad se disputa en 52 campos diferentes, las 52 circunscripciones.

La tabla respondía a una pregunta endiablada que se les hacía a los encuestados después de que hubieran declarado ya a quién votaría. Una pregunta destinada a comprobar hasta qué punto era firme o volátil esa intención de voto: "Desde este momento hasta el día de las elecciones, ¿es probable que cambie su voto?". Respondían que sí, que aún podían cambiar su voto, el 18% de los que aseguraban que iban a votar al PSOE, el 18% de los de partidos nacionalistas, el 19% de los votantes de Vox, el 28% de los votantes del PP, el 29% de los de Unidos Podemos y el 48% de los de Ciudadanos. Sic: no es una errata. Casi la mitad de los que decían hace apenas dos semanas que iban a votar al partido de Albert Rivera confesaban pocos minutos después al mismo encuestador que era probable que finalmente no lo hicieran y cambiaran el sentido de su voto. El dato debió de desatar en el partido naranja tantos nervios como esperanzas eufóricas en PSOE, Vox y PP, los probables receptores futuros de esos ahora poco firmes sufragios naranjas.

En los estados mayores de los partidos, toda la atención está puesta estos días en esos trasvases de votos y, sobre todo, en cómo afectarán a las pequeñas circunscripciones, esas en las que el último escaño a repartir se puede decidir por muy pocas papeletas. Hay consenso en que, en estos momentos, las grandes corrientes a nivel estatal son estas: Ciudadanos es aún el gran partido emisor de votos, que van a sus dos derechas (PP y Vox) y a su izquierda (PSOE). PP -hacia Vox y hacia Ciudadanos- y Unidos Podemos -hacia PSOE y la abstención- son emisores medios. Y PSOE y Vox son los grandes receptores, los principales beneficiarios por ahora de las corrientes de fondo.

El hecho de que el resultado final no se esté decidiendo solo en dos grandes estancos, el de la derecha y el de la izquierda, sino que además haya un pequeño canal que enlaza a ambos, por el que vuelven al PSOE de Pedro Sánchez votantes que se fueron al Ciudadanos de Albert Rivera, ha hecho que aumente la preocupación en la derecha. Si la tendencia sigue y Unidos Podemos resucita con la vuelta de su líder, Pablo Iglesias, y evita ser el quinto partido, las posibilidades de Sánchez de seguir en el Gobierno se disparan. Y el último escaño de las circunscripciones pequeñas valdrá oro.

El sábado pasado, el diario conservador ABC publicaba un editorial -un artículo de opinión sin firma que refleja la del periódico- en el que pedía a los tres partidos afines que buscaran "las fórmulas idóneas" para evitar "la inmensa paradoja" de que ganarán "en votos, pero no en escaños". Y ponía y alababa un ejemplo: la reciente alianza en Navarra de PP, Ciudadanos y UPN por la que concurrirán juntos. "Es comprensible que PP, Ciudadanos y Vox presenten sus propias listas porque tienen proyectos políticos distintos. Pero lo cierto es que pueden resultar fácilmente complementarios si de lo que se trata es de impedir que Sánchez pueda gobernar cuatro años más". El de ABC no ha sido el único artículo en ese sentido publicado en los últimos días.

¿Habrá pactos a dos o a tres en la derecha, siquiera sean parciales? ¿Explícitos o tácitos? ¿Listas que se retiren a última hora en algunas circunscripciones, coaliciones parciales, acuerdos de nombres para el Senado? Con casi seis semanas por delante hasta el 28A nadie se resigna, y aún veremos cambios de táctica y de estrategia, alguno de ellos probablemente en esta línea. La misma que apuntaba el propio Pablo Casado hace unos días cuando sugería a Vox y quizás a Ciudadanos -no nombró a ninguno- que no se presentaran en aquellas circunscripciones donde sus votos no fueran útiles. Habrá más escaramuzas.

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha