La flota asturiana se declara en paro contra el nuevo reglamento europeo de pesca
La flota pesquera asturiana permanece amarrada y las lonjas cerradas este lunes en señal de protesta contra el nuevo Reglamento Europeo de Control de la Pesca, vigente desde el 10 de enero. El sector considera que las medidas impuestas son “un sinsentido”, difíciles de cumplir y que ponen en riesgo la seguridad de las tripulaciones. De los 254 barcos de la región, solo un arrastrero ha salido a faenar.
La medida de protesta, que se extiende a todo el litoral español, responde principalmente a la obligación de pesar todo el pescado antes de llegar a puerto, una exigencia que los pescadores asturianos consideran impracticable en embarcaciones de pequeño tamaño. “No somos oficinistas, trabajamos en cubierta y en el puente, y estas oscilaciones hacen imposible cumplir con la norma”, explicó Adolfo García, presidente de la Federación de Cofradías de Asturias, a Efe.
Contra la seguridad de los pescadores
Otra de las medidas que genera preocupación es la obligación de notificar la llegada a puerto con cuatro horas de antelación tras faenar. García alertó sobre los riesgos que esto supone: “Estos barcos de doce o trece metros están cerca de la costa y pueden tocar una piedra. Las entradas a algunos puertos dependen de la marea, que se puede perder en esas cuatro horas, y todo eso va contra la seguridad de los pescadores”.
La protesta incluye también una concentración de las cofradías frente a la sede de la Secretaría General de Pesca, donde a las 16:00 horas se celebrará una reunión con la responsable del departamento, María Isabel Artime García. El sector espera que la reunión sirva para buscar soluciones sensatas y adaptadas a la realidad de las flotas españolas de menor tamaño.
“No entendemos las medidas”
“Esto no es un capricho”, subrayó García. “No tenemos nada que esconder; la trazabilidad del pescado, una vez llegado a puerto, es cien por cien fiable. Por eso no entendemos estas medidas, que parecen pensadas para flotas muy diferentes a las nuestras”.
El paro de la flota y el cierre de las lonjas reflejan el malestar creciente de un sector que, además de garantizar la alimentación de miles de familias, reclama normas que respeten la seguridad y la viabilidad de sus trabajadores en un entorno cada vez más regulado por la Unión Europea.
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