El Fondo para la Protección de Animales Salvajes denuncia la “obsesión” del Principado por controlar las cámaras de fototrampeo
El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) ha denunciado “la obsesión” del Gobierno de Asturias por controlar las cámaras de fototrampeo.
La organización ecologista asegura que el Principado se pone al mismo nivel que países como China, Irán, Rusia o Birmania en el control científico de su fauna con cámaras: “Corea del Norte donde una persona que ponga cámaras de foto trampeo podría ser fusilada, superaría el control del Gobierno de Asturias”, asegura.
El control
En la actualidad para desarrollar trabajos científicos dentro de un espacio natural protegido en Asturias, el investigador científico debe de ir acompañado de un agente ambiental que testimonia la colocación de la cámara, la recogida de la tarjeta y se hace cargo de su custodia, trasladándola a su centro de trabajo donde la descarga y posteriormente se visiona, siendo el responsable del espacio natural quien autoriza o no al uso de las imágenes por parte de la entidad autorizada.
“El control absoluto de los datos de presencia y especialmente poblacional de determinadas especies como el lobo, se ha convertido en una actividad obsesiva del Gobierno de Barbón que trata de impedir que sus trabajos de censos de población puedan ser contrastados mediante otros trabajos científicos independientes”, sostiene la organización ecologista.
Las cámaras de fototrampeo
FAPAS explica, a través de un comunicado, que las cámaras de fototrampeo se han consolidado como una de las mejores herramientas de trabajo a largo plazo en el estudio de fauna silvestre, ya que su constancia en el tiempo al poder estar años en un mismo punto de trabajo, capturando de manera permanente imágenes de fauna que permiten obtener información científica de excepcional valor para conocer las fluctuaciones de densidades de población en un mismo territorio, y en el caso del lobo, controlar de manera fidedigna la composición histórica del número de ejemplares de lobo que dan origen a un grupo familiar.
“La obtención de estos datos determina posteriormente una información científica que permite evaluar cómo y cuándo se producen las fluctuaciones de diferentes densidades de presencia de lobo en un territorio y el incremento o disminución de ejemplares en los grupos familiares, permitiendo obtener información técnica de cómo se correlacionan esos datos con el incremento o disminución de daños a la ganadería a lo largo de los años que duran estos estudios”.
Los criterios científicos
Las cámaras de fototrampeo utilizadas bajo criterios científicos son una de las mejores herramientas que pueden poner al descubierto estrategias políticas donde se utiliza al lobo como un elemento de discordia social, y la administración asturiana “lo sabe”, según Fapas, que considera que por ello el Principado ha llegado al límite de una exigencia administrativa “propia de un régimen autoritario, tratando de evitar que nadie pueda contradecir censos que como el del lobo en Asturias, tiene un sesgo totalmente político”.
Dentro de esta actitud “monopolizadora del Gobierno de Asturias sobre los datos de población de lobo, destaca la ausencia una vez más de información sobre el trabajo desarrollado por la administración regional en colaboración con la Universidad de Oviedo/Uviéu sobre la captura de lobos y su seguimiento científico con radio collares vía satélite.
La dinámica de la población de lobos
Esta técnica superaría en eficacia para conocer aspectos científicos de dinámica de la población de lobos a las propias cámaras de fototrampeo, ya que permite además una información total a tiempo real sobre comportamiento, actitudes de caza como ataques al ganado y movimientos de uso del territorio por parte de los grupos familiares de los lobos controlados.
Sin embargo no existe ninguna información que haya trascendido sobre este trabajo iniciado en el año 2017, ni tan siquiera ha sido utilizado en los trabajos de censos anuales de la población de lobos en Asturias, “marcando una estrategia política de hermetismo y un oscurantismo científico sin precedentes en el estudio de la fauna salvaje española desde que hay democracia”, señala.
El censo
Entre los años 2021 y 2025, las cabezas de ganado afectadas por ataques de lobos en Asturias han pasado de 3.000 a 3.893, y el número de grupos familiares a 50 estimando una población de lobos de entre 412 a 460 ejemplares y resultando una media de 8,24 y 9,2 lobos por manada, según los datos que maneja Fapas.
Las cámaras de fototrampeo de la organización ecologista cuestionan los datos del gobierno asturiano. Durante los dos últimos años, el número de lobos que forman parte de un grupo familiar o manada ha bajado exponencialmente, siendo excepcionales las capturas gráficas de grupos familiares de más de cinco ejemplares, siendo ya una norma generalizada la composición de cuatro a tres ejemplares por grupo y una presencia muy acusada de ejemplares solitarios.
La normativa regional
Esta baja poblacional pese a la aplicación de normativas de protección del MITECO, se identifica con la nueva normativa regional que regula la vigilancia de las cacerías en los espacios protegidos, donde se ha anulado la presencia de guardería en el desarrollo de las miles de batidas de jabalí que se llevan a cabo cada año.
“El incremento de daños de la población de lobos en Asturias confirman la teoría científica de que a menor población de lobos con grupos familiares desestructurados y ejemplares solitarios, se incrementan los ataques al ganado”, subraya la organización.
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