El Ejército egipcio derrota al sida
Un paso pequeño para el Ejército egipcio, sin duda, conseguido gracias a un reducido presupuesto y gracias a la guía de su mariscal de campo, el futuro presidente del país después de ese molesto trámite burocrático que son las elecciones. El Ejército ha conseguido derrotar al sida y a la hepatitis C. Si no lo creen, vean este documento histórico, la presentación de la iniciativa por un general el domingo (subtitulado en inglés).
Esto tiene que ser una parodia, un fake, un fino programa de humor para desprestigiar a esa institución sagrada para todos los egipcios que se vio obligado a llevar a cabo un golpe de Estado por petición popular.
En absoluto, es real como la arena del desierto. En un acto al que asistió el presidente del país y el mariscal Sisi, el general fue tajante en sus promesas: “Les juro que no volverán a encontrar un enfermo de sida en Egipto. No volverán a encontrar a un enfermo de hepatitis C. Ya no tendremos que importar fármacos”, dijo el general. Y todo gracias a la captación de las ondas electromagnéticas que surgen del virus. ¿Cómo no se le ocurrió a alguien antes? Evidentemente, porque no disfrutaban del apoyo de Sisi. Es extraño que no digan que todo se debe a su iniciativa.
Algunos insurrectos se muestran escépticos ante los milagrosos avances anunciados. Probablemente, serán detenidos muy pronto para conjurar este peligroso brote de falta de patriotismo. Los enfermos de hepatitis C, de los que hay millones en Egipto, se dirigirán como un solo hombre, o mujer, a las urnas para asegurar su salvación a través del voto para Sisi.
¿Quién dijo que el culto a la personalidad escacharrante sólo se podía producir en países aislados como Corea del Norte?
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