Danny Menšík y Petr Vicha despiertan al 'Lince Blanco' del Rysy
Hace once años, los escaladores checos Pavel Vrtík y Martina Kratochvílová abrían una nueva invernal en la poco frecuentada cara noreste del Rysy, uno de los principales picos de la cordillera de los Altos Tatras, situada en la frontera entre Eslovaquia y Polonia.
La ruta seguía una llamativa banda rocosa blanquecina, en la parte superior de la pared, a la que llamaron Bílý Rys (Lince Blanco). Escalaron en artificial los largos más difíciles y, desde entonces, la ruta había estado esperando que alguien la liberase o, al menos, lo intentase.
El invierno pasado, en el décimo aniversario de la primera ascensión, Petr Vicha y Danny Menšík intentaban la ascensión en libre, pero debido al exceso de nieve fresca y hielo escarcha, decidieron dar marcha atrás.
Este invierno, sin embargo, todo se dio, y conseguirían liberar la ruta (escalada mixta con 13 largos y 450 metros), con algunas variaciones menores respecto a la línea original, haciéndola más lógica y más apta para la escalada en libre. La ruta presenta una aproximación relativamente larga, de seis horas, dos puntos de vivac perfectos y mucha escalada clásica y de aventurera. La parte inferior de la ruta presenta un tipo de roca bastante malo pero, por encima del primer vivac, la calidad de la roca mejora significativamente. La exposición en los largos superiores es extraordinaria y, en general, la ruta es una auténtica joya.
El largo clave de la escalada presenta un enorme desplome con un paso muy atlético de drytooling que graduaron como M9, VII- (RP). Los dos largos más duros cuentan con una sección corta que es más apta para ser escalada con las manos desnudas en lugar de con piolets. El dry tooling aquí sería mucho más complicado (M7, VII- y M9, VII-). Como suele pasar a menudo en los Tatras en invierno, no hay diferencia significativa entre una ruta graduada como M4 o M9, ya que la escalada es siempre comprometida, de principio a fin.
0