El décimo día de huelga en Prysmian vuelve a paralizar la fábrica de Maliaño
La plantilla de Prysmian, la fábrica de cable de Maliaño (Camargo), ha vuelto a paralizar este miércoles la producción de la empresa en una nueva jornada de huelga, la décima en menos de dos meses, para exigir a la Dirección de la empresa que abandone “la actitud de bloqueo y negocie unas condiciones que el comité de empresa ha calificado como asumibles, legítimas y justas”.
En un comunicado, el comité ha subrayado que, en este nuevo día de huelga, el respaldo de la plantilla “ha vuelto a ser mayoritario” lo que, a su juicio, “evidencia que los y las trabajadoras están dispuestas a luchar y a no rendirse ante las presiones de una Dirección que condiciona la negociación al fin de las movilizaciones”.
“Hoy hemos vuelto a demostrar que la plantilla sigue unida y decidida. Si la empresa piensa que amenazando con no negociar mientras haya huelgas va a romper nuestra unidad, se equivoca”, ha advertido.
En este sentido, el presidente del comité, Ismael Vega (CCOO), ha replicado que lo que tiene que hacer la empresa es “dar respuestas a unas reivindicaciones justas que permitirían poner fin al conflicto”.
La representación sindical ha señalado que la diferencia entre ambas partes “ya es mínima” y “lo único que reclama es un reparto más justo de los complementos de turnicidad y nocturnidad para que no haya diferencias en función de la categoría profesional, una medida que repercutiría especialmente a las personas que menos cobran, que es el grupo más numeroso”.
En este sentido, Vega ha explicado que la diferencia económica que separa a ambas partes “ronda los 5.000 euros brutos al mes, una cantidad insignificante para una multinacional que obtuvo más de 1.200 millones de euros de beneficios netos el pasado año”. “Por eso nos cuesta entender que el problema sea económico”, ha añadido.
“Con la fuerza y las ganas de seguir luchando de la plantilla intactas, está claro que la solución está en manos de la empresa. Nosotros vamos a seguir porque estamos convencidos de que lo que pedimos es justo”, ha concluido.
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