Problemas sanitarios, dificultades para sembrar y pérdida de cultivos, secuelas de las inundaciones en Castilla-La Mancha
El agua acumulada en las explotaciones de Castilla-La Mancha está dando lugar a múltiples problemas en las distintas comarcas agrarias no sólo para los leñosos y los herbáceosm sino también para el ganado, en especial en la ganadería extensiva.
Como ya adelantó Agroalimentaria hace días, el cultivo más afectado es el olivar ya que las aceitunas que estaban por recoger se han perdido en un alto porcentaje según las comarcas por el agua y el viento. Destaca en esta caso especialmente la zona de la Alcarria, la de cosecha más tardía, donde, según datos de Asaja Cuenca, hacia la mitad del mes de enero hubo que parar la recogida por la llegada de los temporales. Quedaba una media un 50 por cien por recoger y al agua acumulada que impedía acceder al terreno hay que añadir el viento de entre 80 y 100 kilómetros por hora que ha tirado entre el 60 y el 80 por ciento de la aceituna que quedaba en los olivos. Se estima que se han perdido unos 3 millones de kilos.
Pero además, se están registrando muchas dificultades para la siembras y para el acceso a las explotaciones por las inundaciones.
Los problemas en las infraestructuras son numerosos en todas las provincias con caminos rurales impracticables, tramos completamente destrozados, desaparecidos o con grandes socavones. Toda la red viaria agrícola ha quedado gravemente afectada, con un deterioro superior al 80%. Esta situación ha dejado explotaciones totalmente inaccesibles, dificultando el acceso a fincas y naves, según la valoración de la organización agraria.
Las intensas lluvias han provocado que lo que habitualmente son pequeños arroyos se hayan convertido en auténticos ríos, aislando fincas durante días. Además, se están registrando desperfectos en naves agrícolas y ganaderas, así como daños en infraestructuras básicas imprescindibles para la actividad agraria. Daños en corrales, almacenes o placas solares. Los continuos cortes de luz también han generado importantes daños en equipos eléctricos, según ha señalado Asaja.
Albacete
Por provincias, en Albacete, además de las pérdidas en el olivar, también hay daños en las instalaciones y los tejados, así como en las espalderas de las viñas.
En cuanto a los ríos, los caudales han provocado la caída de numerosos árboles, como chopos, y también han caído muchos pinos en zonas de monte y de sierra. Así. muchas huertas situadas cerca de los cauces se han perdido por completo al quedar inundadas. En ríos como el Jardín, en la zona de Barazote, todos los agricultores que tenían huertas en esas riberas las han perdido.
También en esta provincia hay problema con las siembras, ya quienes no han podido sembrar “ es casi imposible que lo hagan, porque la lluvia no lo permite”, señalan desde Asaja Albacete. Además, muchas labores agrícolas se han tenido que posponer, ya que no se puede acceder a las explotaciones.
En lo que se refiere a la ganadería, mucha de la extensiva ha tenido que permanecer dentro de las naves, con el consiguiente aumento del gasto en piensos. Además, para evitar enfermedades en las pezuñas debido a la humedad, ha sido necesario preparar camas para que los animales estén secos dentro de las naves.
Ciudad Real
En la provincia de Ciudad Real, la incomunicación de numerosas fincas impide comprobar el alcance total de las pérdidas en cultivos, infraestructuras y ganado, por lo que se teme que los daños finales puedan ser muy superiores a los ya constatados.
La afectación de las borrascas no ha sido uniforme en la provincia. Las estimaciones sitúan dos comarcas de la provincia que se habrían llevado la peor parte de estos temporales: la comarca de Montes Norte (con situaciones complicadas en municipios como Malagón, Fuente El Fresno, El Robledo o Fernán Caballero) y la comarca de Campo de Montiel (zona limítrofe con Andalucía). En contraste, la zona de La Mancha ha registrado menores precipitaciones y, en consecuencia, menos problemas.
Según las primeras valoraciones, la cosecha de ajo se da prácticamente por perdida y sobre la de cereal hay una seria incertidumbre. La imposibilidad de acceder a los terrenos encharcados y de entrar la maquinaria al terreno puede comprometer la sanidad vegetal de estas plantaciones ya que no se pueden aplicar los tratamientos.
Hay un importante encharcamiento de los cultivos, con un mal drenaje de la tierra , por ello los cultivos están sufriendo clorosis, asfixia y podredumbre radicular, y pérdida de la plantación. Además del exceso hídrico directo, preocupa la aparición de posibles enfermedades que puedan surgir en un futuro inmediato debido a la humedad acumulada.
Por otro lado, los fuertes vientos han afectado de forma muy negativa en especial a los cultivos leñosos; principalmente al olivar y al pistacho. Las plantaciones de olivos más jóvenes han sido arrancadas por el viento, además de pérdidas por lo que no se ha podido recoger. Otros cultivos leñosos como el almendro y el viñedo se encuentran bajo vigilancia, ante las dudas de que el exceso de agua genere enfermedades fúngicas en el futuro desarrollo de las plantas.
En la ganadería de la provincia, los mayores problemas han aparecido por las dificultades logísticas de mantener a los animales a cubierto para protegerlos de la humedad y el frío. Este hacinamiento y la humedad ambiental han pasado factura, registrándose una mayor mortalidad.
La peor parte de la ha llevado la ganadería extensiva. Los animales, acostumbrados a pastar, han estado obligados de repente a estar estabulados, y esto está teniendo graves consecuencias registrando una mortalidad superior al 20%. También se están dando multitud de problemas con el pedero (cojera y olor fétido en las pezuñas por la humedad constante del terreno).
Cuenca
En Cuenca, además de las pérdidas en el olivar, ya reseñados, en lo que se refiere a los cultivos herbáceos, “ en las parcelas encharcadas, la cebada se cuece y se pierde”. En as leguminosas, “quien quien no ha sembrado lo tendrá difícil para cumplir con las normas de la PAC”, señalan.
También han denunciado que los cauces sin limpiar están produciendo desbordamiento de ríos y como resultado las parceles que están cercanas a estos cauces se inundan durante días y el cultivo se pierde. Es una situación que se repite a lo largo y ancho de la provincia de Cuenca.
El agua le ha venido bien al almendro cuando ya algunas variedades como la largueta están a punto de florecer.
Guadalajara
En Guadalajara peligran 2000 hectáreas de maíz en las vegas del Henares y del Bornova, como ya señaló Agroalimentaria por las inundación de las parcelas. “Nos preocupa seriamente el retraso en la cosecha y también la calidad de ese grano. Va a haber contaminaciones por hongos y ya veremos cómo salen esos granos”, ha dicho el presidente de APAG (Asociación Provincia de Agricultores y Ganaderos), Juan José Laso.
También asegura que el retraso en las siembras de cebada, guisantes empieza a ser preocupante y cada día de retraso ya supone pérdida para el agricultor.
Laso insiste en que “los cauces hay que dragarlos, limpiarlos y eliminar la vegetación que sobra, que impide el paso del agua y por eso se salen. No por exceso de agua, sino porque no hay cauce y eso es responsabilidad de la Confederación Hidrográfica del Tajo, porque el agricultor paga el IBI de esas parcelas”.
Toledo
Por lo que respecta a Toledo, en toda la provincia se han producido daños sobre todo en cereal y olivar, si bien hay zonas que se han visto especialmente perjudicadas.
Según fuentes de Asaja, las lluvias persistentes y el viento han generado problemas graves de accesibilidad, pérdidas de producción y deterioro sanitario en explotaciones ganaderas y agrícolas, siendo los sectores más afectados la ganadería extensiva, el olivar y los cultivos herbáceos.
En las primeras evaluaciones se han observado pérdidas directas por la caída de fruto, muerte de crías o asfixia radicular, y pérdidas indirectas por enfermedades, retrasos de siembra, y dificultades logísticas.
Por lo que respecta al olivar, en algunas comarcas, como Montes–Los Yébenes, los daños por viento en el olivar alcanzan porcentajes muy elevados.
En el caso del cereal, en las parcelas que hayan estado encharcadas varios días, la siembra se ha perdido por completo. En aquellas otras con exceso de agua peros sin encharcamientos, hay que ver la evolución del cultivo en las próximas semanas, no obstante, los agricultores tendrán que hacer un gasto extra para tratar de enfermedades fúngicas.
Otro de los problemas es la mala situación de los caminos, que está dificultando el acceso a muchas fincas.
En lo que se refiere a la ganadería, en el vacuno, ovino y caprino de leche, se están produciendo dificultad para acceder a las granjas para la recogida de leche y suministro de piensos y forrajes por el mal estado de los caminos y regueros/arroyos desbordados.
Además, el incremento de humedad en las instalaciones favorece enfermedades como mamitis y cojeras en algunas explotaciones.
Problemas parecidos apuntan los ganaderos de cebo como problemas logísticos para el suministro de piensos y el movimiento de entradas y salidas de animales de la explotación y la humedad en las naves
En la ganadería extensiva de bovino y ovino, según Asaja, los arroyos y regueros con mucho caudal están impidiendo el acceso al ganado para alimentación y supervisión. Se han producido pérdidas de crías por arrastre del agua y los derivados de las ovejas con la lana mojada durante días, lo que incrementa constipados, pulmonías y cojeras.
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