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El Toledo que retrató Edgar Allan Poe: “Es de las pocas ubicaciones que citó expresamente en sus obras”

Ilustración del cuento 'El pozo y el péndulo' / Fotografía: cedida

Bárbara D. Alarcón

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Muchos artistas han llegado a Toledo para buscar inspiración en su trabajo. Desde El Greco hasta Sorolla. Desde Icíar Bollaín hasta Polanski. Y también Edgar Allan Poe. Poe escribió en 1842 el relato breve 'El pozo y el péndulo', uno de sus muchos escritos, pero el único que puso el foco en la ciudad. Dada la cantidad de ocasiones en las que Toledo aparece en diferentes formatos artísticos, este hecho no debería ser noticia. Sin embargo, lo es, ya que el famoso escritor no solía dar detalles sobre dónde se desarrollaban sus historias. “Toledo es de las pocas ubicaciones que Poe cita expresamente en sus obras y eso es lo curioso”, explica Fernando Gónzalez, decano de la Facultad de Humanidades de Albacete.

“La ubicación de sus relatos es ambigua, hay veces que dice ‘Me encontraba en la ciudad de…’ y finalmente no la concreta, o señala que se encuentra en París o en ‘una ciudad italiana’, pero no suele concretarlas”, subraya quien además es secretario de la Asociación Española Edgar Allan Poe, dirigida por la profesora de Filología Inglesa, Margarita Rigal. Ambos han organizado y comisariado la exposición 'Toledo, el pozo y el péndulo: la fantasía española de Edgar A. Poe' que ya puede verse en la Biblioteca de Castilla-La Mancha.

En ‘El pozo y el péndulo’ Poe “lo deja claro, estamos en Toledo”, y por ello, se ha organizado esta muestra en la que se recopilan medio centenar de ilustraciones de esta peculiar obra del escritor, ya que es una de las pocas en las que identifica la ciudad en la que se desarrolla la trama. Además, nos encontramos ante un relato histórico, no solo por desarrollarse en Toledo, sino por contar una parte de la historia de la ciudad: la inquisición. “Era un tema que en la época vendía, por eso Poe decidió utilizar Toledo, como un reclamo”.

Según explica González, este cuento “se escribe en 1842 en una Norteamérica de la primera mitad del siglo XIX en la que circulaba mucha literatura sobre la historia de la inquisición y se tenía Toledo como una ciudad icónica de lo que había sido… Desde Norteamérica, se veía el catolicismo como una religión oscura, dada a las supersticiones y a las torturas”.

En ‘El pozo y el péndulo’ “Poe contrapone a la vieja Europa, oscura y supersticiosa, con Estados Unidos, una sociedad recién nacida, más moderna, alejada de supersticiones y vinculada a la razón”.

Pero, ¿qué cuenta exactamente este relato? Tal y como apunta González, “sin hacer spoilers”, relata cómo un hombre intenta escapar de una cárcel de la inquisición en Toledo. “Está en un calabozo a oscuras donde hay un pozo y lo llevan a una sala de torturas donde hay un péndulo afilado que va cayendo en dirección a su corazón”. “Es un relato muy psicológico y de terror”, género por el que Edgar Allan Poe es famoso en España, donde “es considerado maestro del terror aunque su obra es mucho más extensa, escribe poesía, cuentos y hasta parodia”.

Y es que, “según el país y la época, Poe ha interesado de manera muy diferente” y también ha inspirado de formas muy distintas. Entre ellas, destacan las ilustraciones fruto de sus obras, que nunca fueron ilustradas por el propio escritor ya que no contaba con dinero suficiente para financiarlas. “Económicamente vivía al límite”, es decir, que no encontró financiación, ni ganaba lo suficiente con sus obras cómo para sufragar los gastos. “Intentó poner en marcha en dos ocasiones una revista de textos literarios ilustrados y fracasó por falta de capital, pero cuando leemos la documentación vemos su interés por que sus textos se acompañaran con ilustraciones adecuadas”.

Tal y como explica el decano de la UCLM, para Poe las ilustraciones “no eran un adorno, sino que reforzaban el texto”. “La lectura visual debía reforzar la lectura del texto, le daba valor a la imagen ya que sus descripciones son muy pictóricas, lo que anima a dibujarlas, por eso ha atraído a tantos ilustradores”. Según González, los cuentos de Edgar Allan Poe “son muy ilustrables, sugieren imágenes” y por ello ha sido fuente de inspiración para numerosos dibujantes, tanto entre sus contemporáneos como en la actualidad. Muchos de ellos pusieron imágenes a ‘El pozo y el péndulo’ y estas son las protagonistas de la exposición que ya puede verse en Toledo.

“Hemos recopilado 50 ediciones ilustradas con las que mostramos cómo se ha ilustrado ese cuento a lo largo de los años en diferentes países, por diferentes ilustradores, entre los que alguno ha intentado incluso representar Toledo”, detalla el comisario de la muestra. “Lo que ofrecemos en esta exposición es un recorrido desde que ‘El Pozo y el péndulo’ se ilustra por primera vez en 1844 en Londres, hasta prácticamente ayer”, asegura. Y es que, en esta muestra, el público podrá contemplar esa primera edición de 1842 sin ilustrar, la primera ilustrada en el mundo y la primera en España, que data de 1887.

Además, hay hasta versiones en cómic y popup y una maqueta de playmobil que recrea la escena en el calabozo con el pozo y el péndulo. “También incluimos un grabado de la época que recreaba cómo eran las torturas de la inquisición”.

El de Poe en Toledo “es un cuento que ha interesado mucho y que sigue interesando”. “Algunas de estas obras nos ayudan a entender cómo llegó la imagen de Toledo y España a Poe a través de libros de viajes del siglo XIX que transmitían una imagen de España centrada en aspectos como la inquisición o el catolicismo, era lo que más les llamaba la atención”, puntualiza el experto de la UCLM.

¿Cómo es la presencia de Toledo en la literatura?

Según destaca González, en el siglo XIX, una importante cantidad de viajeros consideran que Granada y Toledo son las ciudades más representativas de España. “En el caso de Toledo buscan el tópico de las diferentes culturas, lo medieval, los vestigios cristianos, islámicos y judíos, esa imagen de una ciudad que ven congelada en el tiempo, que te traslada siglos atrás, en la que parece que estás en la Edad Media otra vez”.

La imagen que se transmitía de Toledo hace dos siglos refleja “esa pervivencia del pasado y del mundo eclesiástico, valores vinculados al conjunto de España” transmitidos mediante la palabra pero también con ilustraciones, sobre todo del puente de Alcántara con el Alcázar o San Juan de los Reyes.

“Hemos estudiado a Poe sirviéndonos de esas ilustraciones”

La recopilación de obras de la exposición' Toledo, el pozo y el péndulo: la fantasía española de Edgar A. Poe', son solo un ejemplo del trabajo realizado por Margarita Rial y Fernando González como parte de su proyecto de investigación ‘LyA’ (Literatura y Arte) de la Universidad de Castilla-La Mancha. Hemos estudiado a Poe sirviéndonos de esas ilustraciones… Llevamos varios años investigando las ediciones ilustradas en todo el mundo y también en España ya que Poe se lee mucho y se ha ilustrado mucho, ha dado mucho juego para los ilustradores“, señala González.

Con su proyecto, han recopilado 300 ejemplares, desde que las obras del escritor empiezan a ilustrarse hasta la actualidad. “Contamos con ediciones originales y siempre, a ser posible, primeras ediciones… Algunas de estas joyas la gente las podrá ver en nuestra exposición”, añade, recordando que todas están a disposición del público de forma gratuita a través de la página web del proyecto.

La muestra podrá verse hasta el próximo 6 de octubre, día en el que se celebrará la última jornada del III Congreso Internacional de la Asociación Española Edgar Allan Poe, que se celebra los días 4, 5 y 6 de octubre en Albacete. “Cada año la ubicación va rotando y como vienen muchos ‘poescholars’ de Norteamérica decidimos organizar esta muestra en Toledo”.

Exposición y cuento, ver y leer

“Lo curioso del cuento ‘El pozo y el péndulo’ y esa parte psicológica con la que Poe juega, en la que el protagonista tiene que controlar el terror para que la mente sea capaz de encontrar una vía de escape, de esa cárcel, de ese péndulo”, comenta González, quien anima a los lectores y lectoras a visitar la exposición y a leer este relato ya que “Poe mantiene la emoción hasta el final, donde revela si consigue liberarse o no”.

“Siendo un cuento tan breve, en un único escenario, una celda, algo también muy moderno, a veces es peor lo que imaginas… El peor miedo es el de la fantasía desatada a la que nos lleva el miedo”, concluye.

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