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“Cuando los pueblos nos dimos cuenta de que el Patrimonio cultural es el futuro, ya era tarde”

Fortaleza de Castillo de Garcimuñoz, en Cuenca

“Los pueblos de La Mancha conquense nos hemos dado cuenta de que con la agricultura no basta. Hay que cuidarla lo mejor posible pero no es suficiente para mantener población”. Quien lo dice es el teniente de alcalde de Castillo de Garcimuñoz, Miguel Ángel Castillo.

Durante la pandemia este pueblo conquense ha visto aumentada su población. De 131 vecinos empadronados ha pasado a 162. Algunos de los que vivían fuera y pasaban temporadas en el pueblo se han establecido en Castillo de Garcimuñoz en el último año, cuenta el edil.

Es uno de los pueblos de la llamada ‘España vaciada’ que ve en el turismo cultural una opción para frenar la sangría demográfica.

“El patrimonio cuesta mucho dinero mantenerlo. Cuando los pueblos nos hemos dado cuenta de que podría ser el futuro ha sido tarde y todavía cuesta más”, reconoce, pero se muestra optimista.

“Hay que buscar alternativas y pasan por el turismo. No tenemos otra”, afirma tajante, y aprovechar su buena situación geográfica, junto a la Autovía A-3.

“Si los turistas vienen, eso dará lugar a que uno monte una tienda, el otro una casa rural, un bar…Lo que sea. Tenemos que conseguir que haya trabajo para que la gente se quede e incluso que vengan más”.

Un castillo, un poeta famoso o visitar las fuentes medievales, como propuesta

Si en la vecina Santa María del Campo Rus han optado por atraer turistas llevando a escritores conocidos a una mini feria del libro rural dentro de la iniciativa ‘Mi pueblo lee’, en Castillo de Garcimuñoz apuestan fuerte por el patrimonio. Por eso, acaban de restaurar, con ayuda de la Diputación Provincial, uno de sus monumentos referencia para los turistas.

Dicen las crónicas que Jorge Manrique fue herido de muerte a tres kilómetros del municipio conquense de Castillo de Garcimuñoz mientras participaba en el asedio a la cercana fortaleza.

Manrique, al que conocemos sobre todo por ser uno de los referentes del Siglo de Oro Español (“nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar que es el morir”) con sus coplas a la muerte de su padre, una de las joyas de la literatura española, tuvo también otra faceta más desconocida.

“Durante la guerra civil entre los partidarios de Isabel La Católica y Juana la Beltraneja, siguiendo los ideales de su padre, tomó partido por la primera”, según escribe el profesor e historiador Miguel Salas Parrilla en su libro ‘Castillo de Garcimuñoz en la historia de España’.

Fue capitán de las Hermandades de Toledo para combatir a las tropas del marqués de Villena, Diego López Pacheco, en la zona de Alarcón, Belmonte y Garcimuñoz, que fue partidario de La Beltraneja.

Según relata el historiador, “Jorge Manrique logró victorias en esta guerra: consiguió que algunas aldeas de Belmonte como Las Pedroñeras, El Pedernoso y Las Mesas se entregaran sin lucha, bajo la condición de abandonarla jurisdicción del marqués y pertenecer a la Corona. Otro tanto logró con La Alberca en la jurisdicción de Alarcón”.

En la segunda quincena del mes de abril de 1479 fue herido de muerte en una escaramuza cuando pretendía robar ganado al marqués para lograr la rendición del castillo a causa del hambre. El 24 de abril falleció en el municipio de Santa María del Campo Rus.

El lugar donde fue herido ha sido reseñado durante 500 años, pero fue a principios del siglo XX cuando, utilizando las piedras del Giraldo de la catedral de Cuenca, se construyó una torre para recordar la efeméride.

“Jorge Manrique no es un cualquiera. Es uno de los poetas más importantes de la Historia de la Literatura Española. Las Coplas a Mi Padre es insuperable. Hasta Lope de Vega dijo que tendría que estar escrito en letras de oro”, explica Salas Parrillas en declaraciones a elDiarioclm.es

“Es curioso que, con este monumento, el pueblo de Castillo de Garcimuñoz homenajease no a su defensor (Pedro de Baeza) sino al atacante. Es inaudito. Ambos personajes, como militares, no se explican el uno sin el otro”.

El castillo se encuentra a unos tres kilómetros de la cruz de Jorge Manrique. En realidad, se sabe que al menos hay dos castillos, uno encima del otro. Sobre el que habitó Don Juan Manuel (hijo del Infante Don Juan Manuel, hermano de Alfonso X El Sabio) se construyó otro.

Hoy es propiedad de la iglesia católica. De hecho, llegó a albergar una iglesia adosada a sus muros y en el patio de armas se habilitó un cementerio que se utilizó hasta los años 70 del siglo XX y del que hoy no quedan restos.

La fortaleza es hoy visitable tras una polémica restauración que no gusta a todos, con fondos del 1% Cultural que aporta el Gobierno de España.

 La gestión está cedida por el Obispado de Cuenca al Ayuntamiento que en 2016 apostó fuerte por el turismo de caravanas, con un área para sus usuarios junto al castillo.  “Es una de las mejores inversiones que hemos hecho. Nos funciona muy bien”.

Ahora quieren seguir valorizando el patrimonio. “Sabemos que bajo el actual castillo hay restos del anterior. Se trata de que no se pierdan y que puedan ser visitables”, explica el concejal, pero las cosas (del castillo) van despacio.

Otro de los proyectos de este municipio pasa por valorizar sus fuentes medievales. “Se van a tomar muestras de carbono 14 de las tres fuentes para conocer con exactitud la fecha de su construcción”.  Por un lado, la fuente del Berro, al norte del pueblo y al otro lado de la autovía A-3 a la que se atribuye origen medieval e incluso romano. 

Después, la Fuente Alcázar que incluye un área recreativa y en tercer lugar la Fuente Nueva desde la que sale una galería de unos 230 metros de la que se desconoce su origen. En su parte final nace una segunda galería, hoy cegada, de la que los mayores del lugar cuentan que llega hasta el castillo. “Tiene lógica como sistema de abastecimiento en el caso de asedio, pero necesita un estudio arqueológico”, dice el teniente de alcalde.

“Queremos ir valorizando todo el patrimonio que tenemos: el monumento a Jorge Manrique, las fuentes medievales o la señalética en todo el municipio explicando la historia de cada rincón del pasado medieval de este pequeño pueblo conquense, con la casa en la que vivió Juan de Cavallón y Arboleda que llegó a fundar una ciudad del mismo nombre que su pueblo en Costa Rica.

El Triángulo Manriqueño y la ruta de los castillos de Villena

Visitar esta parte de Cuenca es también conocer lo que se llama el ‘Triángulo Manriqueño’ en el que se encuentran Castillo de Garcimuñoz, Santa María del Campo Rus y Uclés, donde fue enterrado Jorge Manrique.

“El último sábado de abril celebramos unas jornadas, aunque no hemos podido hacerlo estos dos años debido a la pandemia”, explica el concejal.

Ahora, para el próximo año preparan la conmemoración de los 700 años de Castillo de Garcimuñoz como villa independiente de Alarcón y “habrá muchas actividades” en torno a la fecha del 3 de octubre de 2022.

Además del castillo de este pueblo en el entorno se encuentra la conocida como Ruta de los Castillos del Señorío de Villena, otro de los atractivos para el visitante.

Los de Belmonte, Garcimuñoz y Alarcón son visitables (este último es parador nacional) y a ellos, relata el edil, se quieren sumar otras fortalezas de Albacete como el castillo de Almansa o el de Chinchilla para conformar una zona (similar a la que existe en el Loira francés, salvando las diferencias, claro) y que tiene origen en la Red de Castillos y Palacios de España.

En este punto, el edil recuerda que la hoy ciudad de Albacete era una aldea que dependía de Chinchilla. “Ellos celebran todos los años el 9 de noviembre que se les concediera el privilegio del villazgo otorgado por Alfonso de Aragón y que se firmó en Castillo de Garcimuñoz. Por eso todos los años nos invitan y el acto lo presiden conjuntamente los dos alcaldes”.

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