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La energía nuclear se resiente por la disparada producción de las renovables

Central Nuclear de Trillo, en Guadalajara

Alicia Avilés Pozo

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En la polémica Conferencia de las Naciones Unidas COP28 celebrada en Dubái el pasado mes de diciembre, una veintena de estados hicieron un llamamiento a triplicar la capacidad mundial de energía nuclear hasta 2050. Fue controvertido y anacrónico porque esa no es la tendencia mayoritaria global y porque chocaba frente a la lucha contra el cambio climático y un Pacto Verde Europeo donde las energías renovables (y la nuclear no lo es) están llamadas a ser el suministro del futuro.

En España, ahora los datos y los hechos ya lo confirman, dentro de un proceso de transición energética donde no han faltado obstáculos. Pero la cuestión es que la producción de energía fotovoltaica, eólica y térmica, entre otras, ya está haciendo que la nuclear se resienta.

Así lo demuestran dos hechos puntuales que se han dado en menos de dos meses: la reducción de producción en dos centrales nucleares españolas debido a que buena parte del suministro eléctrico procede de fuentes renovables.

Entre el 8 y el 9 de marzo, la unidad I de la Central Nuclear de Almaraz estuvo parada de manera programada “por la elevada generación renovable”. La propia central informó de que esta circunstancia se produjo a su vez por la sucesión de borrascas.

Esta incidencia pasó prácticamente desapercibida. Las centrales nucleares suelen programar paradas puntuales para recargas de combustible o por leves errores de protocolo, pero no suele suceder que frenen su actividad por la producción que generan las renovables. O al menos no notifican esos motivos como tales.

Ahora, la tendencia se ha confirmado en la central de Trillo, en la provincia de Guadalajara, que pertenece a la misma agrupación, bajo la denominación Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT) y que controlan las empresas eléctricas.

Fuentes del sector han confirmado a elDiarioclm.es, que la central de Guadalajara se encuentra al 65% de carga debido al auge productivo de las renovables. Con carácter oficial, esta instalación afirma que se trata de “condiciones del mercado eléctrico”, pero las citadas fuentes especifican que se trata de la misma circunstancia de Alcaraz, aunque sin que de momento se haya producido una parada programada. Sí que hay una prevista en la instalación de Trillo para el próximo 11 de mayo.

De hecho, en el mapa de los estados de operatividad de estas centrales que publica el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), en los dos módulos de Almaraz figuran las dos últimas paradas del pasado mes marzo. No sucede así en la de Trillo, donde no aparece ninguna parada en el presente año, a la espera de la programada para este mes.

Según datos de Red Eléctrica Española (REE), con fecha 2 de mayo, la generación de energía libre de emisiones a nivel nacional es del 83%. Un 28% es generación eólica y un 15% de plantas fotovoltaicas.

Una prueba de cómo se resiente por ello la energía nuclear se puede observar en los siguientes cuadros actualizados de REE:

La central de Trillo está emplazada en la comarca de la Alcarria, junto al curso del río Tajo, en el paraje denominado 'Cerrillo Alto'. Es la más moderna del parque nuclear español con una potencia instalada de 1.066 MWe (metro de agua equivalente).

El mencionado CNAT que la gestiona es propiedad de las compañías eléctricas españolas: Iberdrola Generación Nuclear, S.A.U., con una participación del 49%, Gas Natural Fenosa Generación, S.L.U, 34,5%, Iberenergía, S.A.U., 15,5% y Endesa Generación, S.A.U. 1% las cuales prestan pleno apoyo y soporte a sus actividades.

Hace poco más de un año, esta central notificó una fuga en un generador que no tuvo impacto alguno en los trabajadores, ni en otras personas ni en el medio ambiente, y que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), con los datos disponibles hasta el momento, clasificó previamente como “anomalía”.

La planta de Trillo inició su actividad el 6 de agosto de 1988 y tiene concedida la renovación de la autorización de explotación hasta el 17 de noviembre de 2024. Es decir, el Gobierno tiene que aprobar (si lo hace) este año la prórroga de la licencia operativa de la central por otros 10 años.

Un año clave para decidir si hay apagón o no

Antes, el Consejo de Seguridad Nuclear tiene que enviar un informe previo sobre la central, con argumentos para que el Ejecutivo aborde la decisión. Fuentes del sector apuntan a que es posible que las eléctricas que controlan el CNAT podrían adelantar el apagón de esta central.  

Porque el punto de inflexión del contexto general de la energía nuclear en España lo marcará el VII Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR) que el Gobierno aprobó a finales de 2023 en consonancia con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC),

En este documento se fija la hoja de ruta para que España cumpla los objetivos europeos de clima y energía, y con el protocolo de cese ordenado de explotación de las centrales nucleares, firmado en marzo de 2019 entre Enresa y sus propietarios.

Este plan incluye el cese de la operación de las centrales nucleares entre 2027 y 2035, con el inicio del desmantelamiento de las centrales nucleares a los tres años de su cese de operación definitivo.

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