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Arqueólogos encuentran de casualidad una copa romana del siglo II que un soldado se llevó como souvenir de Reino Unido a Soria

La copa romana fechada en el siglo II, con una decoración alusiva al Muro de Adriano (Vallum Aelium), que ha sido encontrada.

EFE

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Una copa romana fechada en el siglo II, con una decoración alusiva al Muro de Adriano (Vallum Aelium), ha sido encontrada de forma fortuita por científicos del CSIC y del Museo Arqueológico Nacional a un centenar de metros del casco urbano de Berlanga de Duero (Soria).

El hallazgo, recientemente publicado en la revista Britannia (University College London), se produjo de manera casual durante una prospección arqueológica realizada en las inmediaciones de Berlanga de Duero, donde los científicos trataban de confirmar las evidencias de una villa romana activa en la zona entre los siglos I y IV.

El valioso objeto, bautizado por los investigadores como Copa de Berlanga, habría llegado en su día desde la provincia romana de Britania (actual Reino Unido) de manos de un militar celtíbero que habría prestado servicio en esa zona, la más periférica del imperio romano entonces, han informado este jueves fuentes del CSIC.

Un 'souvenir' del siglo II

El soldado regresaría a su lugar de origen con esta especie de 'souvenir, a la Celtiberia, un amplio espacio geográfico que en la actualidad se correspondería con parte de las provincias de Soria, Zaragoza, Cuenca, Teruel, Guadalajara y de la comunidad autónoma de La Rioja.

La copa romana fechada en el siglo II, con una decoración alusiva al Muro de Adriano (Vallum Aelium), que ha sido encontrada.

“Sabemos que los romanos incorporaban a su ejército tropas de los territorios recientemente conquistados y que una unidad celtíbera, la 'Cohors I Celtiberorum' sirvió en el Muro de Adriano”, explica en Juan García, investigador del Instituto de Arqueología de Mérida, un centro gestionado de forma conjunta por el CSIC y la Junta de Extremadura.

Por la calidad de su elaboración y los materiales empleados, añade García, se deduce que este tipo de copas “fueron objetos de prestigio, muy probablemente fabricadas por encargo para regalar o condecorar a la élite militar que había servido en el Muro de Adriano” y de hecho, añade “la mayoría de investigadores coincidimos en interpretarlas como un 'souvenir' o recuerdo del Muro”.

El Muro de Adriano

El científico se refiere al Muro de Adriano, una línea defensiva levantada entre los años 122 y 128 por orden del emperador Adriano, y quede más de un centenar de kilómetros de este a oeste entre el Mar del Norte (cerca de Newcastle) y el Mar de Irlanda (junto a Carlisle).

La copa, un cuenco hemisférico de bronce que apareció roto e incompleto, conserva sus piezas en un 80-90 por ciento, que ha permitido su reconstrucción en 3D donde se aprecia una decoración esmaltada en rojo, verde, turquesa y azul, y la representación del Muro de Adriano que protegía a la provincia romana de Britannia de los pueblos indígenas del norte de las Islas Británicas.

Escasos ejemplares

Es uno de los cinco ejemplares de ese tipo o serie conocidos en el mundo: uno encontrado en Francia y tres en Inglaterra además de varios fragmentos encontrados en España durante el siglo XIX, y es una de las mejor conservadas, según apunta Susana de Luis, investigadora del Museo Arqueológico Nacional.

“Es excepcional no solo porque es una de las ‘copas del Muro’ mejor conservadas sino porque es la única que cuenta con inscripciones relativas a los campamentos militares de la zona oriental: Cilurnum, Onno, Vindobala y Condercum”, ha agregado.

La copa romana fechada en el siglo II, con una decoración alusiva al Muro de Adriano (Vallum Aelium), que ha sido encontrada.

La disposición de los nombres inscritos en ella sugiere que la lista se lee de oeste a este, como si la copa representara el muro visto desde dentro, según los investigadores.

Autenticidad

Un sistema de espectometría de fluorescencia de rayos X han revelado la autenticidad de este objeto así como su composición; una aleación de aleación de bronce con zinc y plomo a partir de material procedente de las minas romanas del norte de Britania.

“Este análisis nos ha permitido demostrar la autenticidad de la pieza y determinar que las minas de las que proviene el metal empleado fueron, probablemente, las de Gales o Durham”, explica por su parte Ignacio Montero, del Instituto de Historia del CSIC y responsable del análisis material.

Ha permitido también la datación aproximada entre los años 124 y 150 de una copa que tras su restauración será expuesto en el Museo Numantino de Soria.

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