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Las armas de los Mossos que sustituyen a las balas de goma también mutilan

Lanzadoras de proyectiles viscoelásticos utilizadas por los Mossos d'Esquadra

Benoît Cros

La prohibición de las balas de goma en Cataluña el pasado mes de noviembre fue ampliamente celebrada por los movimientos sociales que luchaban por esta medida, a pesar del período de transición de seis meses previsto antes del abandono definitivo de estos proyectiles (este período finalizará el 30 de abril). Sin embargo, las unidades antidisturbios seguirán usando unas lanzadoras que también representan un peligro: en Francia seis personas ya han perdido un ojo por culpa de estos proyectiles y una niña de 9 años fue herida de gravedad.

El arma en cuestión, una lanzadora de balas de defensa 40x46 milímetros (LBD 40x46), denominada GL-06 o LL-06, que puede disparar proyectiles viscoelásticos (foam), forma parte del armamento de los Mossos d'esquadra desde 2011. El fabricante es la empresa suiza Brügger & Thomet. A diferencia de las tradicionales pelotas de goma, que deben rebotar en el suelo antes de tocar el objetivo, estas escopetas permiten apuntar directamente y son consideradas más precisas por la policía. La policía francesa introdujo esta arma en 2004, conservando el denominado 'flashball', que dispara balas de goma.

El número elevado de heridas provocadas por estas dos armas provocó que varios organismos franceses estudiaran estos abusos. Después de la grave herida en 2007 de un adolescente de 16 años, que perdió el uso prácticamente total de su ojo, la Comisión Nacional de la Deontología de la Seguridad (CNDS), publicó un informe en el que hacía recomendaciones sobre el subfusil GL-06. En concreto, la CNDS alertaba de las posibles “consecuencias dramáticas” en caso de impacto en la cara y especialmente los ojos y precisaba que los riesgos aumentan si el disparo es efectuado desde una distancia reducida (10-15 metros).

Los autores del informe también se preguntaban sobre “la compatibilidad del uso de esta arma en el marco de una manifestación que implica una proximidad de los manifestantes y de la policía y de su gran movilidad”. Además la CNDS indicaba que el uso de la lanzadora necesitaba “una experiencia probada y una formación legal y práctica de alta calidad (...) así como una profundización de estos conocimientos dentro del marco de la formación continua” .

Por su parte, Amnesty International publicó en 2012 un informe sobre las llamadas 'armas menos letales' en el que recomendaba limitar el uso de las lanzadoras a casos de legítima defensa.

La víctima más reciente ha sido un bombero de 31 años, que participaba en Grenoble en una manifestación por la defensa de los derechos laborales y perdió el uso de un ojo. La gran mayoría de las víctimas son jóvenes, algunas menores de edad. Las más jóvenes fueron una niña de 9 años, que estuvo tres meses en un coma inducido y que sufre todavía de graves secuelas, y un adolescente de 14 años. El número de siete víctimas corresponde sólo al número de víctimas contrastadas ya que, en algunos casos no se ha establecido claramente si se trataba de un flashball o de una LBD. Tal y como ha ocurrido en Cataluña, ninguno de los agentes implicados en estas lesiones han sido condenados, aunque todavía se están llevando a cabo algunos procesos judiciales.

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