No poder más y poderlo todo

El periodista David Fernández, cabeza de lista de la CUP por Barcelona / EFE

“Un día no podremos más y lo podremos todo”. Mientras los periodistas comenzaban a llegar a la sede de campaña de la Candidatura d’Unitat Popular - Alternativa d’Esquerres, Higinia Roig, el alter ego en Twitter de su cabeza de lista, David Fernández, publicaba esta elocuente frase que resume con acierto el sentir de buena parte de sus votantes.

En un vídeo publicado en Internet por un grupo de apoyo, titulado “Som unitat popular”, que cosechó un notable éxito a juzgar por el número de visitas que muestra el contador de YouTube, se hacía alusión a este sentimiento en un verso contundente: “Somos los que nos enfrentamos permanentemente a la cultura de la derrota”.

Sin embargo, los gritos que han acompañado a Fernández en el Casal Independentista Jaume Compte mientras posaba ante los focos de los periodistas gráficos estaban cargados de alegría, incluso ese cántico que, por televisión, seguro que ha sonado heterodoxo sabiendo que sale de la sede de una candidatura: “Ocupemos el Parlament”.

La CUP - Alternativa d’Esquerres ha conseguido capitalizar el hartazgo ante la situación económica general de un conjunto suficientemente amplio de la población como para entrar en el Parlament, pero lo ha hecho no con un discurso tremendista sino con un llamamiento a la tenacidad para revertir la situación. Lo dijo Fernández en el acto central de campaña, y lo ha repetido hoy en su comparecencia ante los medios para valorar los resultados: su objetivo es actuar como un caballo de Troya en el Parlament.

Es una meta compartida sin duda con muchos otros compañeros de viaje, lo que explica en gran medida el éxito electoral que supone su entrada en el Parlament cuando hace escasas semanas aún debatían internamente si debían presentarse. El nombre de la lista incluye la frase “Alternativa d’Esquerres” y no es por casualidad: es el paraguas que permite agrupar a formaciones como Revolta Global, Lluita Internacionalista y En Lluita, que han decidido presentarse junto con la Candidatura d’Unitat Popular, el instrumento de un movimiento social, político y sindical llamado esquerra independentista para asegurarse su presencia en los ayuntamientos y ahora, también, en el Parlament.

Estos partidos, y también otros colectivos e instituciones que han decidido dar su apoyo a esta opción electoral, presentan por supuesto distintas singularidades, pero les une haber compartido espacios de trabajo y de reivindicación en infinitud de manifestaciones, concentraciones, ocupaciones simbólicas y otras protestas que han tenido lugar esta legislatura en Catalunya, coadyuvadas sin duda por la situación económica general y los recortes en servicios sociales promovidos por el ejecutivo de Convergència i Unió.

Lo que las políticas de ultraausteridad, que tanta fortuna han hecho en el sur de Europa –y, por lo tanto, también en Catalunya–, han provocado en personas, familias y colectivos a los que han llevado a la exclusión social lo saben mejor que nadie los propios afectados, pero tras ellos, los activistas son probablemente quienes mejor pueden hacerse un retrato completo de hasta qué punto la desesperación se ha adueñado de la vida de muchos. Y hasta los más tozudos detractores de CUP-Alternativa d’Esquerres podrán apreciar, sin ninguna duda, que están ante una formación dedicada en cuerpo y alma al activismo.

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