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CATALUNYA

“Se piensa que el Drap Art es bricolaje juntando cuatro basurillas"

Si quieres sensibilizar sobre el tema del reciclaje y presentas obras mediocres, vamos mal, afirma Tanja Grass, directora de la Asociación Drap Art de Barcelona.

Para la generación actual, que no tiene recursos por la crisis económica, vender y comprar sus objetos de segunda mano comienza a ser más normal.

Tanja Grass, directora de Drap Art, junto a las obras de Klaus Pichler

Tanja Grass, directora de Drap Art, junto a las obras de Klaus Pichler / Sergio Collado

Tanja Grass, es la fundadora y directora de la asciación de reciclaje creativo Drap Art que desde 1995 deja verse anualmente por Barcelona. La actual edición de su festival ha sido la undécima realizada en el CCCB, donde además de proyecciones, talleres, mercadillos y otras actividades, la exposición sigue siendo uno de los grandes atractivos del evento. Con Mariscal, Antúnez o Pichler a la cabeza, este año la muestra ha reunido un variado y abundante número de otros artistas que han encontrado en los materiales reciclados una forma de hacer y de expresarse. Sorprende ver la variedad de manifestaciones y temáticas de un estilo artístico –o más bien de una forma de hacer o simplemente abastecerse– que carga con el sambenito ‘de ser cosas encontradas en la basura y juntadas sin calidad artística’. Darse un paseo entre las piezas expuestas fue la mejor manera también de reciclarse en los prejuicios. Finalizada la muestra, hablamos con su directora.
 
¿Qué tipo de artistas participan en una muestra como Drap Art?
Este año hemos seleccionado 25 proyectos. Además contamos con las colaboraciones de otras entidades culturales como la galeria N2 que ha traido a Víctor Mida y Paco Soria, el festival Pronóstica de Menorca y el RIscARTI de Roma que han sumado a sus artistas y el Fórum Cultural de Austria que aporta 2 fotógrafos. También ha habido gente vinculada desde los comienzos a Drap Art y a la ciudad de Barcelona. Este año destacan artistas que considero pioneros en temas de reciclaje como Ángel Orensanz, Marcel·lí Antúnez –con La Fura dels Baus trabajó mucho con residuos y espacios en desuso– y Javier Mariscal, que en los 80 realizó una exposición fantástica en Vinçon con materiales reciclados.

¿Cuál es el criterio de selección de las obras para estar en la exposición en el CCCB?
Básicamente han de tener alguna relación con el reciclaje: o están hechas con materiales reciclados o tratan temas vinculados a este, como las del fotógrafo Robert Staudinger o Klaus Pichler. El proyecto One Third de Pichler, por ejemplo, trata el despilfarro alimenticio basándose en una declaración de la FAO que dice que en Occidente un tercio de la comida se tira a la basura. Ha realizado unas fotografías de estudio con comida podrida que resultan unos bodegones preciosos.

¿En las piezas encontramos belleza, ideología, pragmatismo?
Hay un poco de todo. Hay artistas que comienzan y que al no tener dinero trabajan con los materiales que encuentran. Trabajando con estos se dan cuenta de la cantidad de cosas que se tiran, que los recursos naturales de este planeta son limitados y se están agotando, que los estamos consumiendo a un ritmo vertiginoso… Entonces se preguntan cómo terminará el asunto.

Y en términos artísticos, podemos seguir una genealogía del Drap Art…
Picasso ya hizo en los años 20 alguna que otra obra con materiales reciclados; el máximo representante es Duchamp y los objet trouvé, también lo vemos en el Art Brut, en Dubuffet, en el Arte Povera, en Pistoletto y el primer sillón de carrito de supermercado, en Fluxus, en los dadaístas y Kurtz Schwitters… Hoy en dia es un recurso de cualquier artista. Una de las características que diferencia a los que trabajan con materiales reciclados de otros artistas contemporáneos es que todo se lo hacen ellos mismos: son sus propios diseñadores y artesanos. Cuando trabajas con estos materiales hay un proceso que funciona a la inversa: tienes una idea de lo que quieres hacer pero, a la vez, la materia te dice lo que quiere que tú hagas con ella; primero tienes que encontrar los materiales, después ver cómo se adaptan a esa primera idea que tenías.

¿Habrá una historia detrás para llegar a esta forma de hacer?
Lo del reciclaje sería un término nuevo pero detrás hay una génesis que comienza a finales del siglo XIX con la industrialización. En cuanto se empieza a producir en masa, también se comienza a crear residuos. Con el excedente de material, nace el término de reciclaje. Antes tampoco existía el concepto de basura, no se creaban residuos en masa y no había un sistema de recogida, la gente lo reciclaba todo en su casa y le daba un nuevo uso… En los años cincuenta se decía que en medio siglo el ser humano había creado más objetos que en los 2.000 años anteriores… sesenta años después, esto se ha multiplicado  mucho más.

¿La gente que vine a las exposiciones ve piezas artísticas o vislumbra toda la idea que hay de fondo?
Si bien el primer criterio de la muestra de Darp Art es que las piezas tengan que ver con el recicleje, el inmediatamente siguiente es que sean arte, que tengan calidad. Si quieres sensibilizar a la gente sobre el tema del reciclaje y presentas obras mediocres, vamos mal. Para llamar la atención y que se introduzcan en el tema, tienes que darles cosas bien hechas. Existe el problema de que se piensa que lo del reciclaje artístico es bricolaje juntando cuatro basurillas y hay que demostrar que no es así, que hay unos artistas haciendo cosas muy chulas… ¡Las motos de Mariscal estaban en 2007 en ARCO!

¿Existe un circuito  de compradores de este tipo de arte?
Hay algunos coleccionistas a los que les gusta el tema, pero no es algo generalizado. En cuanto a venta, aquí aún nos falta  mejorar. A la muestra viene gente de muchos tipos, desde familias con abuelos e hijos hasta gente del ámbito del medioambiente y reciclaje, del arte y del diseño… Los coleccionistas no han encontrado el camino hasta aquí y ojalá lo encuentren pronto porque queremos vender. La obra de arte es muy difícil de vender pues tiene un público muy específico y el público en general igual no tiene el poder adquisitivo para comprarse una. Pero sí que tenemos un mercado paralelo donde se venden pequeños objetos de arte, diseño, artesanía… y ahí sí que hay un público fiel que viene a comprar sus regalos de Navidad.

¿Crees que la gente de este país tiene la sensiblidad recicladora desarrollada?
La Guerra Civil hizo mucho daño. En aquel entonces la gente que la vivió no tenia nada y quizá sí fue gente muy ahorrativa y recicladora; sin embargo, la siguiente generación lo quería todo nuevo y nada de segunda mano. Por eso en España la segunda mano ha sido algo que nunca ha funcionado bien. La gente ha sido bastante reacia a este tema y gracias a la crisis actual esto está cambiando: para la nueva generación, que no tiene recursos, vender y comprar sus objetos de segunda mano comienza a ser más normal. Asimismo el reciclar para hacer arte o diseño, también está teniendo una respuesta más positiva.

¿Algún apunte sobre políticas estatales, reciclaje y reutilización?
Es un tema complejo porque al comenzar a generar residuos hay que comenzar a desarrollar un sistema de recogida y reciclaje. Cuando comenzó hace 20 o 30 años se tiraban a un vertedero y con el tiempo nos dimos cuenta que esto generaba unos líquidos muy tóxicos. Ahora hay toda una industria del reciclaje: vidrio, aluminio, plástico, papel… Pero hay muchos otros materiales, sobre todo mixtos, que no se pueden reciclar. Además de que es un proceso muy costoso. En Barcelona se está reciclando un 30%, que no es mucho, y encuentro a faltar una cosa que se hace en muchas ciudades de Europa: los centros de materiales para artistas, escuelas, escenógrafos… En EEUU están muy extendidos y, por ejemplo, los domingos en los puntos verdes se hace una especie de mercadillo donde la gente puede hacer talleres o llevarse cosas.

Aquí no será por falta de ideas…
Tenemos una propuesta en marcha y hay interés de la Administración por llevarla a cabo. Estamos buscando un lugar como La Llotja de la calle Avignon, que lleva años cerrada. Es un equipamiento cultural del barrio que pensamos que debería volver a  abrirse para ubicar muchas asociaciones del barrio. En el centro de Barcelona es complicada la supervivencia de los colectivos pues el precio de los alquileres ha subido mucho por el turismo. Queremos un centro donde se impartan talleres y aprendas a diseñar el mueble, aprendas a usar las herramientas para realizarlo… y, una vez preparado, te lo puedas llevar. En definitiva, un pequeño Ikea de materiales reciclados.

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