La disputa por el agua del Ebro en Tarragona se reaviva pese al fin de la sequía: “No aceptaremos más expolio”
El conflicto por la gestión del agua del río Ebro y de su afluente Siurana ha encendido una vez más los ánimos en las comarcas tarraconenses del Priorat y el Baix Camp. Con los temporales de las últimas semanas, la mayoría de los embalses catalanes se encuentran hoy por encima del 90% de su capacidad. Pero esto no ha disipado la disputa que afecta a dos pantanos vecinos, el de Siurana y el de Riudecanyes, cuyo trasvase está envuelto en polémica y alcanza ahora también al Ebro.
La oposición ecologista a los planes de trasvases del Ebro se remonta a décadas atrás. Y durante la sequía se reactivó ante la idea, finalmente descartada, de conectar el río con el área metropolitana de Barcelona. Pero ahora la propuesta de unos regantes de la comarca del Baix Camp, que dependen de los dos embalses tarraconenses, ha vuelto a indignar entidades locales y de defensa del medio ambiente.
Actualmente, el pantano de Siurana, ubicado en la comarca del Priorat (9.000 habitantes), es el más vacío de Catalunya, con las reservas al 43%, según los datos más recientes de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA). Una de las razones, además de la falta de lluvias en esa zona, es que parte de su agua se deriva al vecino embalse de Riudecanyes, que abastece a la comarca del Baix Camp (25.000 habitantes).
Las quejas tienen su origen en que la Comunidad de Regantes del Pantano de Riudecanyes tiene derechos de uso sobre el agua de Siurana. El organismo es una entidad privada formada por agricultores, ayuntamientos del Baix Camp y algunas empresas. En la comarca vecina, el Priorat, las entidades locales llevan años denunciando la gestión del agua por parte de esta comunidad. En el último desembalse de agosto, ponen como ejemplo, se destinaron 0,23 hm3 a la comarca del Priorat y 1hm3 de agua a la comarca del Baix Camp.
Pero hace unas semanas, y tras décadas de lo que varias asociaciones ecologistas y agricultores del Priorat califican como “expolio de agua”, la comunitat de regantes hizo pública una nueva propuesta: trasvasar agua del Ebro hacia el embalse de Siurana –del que bebe a su vez Riudecanyes– para solucionar futuros problemas de escasez de agua en un contexto de emergencia climática.
El presidente de los regantes, Miquel Àngel Prats, señaló que el trasvase solo se realizaría “puntualmente” en momentos en los que hubiera excedente en la cuenca del río Ebro, y que beneficiaría tanto a los agricultores del Baix Camp como a los del Priorat. Sin embargo, los segundos consideran que la cantidad de agua que recibiría su comarca seguiría siendo mínima.
Prats también alegó que ya se han hecho otros trasvases similares del Ebro hacia los pantanos más pequeños, como el de Margalef y Guiamets. No obstante, Andreu Escolà, del grupo ecologista GEPEC, reitera que la diferencia es que este trasvase “principalmente beneficiaría a la comarca del Baix Camp”. En la misma línea, el presidente del Consell Comarcal del Priorat, Sergi Méndez, sostiene que aceptar el trasvase sería “rebasar una línea roja”. “No aceptaremos más expolio”, asegura.
La depuradora de Reus como alternativa
La propuesta de la Comunidad de Regantes llega en un momento en el que ya se está trabajando en el proyecto de una futura estación de regeneración de agua en la depuradora de Reus, también en el Baix Camp, con el objetivo de evitar la falta de agua y mejorar los recursos hídricos de la zona. Sin embargo, desde la CRPR argumentan que la opción de la depuradora, que tiene un coste estimado de 40 millones de euros, duplicaría el del trasvase, de 20.
Para Àngel Cortadelles, presidente de la Associació Priorat, el argumento económico no justifica el trasvase. “El Baix Camp es una comarca que tiene otras soluciones. Solo pedimos un sistema que no mate a la agricultura del Priorat”, defiende.
Susanna Abella, portavoz de la Plataforma en Defensa de l’Ebre, remarca además que el agua depurada es una fuente segura que no depende directamente de las condiciones climáticas.
Con todo, otra de las razones por las que la Comunidad de Regantes se opone a este mecanismo de depuración es la falta de garantías sobre un grado de salinidad tolerable para los avellanos, uno de los principales cultivos de la comarca. Fuentes de la Agència Catalana de l’Aigua aseguran que, cuando el proyecto esté validado, intentarán buscar soluciones para garantizar el riego del avellano.
Desde la ACA afirman que se distribuirían 1,43 hm³ de agua al año para el riego de la CRPR, es decir, unos 0,43 hm³ más de los que se trasvasaron el año pasado desde Siurana hacia Riudecanyes.
Consecuencias del transvase
Los ecologistas de la zona han alertado de las consecuencias que supondría trasvasar agua del río Ebro al pantano de Siurana. “Habría un fuerte impacto paisajístico con la construcción de nuevas canalizaciones, se alteraría aún más el caudal del Ebro y el agua del Siurana perdería calidad al mezclarse con la del Ebro”, advierte Lluís García, presidente de la Plataforma Riu Siurana Viu.
Aunque los regantes del Baix Camp sostienen que su inciativa no supondría un trasvase entre cuencas, los ecologistas defienden lo contrario. Desde Plataforma Riu Siurana Viu han tildado la propuesta de “trasvase encubierto”, ya que aseguran que el agua del Ebro que entraría al pantano de Siurana acabaría desviándose hacia la riera de Riudecanyes, que pertenece a otra cuenca hidrográfica.
La Comunidad de Regantes del Pantano de Riudecanyes gestiona el agua del río Siurana –afluente del Ebro– a través de una concesión otorgada en 1930, que les autoriza a desviar agua de este río hacia al pantano de Riudecanyes, en la comarca del Baix Camp, para un uso, principalmente, de riego, aunque también industrial y de abastecimiento. Ellos mismos fueron quienes pidieron la construcción del pantano de Siurana en 1970.
Como consecuencia, el río Siurana pierde parte de su caudal y los agricultores del Priorat denuncian sufren problemas de abastecimiento. En respuesta a años de descontento, el Consell Comarcal del Priorat presentó en 2024 un recurso de casación para anular la concesión de 1930, pero el Tribunal Supremo no lo admitió a trámite en noviembre de 2025.
1