La Generalitat anuncia que retirará en verano el monumento franquista de 45 metros de altura de Tortosa (Tarragona)

Tortosa votó por mantener el monumento franquista en medio del Ebro

La Generalitat ha licitado el estudio geotécnico para iniciar las obras para retirar el monumento franquista del río Ebre a su paso por Tortosa (Tarragona), y calcula que los trabajos puedan empezar en junio de 2021. Lo ha explicado la consellera de Justicia, Ester Capella, en rueda de prensa en la ribera del río junto al vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, y la alcaldesa de Tortosa, Meritxell Roigé. La retirada del monumento no ha estado exenta de polémica política en los últimos años por el rechazo inicial de JxCat.

Capella ha explicado que este viernes se ha licitado el estudio para asegurar el lecho del río, donde trabajará una grúa de gran tonelaje, y ha detallado que en enero se licitarán las obras de retirada del monumento, y calculan que podrá empezarse en junio, cuando el caudal del río será menor e implicará menos riesgo en los trabajos. Ha añadido que ya cuentan con un estudio que avala la viabilidad de retirar el monumento, "un proyecto ejecutivo que detalla paso a paso el proceso de deconstrucción", para el que ya han solicitado licencias al Ayuntamiento y a la Confederación Hidrográfica del Ebre.

El monumento franquista, de 45 metros de altura, se instaló en 1966. Su retirada se realizará mediante un andamio de 36 metros de altura alrededor del monumento, que se levantará desde la base del pedestal. Los operarios segmentarán la obra a trozos, de arriba a abajo. Lo harán con el método del oxicorte, que consiste en seccionar el hierro a una temperatura de 800 grados, con una mezcla de oxígeno y gas propano aplicada a alta presión. El andamio se irá desmontando a medida que las dos pirámides de hierro pierdan altura. El pedestal, que es una pila del antiguo Puente de la Cinta, se mantendrá, pero sin la inscripción que hay actualmente: "A los combatientes que hallaron gloria en la Batalla del Ebro".

La consellera ha reprochado que el Gobierno no haya retirado el monumento desde la aprobación de la Ley de memoria histórica, y ha criticado que su permanencia "demuestra la debilidad de la democracia española y la profundidad de la huella del franquismo". Capella ha también ha criticado que el Estado haya negado ser propietario del monumento: "No lo quiere nadie porque nadie quería asumir la responsabilidad de retirarlo", y ha pedido que no haya trabas ni atrasos al conceder las licencias de obras.

En la misma línea, Aragonès ha reclamado que no haya impedimentos: "Esperamos que el Estado no tenga la tentación de hacer un trabajo que deberían hacer ellos. Estamos dispuestos a borrar todo lo que enaltezca una dictadura que queremos bien lejos". Ha reprochado que "este monumento se mantiene en pie porque durante demasiado tiempo el Estado español ha aplicado la política de la desmemoria, este Estado que no ha pedido perdón por el presidente Companys es el mismo que no ha hecho limpieza de la guerra".

Aragonès ha pedido no dar ninguna legitimación al fascismo ni a "esta extrema derecha que en el Estado español representa Vox y que algunas fuerzas como PP y Cs con sus pactos han contribuido a blanquear".

La alcaldesa de Tortosa ha afirmado que si el consistorio no había retirado el monumento hasta ahora era por falta de competencias, y ha pedido que la decisión no comporte enfrentamientos: "Para mucha gente, este monumento, más allá de su origen, ha formado parte de la ciudad. Nos guste o no, diferentes generaciones han crecido en Tortosa sin verlo como un símbolo del franquismo sino que lo han tratado como parte del paisaje".

Roigé también ha pedido al Govern que, una vez retirado el monumento, utilicen la pilastra que lo sustente para construir un pasadero que conecte ambos lados de la ciudad, para recuperar "el paso histórico del puente destruido durante los enfrentamientos en Tortosa durante la guerra", y que se sustentaba sobre la misma pilastra que el monumento.

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