Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
La Policía busca al autor de la crisis de Ceuta: no es una mafia y le ayudan gendarmes
Cómo Ayuso sobrevoló una compra millonaria pese a no tener "la menor idea"
Opinión - 'La Corona y la visita del rey a Ceuta', por Javier Pérez Royo

El juez procesa a dos mossos de élite por abatir de forma “descontrolada” al vigilante de Tarragona que les disparó

Los servicios de emergencia evacuan a Marin E.S. tras ser abatido

Oriol Solé Altimira

Barcelona —
2 de septiembre de 2026 17:14 h

4

Un juez de Reus (Tarragona) ha procesado por un delito de lesiones graves a dos agentes del cuerpo de élite de los Mossos d'Esquadra por abatir “indiscriminadamente” y “acribillar la integridad física” del vigilante de seguridad Marin E.S., que les había disparado previamente y que antes había tiroteado a sus antiguos compañeros de trabajo.

El caso se remonta a diciembre de 2021. Los Mossos abatieron y detuvieron a Marin E.S., que se atrincheró en una masía de Riudoms y disparó a los mossos del Grup Especial d'Intervenció (GEI) después de tirotear a sus antiguos compañeros en una oficina de Tarragona.

El vigilante sufrió lesiones medulares graves a consecuencia de la intervención policial y fue el primer preso de la historia de España en recibir la eutanasia. La hermana de Marin E.S., representada por el abogado Gerard Amigó, se querelló contra los agentes.

En un auto, adelantado por el Diari de Tarragona y al que ha tenido acceso elDiario.es, el magistrado Adriano Muñoz sabe que su resolución puede ser polémica y mide cada palabra.

Para empezar, el juez se muestra consciente de que la intervención policial que abatió a Marin E.S. “es receptora del acogimiento y aprobación de la inmensa mayoría del sentimiento social, siempre demandante de una contundente respuesta frente a hechos delictivos de intensa gravedad”.

El juez diferencia dos momentos de la operación de neutralización del vigilante: el despliegue operativa en torno a la masía de Riudoms, que el juez ve correcto para “evitar la fuga del objetivo y garantizar la seguridad” de los agentes encargados de interceptar a Marin E.S., y la “culminación de la misión”, que es donde aparecen los indicios de delito.

El instructor resalta un aspecto clave, menos percibido por la sociedad, pero que es la vara de medir de la Justicia a la hora de examinar cualquier actuación policial: la proporcionalidad. Este baremo no desaparece pese a la “conducta indudablemente hostil” de Marin E.S. y su “predisposición a hacer uso de la fuerza armada” contra los agentes que intentaron detenerle.

A juicio del magistrado, la proporcionalidad brilló por su ausencia en la intervención de los GEI sobre Marin E.S., pues solo uno de los dos agentes procesados disparó 17 veces al vigilante, un número que el instructor considera excesivo. Sobre todo, si se tiene en cuenta que el otro GEI procesado disparó solo una vez contra el vigilante.

“Hay indicios suficientes para considerar que la actuación de los agentes fue descontrolada, desproporcionada, y con una finalidad que pudo ir allá de la de neutralizar [a Marin E.S.], que fue la de acribillar su integridad física, originándole graves lesiones medulares que derivaron en pérdida de prácticamente toda la movilidad de su cuerpo”, concluye el auto.

Tampoco han jugado a favor de los dos procesados las contradicciones entre las declaraciones de los agentes del operativo en sede judicial y lo que escribieron en los atestados del caso, así como la “opacidad” que el juez ha apreciado en la inclusión de determinados datos en la causa.

Las declaraciones de los agentes, que aseguraron que Marin E.S. disparó de forma indiscriminada contra su posición, son “incongruentes” con el hallazgo de solo 5 casquetes de bala del vigilante, destaca el juez.

Tampoco han aparecido ninguno de los 16 casquillos que dijo haber disparado otro agente, que no ha sido procesado. El juez también advierte que el informe de balística de los Mossos “no recoge” este dato ni fotografías de los cargadores de los subfusiles de dos agentes, como sí hace con el resto de armas.

El instructor también destaca que mientras en los informes iniciales los mossos explicaron que dirigieron los disparos y apuntaron a “zonas bajas” del cuerpo del vigilante, en su declaración judicial no supieron decir hacia dónde dispararon debido al “estrés de combate”.

Además, uno de los dos mossos procesados escribió en la minuta policial que disparó una sola vez contra el vigilante en sus piernas, mientras que en sede judicial no pudo precisar si fue su bala la que impactó en Marin E.S.

Etiquetas
stats