Todo cambia
Todo queda parecido pero todo ha cambiado. La catástrofe de Convergència se puede leer de dos modos y, seguro, ambas son igualmente ciertas. Por un lado, la brutal política convergente (y no sólo en el ámbito económico, recordemos los ocho ojos vaciados por los hombres de Puig) es castigada como lo es en toda Europa el seguidismo a la troika. Y, por otra parte, en el hilo soberanista, los catalanes han encontrado que aquellos brazos abiertos de padre de la patria les daban más miedo que calor. A muchos nos viene a la cabeza la historia de Pedro y el lobo. Tantas veces los convergentes han utilizado su particular fórmula secreta (P+R) de la puta y la Ramoneta que, ahora que todo va en serio, nadie ha hecho caso ni de los lobos deficitarios ni de los patrióticos que Mas ha dicho que sería capaz de conjurar.
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