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Valentín Roma vuelve al MACBA, ahora como director: “Las audiencias son mucho más inteligentes que hace diez años”

Valentín Roma, este martes en el MACBA.

Carmen López

Barcelona —
22 de septiembre de 2026 17:29 h

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Valentín Roma ha vuelto al Museu d'Art Contemporani de Barcelona (MACBA), esta vez como director. Su nombramiento se conoció el pasado mes de julio, pero este martes se ha presentado oficialmente en una rueda de prensa en la que estuvo acompañado por varios representantes del Consorcio del museo, que no escatimaron en elogios al nuevo responsable del centro. El historiador del arte, escritor y doctor en Filosofía dirigirá la institución durante los próximos cinco años, después de la salida prematura de su antecesora, Elvira Dyangani Ose, el pasado mes de abril.

No es la primera vez que Roma trabaja para el MACBA. De hecho, su anterior relación con la institución terminó de forma sonada y muy polémica: en 2015 fue destituido de su cargo como conservador junto a Paul B. Preciado por el escándalo provocado por una escultura de la artista Ines Doujak que formaba parte de la exposición La bestia y el soberano. En ella se representaba al rey emérito sodomizado por una mujer de clase obrera que, a su vez, estaba sodomizada por un perro pastor alemán. La muestra, coproducida por el Württembergischer Kunstverein (WKV) de Stuttgart, se suspendió el mismo día de la inauguración porque Bartomeu Marí, que por aquel entonces ocupaba el puesto que ahora ostenta Roma, consideró que era inapropiada.

Pero parece que el tiempo ha conseguido limar asperezas y en la presentación ante los medios nadie ha hecho referencia a aquel rifirrafe. Roma tiene por delante varios retos, entre ellos abordar las posiciones de los diferentes sectores que se han mostrado contrarios a la ampliación del museo —vecinos, el colectivo skater y comerciantes, entre otros—, que llegaron a manifestarse en diferentes ocasiones contra el plan urbanístico, que reduce en unos 900 metros cuadrados el espacio público donde se ubica el centro.

“Yo me creo muchísimo esta ampliación”, ha asegurado. “Todo el mundo está tranquilo, el único intranquilo soy yo”. Según su perspectiva, se trata de un aumento contenido, correcto y muy proporcionado: “Es una propuesta arquitectónica de gran nivel y creo que, por otra parte, la ampliación nos ayuda a ordenar una dinámica general del museo”. Para relacionarse con los sectores críticos cree que deben “explicar, escuchar, negociar y tratar con otros elementos que no son el lenguaje del arte, con otra cronología” y considera que una ciudad sin conflictos es aburrida.

Asimismo, ha comentado que en el Raval cohabitan “muchas sensibilidades” y la institución no sólo puede relacionarse con el barrio “desde la amortiguación” sino que también puede hacer propuestas que apelen a los vecinos. “Tenemos una situación de diálogo abierto y saldremos de los formatos, cronologías y palabras de siempre, y hablaremos y escucharemos desde otra posición”, ha expuesto.

Roma –a quien el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí, ha definido en el encuentro con la prensa como “intelectual de barrio”– ha explicado que no se está elaborando un proyecto de refundación del museo, sino que están estableciendo líneas de continuidad que recojan y den sentido a lo mejor que se ha hecho desde 1995 hasta hoy. Su plan a tres años, desde principios de 2027 hasta finales de 2029, está dividido en dos fases. La primera, cuyos detalles se darán a conocer en los próximos meses, irá desde enero hasta junio de 2028 y anunciará “entre nueve y diez ejes temáticos de contenidos y una presentación de colección diferente a partir de septiembre del 28, tras la apertura de la ampliación”. Al cabo de esos tres años, estudiarán cuáles han sido los resultados que ha conseguido el plan y qué aspectos deben mantenerse o mejorar.

El nuevo responsable del MACBA, que durante nueve años estuvo al frente de La Virreina Centre de la Imatge, ha señalado que el año pasado la cifra de visitantes del museo fue de 200.000 personas, un número “claramente insuficiente” si se tiene en cuenta su presupuesto y que se sitúa en una ciudad donde vive y visita tanta gente. Ha asegurado que no mirarán “hacia otro lado sobre esta cuestión”, aunque se ha mostrado cauto a la hora de detallar cuál será la estrategia e incluso ha dicho que “un director no tiene una varita mágica que pueda cambiar a su audiencia, si no se cambiaría esta misma tarde”. El objetivo es que el número de asistentes al museo llegue a los 300.000, que eran los que se manejaban antes de la pandemia. Para él, el contenido del museo es un factor esencial que ahora mismo no funciona.

“En los últimos diez años en los que he trabajado en una institución como director, he observado claramente que las audiencias son mucho más inteligentes, están mucho más preparadas ahora que hace diez años. La gente no sé si tiene capacidad de atención, pero lo que tiene es capacidad de negación, es decir, de desatención. Se desconectan cuando algo no les interesa. Creo que tenemos que entender esto”, ha señalado.

Entre las menciones a pensadores como Alexander Kluge y Oskar Negt, vinculados a la Teoría Crítica, Roma ha destacado que, bajo su gerencia, el centro se separará “frontalmente del pensamiento reaccionario que hoy acecha a la cultura, pero también de esas tendencias que pretenden convertir al museo o a los museos en una especie de photocalls donde los conflictos políticos e históricos se declinan a modo de hashtags inofensivos”.

Asimismo, ha subrayado con ahínco que el museo se niega a seguir usando la palabra ‘local’ porque considera que es “un término intelectualmente perezoso” y se suele utilizar como “sinónimo de cuota o para separar lo aristocrático de lo proletario, lo que merece ser recordado de lo que simplemente necesita una mirada rápida”. A su juicio, un museo suele trabajar con parámetros y límites, pero ha añadido que sus materiales son de otra naturaleza: “Nuestros materiales son los del arte, y el arte y los artistas fundan desórdenes allí donde se impone el consenso. No lo olvidemos”.

Roma ha destacado también que dejarán de mirar la colección con las lógicas de una exposición temporal presentada de manera estable y que esta deberá tener una conexión con toda la parte patrimonial del museo. “Necesitamos un plan patrimonial para poder afrontar un escenario con los archivos y fondos, con redes internacionales de investigación como las italianas o alemanas. Hay un montón de centros que se basan en archivos y necesitamos estar presentes en esos espacios”, ha afirmado.

Para Roma, “el ecosistema artístico de la ciudad y del país necesita un MACBA articulado con el que dialogar también críticamente o tomar distancia en algunas situaciones”. En resumen, ha concluido que van a intentar compactar la institución, establecer sus contenidos, utilizar sus vocabularios, crear un programa suficientemente atractivo para que la gente se interese por lo que hacen, establecer un nuevo plan de investigación patrimonial y destacar el papel del barrio. Tiene cinco años por delante, si no hay ningún incidente, para conseguirlo.

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