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Así blanqueaba el 'yonqui del dinero' el botín de una empresa pública bajo control del PP, según un arrepentido

Marcos Benavent, autodenominado 'yonqui del dinero', a la salida de la Ciudad de la Justicia de Valencia.

Lucas Marco

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El empresario José Estarlich ha confesado en el primer juicio del 'caso Taula' que era el testaferro de Marcos Benavent, autodenominado 'yonqui del dinero'. Estalrich, cuya defensa ejerce el abogado Juan Molpeceres, ha alcanzado un pacto de conformidad con la Fiscalía Anticorrupción, lo cual ha propiciado una declaración breve pero explosiva ante la sección quinta de la Audiencia Provincial de Valencia que juzga la pieza separada J del 'caso Taula' sobre la presunta financiación irregular de tres campañas electorales del PP. Un torpedo contra la estrategia jurídica de Benavent, que ha reaparecido este lunes tras su repentino cambio de estrategia de colaboración con Anticorrupción. En el juicio, figura como responsable civil el PP, representado por el letrado Jorge Carbó.

El arrepentido José Estarlich ha relatado la técnica utilizada por el 'yonqui del dinero' para distraer los fondos de la empresa pública Imelsa de la Diputación de Valencia, de la cual Benavent era gerente, para su propio bolsillo a través de un entramado de empresas pantalla y de testaferros. Benavent sencillamente usó a Estarlich, cuya esposa era su secretaria, como hombre de paja aprovechando que pasaba por una mala racha económica.

“No me da muchos documentos, solo me dice que para ayudar tengo que poner esas dos empresas a mi nombre porque él tenía un cargo público y no podía figurar”, ha declarado el arrepentido. La empresa pantalla Berceo Mantenimiento no tenía ningún trabajador y el testaferro ha reconocido que no realizó trabajo alguno para la firma fantasma. Las facturas eran “irreales” y “no respondían a ningún trabajo”.

“Se hacían facturas falsas y el dinero iba a las cuentas de Berceo Mantenimiento para su utilización”, ha abundado en su declaración. Además, preguntado por el fiscal anticorrupción Pablo Ponce, ha dicho que en la empresa pública no “pusieron inconveniente” para la facturación. En la empresa pantalla figuraba antes otro presunto testaferro, el también investigado Jaime Úbeda. La firma, según ha desvelado, la “gestionaba” el 'yonqui del dinero'. “Yo hablaba todo con Marcos [Benavent], con lo cual no veía nada [de documentación]”, ha apostillado.

Sobre el desvío de los fondos, José Estarlich ha detallado: “Buscábamos empresas para que hicieran simulaciones de los trabajos y luego aumentar las facturas”. De paso, las empresas seleccionadas se beneficiaban del IVA. En algún caso, utilizaron trabajos publicados en Internet para colarlos como propios. En total, 172.000 euros en facturas falsas que abonó sin control alguno la empresa pública de la institución provincial.

Apartamento en Xàbia pagado con el “dinero que sacaba de Imelsa”

Con los fondos públicos saqueados, la empresa adquirió con un cheque bancario un inmueble en el complejo residencial Venecia de Xàbia (Alicante), incluyendo plaza de garaje y trastero, por 192.600 euros, sin IVA. La vivienda, tal como desveló elDiario.es, fue adquirida a un empresario del grupo mediático que creó Eduardo Zaplana (Tabarka Media SA). “Fue un apartamento adosado a uno que ya había comprado anteriormente Marcos, quería unirlos”, ha agregado el testaferro arrepentido.

El inmueble “lo pagaba Berceo del dinero que sacaba de Imelsa”, ha remachado José Estarlich a preguntas del fiscal. El hombre, que pasaba por un severo bache económico, ha reconocido que fue contratado después en la empresa pública “como premio” por su papel de testaferro. La colocación en Imelsa “fue una petición mía porque, al estar tan mal económicamente, necesitaba ingresos para sobrevivir”, ha recordado. 

El empresario Francisco Javier Márquez Suárez, consejero delegado de la firma sevillana Cyan Animática, también ha explicado varias claves de la presunta operativa corrupta. La empresa era una de las mercantiles que seleccionaba la trama del 'caso Taula' para la facturación falsa.

El palo, en esta ocasión, fue para el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (Muvim). El empresario, que ha devuelto ya la mitad de los fondos facturados irregularmente, ha reconocido que facturó la mitad de los trabajos realizados a Thematica Events, otra firma del entramado de Marcos Benavent. Para el resto del dinero a facturar, “nos dicen que no pueden pagar directamente pero que no nos preocupáramos porque otra empresa nos pagaría”, ha declarado. La empresa era Imelsa, la firma pública de la Diputación de Valencia, presidida en aquel entonces por el popular Alfonso Rus, también imputado en varias piezas separadas del 'caso Taula'.

“Nos da el nombre de Imelsa, desde Sevilla desconocíamos que era una empresa publica”, ha dicho Francisco Javier Márquez Suárez. “Se nos dijo: hay que facturar a esa empresa, si no no vais a cobrar”, ha agregado el empresario. Imelsa, cuyo director financiero José Enrique Montblanch se sienta en el banquillo de los acusados, no puso ningún problema.

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