Las huelgas de 1976. (II.- Aquel invierno caliente)
Sobre este blog
Este espacio pretende reivindicar la memoria obrera, sus luchas, organizaciones y protagonistas, desde el convencimiento de que el movimiento sindical fue clave en la reconstrucción de la razón democrática, articulando la defensa de sus demandas sociales y económicas con la exigencia de libertades civiles.
En el proceso de aceleración histórica que vivió nuestro país durante el período comprendido entre la muerte del dictador y las primeras elecciones democráticas (“Había semanas que parecían años…”!), la confluencia entre las crisis política, económica y social retroalimentó una dinámica de fuerte conflictividad laboral que, durante el primer trimestre de 1976, alcanzó niveles de movilización general.
Pese a sus límites y contradicciones, el inicio de la transición amplió la estructura de oportunidades, generando grandes expectativas de cambio en todos los ámbitos lo que, en el caso de las relaciones laborales, coincidió con la negociación de miles de convenios colectivos en los que se dirimían las condiciones laborales de más de ocho millones de trabajadores, en un contexto de inflación creciente que erosionaba rápidamente el poder adquisitivo de sus salarios. Mientras un decreto gubernamental fijaba en el 14% el tope máximo de los incrementos posibles la inflación real rozaría a finales del año el 20%.
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