Cómo mantener a raya el sudor

La sudoración excesiva tiene remedio.

El cuerpo tiene varios mecanismos para controlar la temperatura. Uno de los más conocidos para disminuirla es el sudor, que es la forma en la que el cuerpo es capaz de enfriarse. Esto suele ocurrir porque hace calor, realizamos ejercicio físico o pasamos una situación de estrés. 

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Por qué sudamos

Cuando el "termostato" del cerebro cree que el cuerpo se está calentando demasiado, envía un mensaje a las glándulas sudoríparas, que se encuentran en todo el cuerpo. El papel de la sudoración para eliminar sustancias tóxicas parece ser menor del esperado; esta función ya la ejecutan los riñones y el tracto gastrointestinal. 

Hay dos tipos principales de glándulas sudoríparas: las ecrinas, que se abren a la superficie de la piel, y las apocrinas, que se abren a los folículos pilosos. Las apocrinas, situadas en todo el cuerpo, son sobre todo más numerosas en la frente, las axilas, las palmas de la mano y de los pies. El líquido es principalmente agua, pero también contiene sal, azúcar y otras sustancias químicas.

El sudor se evapora, enfría la piel y reduce la temperatura corporal. Por sí solo, no emite ningún olor; es la humedad la que facilita la formación de elementos volátiles desagradables procedentes de las bacterias saprófitas de la piel, que en algunos casos puede provocar olores desagradables. 

Esto es lo que hace que, en la mayoría de los casos, el sudor se convierta en algo incómodo y molesto, sobre todo en determinadas circunstancias. Pero esto no significa que el sudor no ejecute una función importante y que no sea necesario para controlar la temperatura corporal y mantener el cuerpo fresco a medida que se evapora de la piel. 

Cómo mantener a raya el sudor

Existen algunas formas para evitar sudar un poco menos. Se trata de pequeños cambios, pero eficaces, que, al menos, ayudan a reducir de manera significativa el sudor que produce nuestro cuerpo en situaciones de mayor ansiedad y estrés. 

La Sociedad Internacional de Hiperhidrosis aconseja las siguientes:

  • Aplicar antitranspirantes por la noche en lugar de hacerlo por la mañana: antes de dormir la piel está seca y solemos sudar menos. Esto da tiempo a los ingredientes activos de un antitranspirante (como zinc y aluminio) a formar tapones superficiales en los conductos sudoríparos. Aplicarlo en una piel que ya está sudando puede provocar irritación o picazón y ralentizar la sudoración en otras áreas del cuerpo.
  • Evitar la cafeína y las comidas picantes, así como el tabaco y el alcohol. Las comidas picantes pueden activar el neurotransmisor acetilcolina, fundamental en la estimulación de la sudoración. Controlar y limitar su ingesta ayudará a regular también la sudoración. La culpable es la capsaicina, el ingrediente activo que hace que los alimentos picantes lo sean. Esta sustancia interactúa con los nervios sensibles responsables de detectar el calor en la boca. Esta interacción engaña al cuerpo para que piense que la boca está caliente, aunque no sea así. Se trata de evitar sobre todo el consumo de productos como el chile o los pimientos picantes, los alimentos grasos y productos muy salados porque el cuerpo intentará procesar el exceso de sal sudando.
  • Incluir en la alimentación productos ricos en magnesio: la falta de magnesio puede llevar en ocasiones a una sudoración excesiva. Introducir en la alimentación alimentos como aguacates, plátanos o semillas nos ayudará a reducirla.
  • Mantener una adecuada hidratación: beber agua puede ayudar a enfriar el cuerpo y reducir la sudoración. Contrariamente a lo que suele pensarse, beber más no nos hará sudar más. Si el cuerpo está deshidratado, no podrá sudar con la eficacia que debería. Esto provoca un aumento de la temperatura corporal, pero limita la capacidad de sudar fácilmente para enfriar el cuerpo de nuevo.
  • Usar ropa holgada y transpirable: los tejidos naturales como el algodón, el lino y la viscosa fomentan el flujo de aire y la absorción de la humedad. Debemos evitar, en cambio, la ropa ajustada y compuesta de fibras sintéticas como el nailon, el rayón o la seda, que pueden provocar calor y, por tanto, favorecen que sudemos más.
  • Inyecciones de botox: una medida más radical pero que, según los expertos, en casos de sudoración excesiva (hiperhidrosis) puede ayudar muchísimo. En concreto, las inyecciones de Botox en las axilas pueden reducir la sudoración entre un 82% y un 87%. Los efectos pueden durar de 4 a 12 meses (hasta 14 meses en algunos casos). Por descontado, solo se deben tomar bajo prescripción médica y aplicadas por un profesional.

En un documento, Mayo Clinic también recomienda:

  • Tomar una ducha diaria: el baño regular, junto con el uso de jabón antibacteriano, neutro y sin perfume, reduce el crecimiento de bacterias en la piel y evita la irritación que puede provocar transpiración.
  • Probar técnicas de relajación: yoga o meditación pueden ayudar a controlar las situaciones de estrés y, por tanto, la transpiración excesiva.

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Publicado el
30 de abril de 2021 - 22:27 h

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