Palpitaciones, ¿cuándo debemos preocuparnos?

Síndrome de Brugada

El corazón funciona como una máquina bien engrasada. Bombea sangre a través de nuestros cuerpos durante toda nuestra vida, a través de un sistema eléctrico que coordina todos y cada uno de los latidos. 

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En condiciones normales, no solemos notar nuestros propios latidos a no ser que se modifiquen de manera significativa. Las palpitaciones son sensaciones incómodas de latido cardíaco rápido e irregular del corazón.

Cuando ocurren, notamos como si el corazón estuviera latiendo con violencia o acelerado, como si golpeara a medida que late más rápido. Como aclara la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), las palpitaciones pueden sentirse en el pecho, la garganta o el cuello, como si los latidos se saltaran o se pararan.

No siempre que aparecen las palpitaciones significa que hay una anormalidad estructural o funcional del corazón. 

Palpitaciones, cuando el corazón se acelera con o sin motivo aparente

En adultos, las pulsaciones suelen estar por debajo de 100 y por encima de 60 latidos por minuto. Es normal que, cuando realizamos ejercicio físico o frente a determinadas situaciones estresantes, estas pulsaciones se aceleren y aumente la frecuencia cardíaca. 

Pero también pueden aparecer sin un motivo aparente que lo provoque, podemos sentir que el corazón nos late con fuerza mientras estamos sentados o quietos. Las principales causas de las palpitaciones pueden ser varias: 

  • Alteración de la función de la glándula tiroidea: el hipertiroidismo es una de las principales causas de las palpitaciones en el corazón. Este problema suele aparecer cuando la glándula tiroides produce más hormona tiroidea de lo normal, que se encarga de regular el metabolismo.
  • Una anemia: este problema se caracteriza por la concentración baja de hemoglobina en los glóbulos rojos. Estos se encargan de suministrar oxígeno y el hierro que contiene la hemoglobina, que da color a la sangre. Las palpitaciones cuando esto se produce suelen ser habituales, además de debilidad y mareos.
  • Extrasístoles: se consideran la causa más común y se refieren a un latido que se anticipa al normal y puede vivirse como una sensación de palpitación. Puede ocurrir también que la persona no lo llegue a notar.
  • Factores excitantes: tabaco, café, té rojo y té negro o consumo excesivo de alcohol son factores que aceleran el ritmo cardíaco y su frecuencia. Se consideran que son la causa del 90% de las palpitaciones.
  • Ciertos medicamentos: broncodilatadores para el asma, descongetionantes nasales, fármacos betabloqueantes, ciertos medicamentos para tratar enfermedad de tiroides y fármacos antiarrítmicos o algunos productos de herboristería pueden provocar palpitaciones. 
  • Cambios hormonales: embarazo o menopausia.

La mayoría de las palpitaciones no están causadas por afecciones cardíacas, solo en algunas circunstancias pueden indicar problemas cardíacos subyacentes (arritmias, miocardiopatías, enfermedades cardíacas congénitas, ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca o enfermedad de las válvulas cardíacas), 

Las palpitaciones pueden ser intermitentes, de frecuencia y duración variable o continua. En algunos casos pueden aparecer también otros síntomas como dificultad para respirar, dolor de cabeza, dolor en el pecho, mareos y sudoración. 

Aunque pueden ser desagradables, las palpitaciones son comunes y, como ya hemos comentado, en la mayoría de los casos, inofensivas. 

¿Cuándo debemos preocuparnos si tenemos palpitaciones?

Las palpitaciones son benignas y, por tanto, no deberemos preocuparnos, cuando se cumplen estas particularidades:

  • Tienen una frecuencia cardiaca inferior a 150 latidos por minuto.
  • Se presentan después de realizar ejercicio, en situaciones de estrés o ansiedad.
  • Son regulares en el tiempo, es decir, entre latido y latido el tiempo que transcurre es muy similar.
  • No aparecen otros síntomas.
  • Suelen aparecer y desaparecer de forma gradual

En cambio, sí deberemos preocuparnos y consultar con el cardiólogo si las palpitaciones tienen las siguientes características:

  • Aparecen en reposo y con frecuencias cardiacas iguales o superiores a 150 latidos por minuto.
  • Son irregulares.
  • Empiezan y acaban de forma brusca.
  • Aparecen otros síntomas como sudoración, mareo, dolor en el pecho o falta de aire

En estos casos, puede ser un signo de un problema cardíaco más grave y, por tanto, es recomendable acudir al médico.

Cómo se diagnostican las palpitaciones

Un electrocardiograma (EGV) permite verificar si la frecuencia cardiaca es regular y normal. Esta prueba, indolora, suele durar unos minutos, registra la actividad eléctrica del corazón y muestra el ritmo cardíaco y cualquier alteración manifiesta o sutil.

Si los resultados son anormales, o los síntomas persisten, es posible que sea necesario realizar más pruebas o un control cardíaco durante un tiempo prolongado.

Encontrar el ritmo adecuado: cómo prevenir y cómo tratar las palpitaciones

En el caso de que las palpitaciones sean inofensivas, lo más común es que no necesiten tratamiento, solo si las pruebas muestran que están provocadas por alguna causa subyacente. 

Lo que tenemos que hacer para tener un ritmo cardíaco saludable es lo mismo que haríamos para tener una buena salud general y cardiovascular. Por tanto, es importante adoptar un estilo de vida saludable con acciones como:

  • Evitar o consumir con moderación bebidas con cafeína.
  • Evitar el consumo de alcohol.
  • Eliminar alimentos que lo provoquen.
  • Controlar los niveles de estrés. 
  • No fumar.
  • Dormir las horas suficientes.
  • Controlar los factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes y el colesterol. 
  • Realizar actividad física de forma regular.

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