Úlceras recurrentes en la lengua: ¿cuándo esconden una enfermedad grave?

Úlceras linguales o llagas en la lengua

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Es común que nuestra salud bucodental se vea amenazada por diversas patologías. Una de las más comunes son las aftas bucales. Una lengua dolorida está causada, en la mayoría de los casos, por algo visible como las llagas, un mal tan común como molesto. 

Llagas en la boca, ¿por qué aparecen?

Llagas en la boca, ¿por qué aparecen?

Estas aftas aparecen en la boca en forma de pequeñas lesiones con un aspecto similar al de una quemadura. En la mayoría de los casos salen en los tejidos más blandos, como la parte interior de los labios, la lengua y las encías. 

Pueden afectar tanto a hombres como mujeres, aunque ellas son más propensas a contraerlas. Como informa la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), se presentan a cualquier edad, sobre todo entre los 10 y los 40 años.

Qué son y cómo son las llagas de la lengua

Las aftas o úlceras son lesiones pequeñas y poco profundas que se forman en los tejidos blandos de la boca. No suelen aparecer en la superficie de los labios (como sí ocurre con el herpes labial) y tampoco son contagiosas. Pero sí son molestas y dolorosas y pueden llegar a provocar dolor y dificultar al tragar y comer.

La mayoría de las llagas tienen una forma redondeada u ovalada, con un centro blanco o amarillo y un borde rojo. Suelen clasificarse según su tamaño y forma. Las que miden hasta 10 milímetros de diámetro son las menores y las mayores sobrepasan los 10 milímetros. 

Pueden formarse uno o varias a la vez. En algunos casos, podemos sentir una sensación de hormigueo o ardor uno o dos días antes de que aparezcan las llagas.

Pueden aparecer tres o cuatro veces al año y durar hasta una semana. El dolor disminuye en siete o diez días y suele desaparecer en uno a dos semanas sin tratamiento. Las úlceras de más de un centímetro, sin embargo, pueden tardar en curarse hasta tres o cuatro semanas. 

Por qué aparecen las llagas en la lengua

No está claro el motivo por el que algunas personas son más propensas que otras a tener aftas bucales. De hecho, en el 70% de los casos se desconoce la causa de las aftas, según el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM).

Aún así, se han descrito algunos factores que pueden ayudar a desarrollar estas úlceras:

  • Estrés o ansiedad.
  • Cambios hormonales.
  • Cualquier lesión o daño en la boca, como dientes afilados, aparatos o dentaduras postizas.
  • Reacción a ciertos alimentos como los ácidos.
  • Reacción a medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE).
  • Periodos menstruales.

La mayoría de las úlceras bucales sanan por sí solas en una o dos semanas. Pero si no lo hacen y duran más, o siguen reapareciendo, es importante consultar con el médico porque podría ser un signo de un problema más importante. 

En el caso de las aftas bucales más complejas, los motivos van más allá y se explican por afecciones del sistema inmunitario:

  • Lupus
  • Enfermedad de Behcet
  • Enfermedad celíaca
  • Colitis ulcerosa
  • Enfermedad de Crohn
  • Sida

Si las úlceras persisten durante más de dos semanas y aparecen de forma reiterada es importante consultar con el médico porque es posible que sea necesario un análisis de sangre para descartar una deficiencia nutricional de vitamina C (escorbuto), vitamina B12, ácido fólico o hierro o una afección inflamatoria.

Cómo se tratan las llagas en la lengua

Las llagas, aunque suelen ser inofensivas y se curan por sí solas, es importante controlarlas con algunas de estas opciones de tratamiento: 

  • Evitar alimentos picantes y ácidos, así como frutos secos, piña, algunos quesos, especias, alcohol y vinagre.
  • Elegir una dieta saludable y beber mucho líquido. 
  • Seguir buenos hábitos de higiene bucal.
  • Evitar el tabaco y el alcohol.
  • Aplicar gel antiséptico en la llaga.
  • Usar un enjuague bucal sin alcohol dos veces al día.
  • En algunos casos el médico puede recetar medicamentos inmunosupresores.

Algunos remedios caseros nos ayudarán a curar estas llagas:

  • Gárgaras de agua tibia con sal: la sal tiene un poder analgésico y cicatrizante que ayuda a reducir la llaga y calmar el dolor.
  • Enjuagues de manzanilla tibia: aunque es menos agresiva que la sal, también tiene capacidad cicatrizante, antiinflamatoria y analgésica.
  • Aplicar hielo: aunque es un remedio que puede ayudarnos a calmar el dolor debemos tener cuidado porque, aplicado en exceso, puede provocar quemaduras.

Los medicamentos sin receta indicados para tratar las aftas incluyen anestésicos locales para reducir la sensibilidad dolorosa; antisépticos; antiinflamatorios tópicos como corticosteroides para reducir la inflamación; y analgésicos para reducir el dolor.

La semFYC aconseja consultar con el médico en los siguientes casos:

  • Si la úlcera es mayor de un centímetro.
  • Si impide que podamos comer con normalidad.
  • Si dura más de dos semanas.
  • Si los síntomas de las aftas dolorosas persisten o empeoran.
  • Si reaparecen más de tres veces al año.
  • Si tenemos fiebre, diarrea, dolor de cabeza o erupciones en la piel.

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