Época de calçots, pero no compres la romesco en el súper: la receta sencilla de la salsa romesco
Cuando llegan los calçots, llega el dilema. ¿Compras un bote de romesco industrial y finges que no pasa nada o te pones diez minutos en la cocina y haces una salsa como toca? Spoiler: el bote nunca gana. Ni en sabor, ni en textura, ni en dignidad culinaria.
La salsa romesco no es una receta cerrada a cal y canto. En Cataluña conviven el romesco clásico, la salvitxada de los calçots, la salsa del xató o la romescada marinera. Todas parten de la misma idea: tomate, ñora, frutos secos, ajo, pan, aceite y equilibrio. Y ahí está la clave: equilibrio, no potencia bruta.
Un poco de contexto (sin ponernos intensos)
Todo apunta a que el origen está en la costa de Tarragona, en platos de pescadores donde el sofrito con tomate, ñora y frutos secos acabó independizándose hasta convertirse en salsa. ¿Fue antes la salsa o el plato? Nadie lo sabe. Pero sí sabemos una cosa: la romesco no debe tapar, debe acompañar.
Ingredientes (para unas 6 personas)
- 3 tomates maduros
- 1 cabeza de ajos
- 2 ñoras
- 15 g de almendras tostadas
- 15 g de avellanas tostadas
- 1 rebanada de pan tostado
- 250 g de aceite de oliva virgen extra
- 100 g de vinagre
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- 1 punta de guindilla (opcional)
- Sal
Cómo hacer salsa romesco paso a paso
Dificultad: fácil
Tiempo total: unos 40 minutos
- Rehidrata las ñoras. Déjalas en remojo al menos 4 o 5 horas (mejor desde la noche anterior). Luego ábrelas, retira las semillas y quédate solo con la carne.
- Escaliva los tomates y los ajos.
- En horno: 200 ºC.
- Los tomates, unos 15–20 minutos.
- Los ajos, un poco menos.
- También puedes hacerlo a la brasa o, si tienes prisa, en microondas (con cortes para que no exploten).
- Prepara el resto. Pela los tomates, saca los dientes de ajo, tuesta el pan y asegúrate de que los frutos secos estén bien pelados. Las pieles sobran y estropean la textura.
- Tritura con cabeza.
- Pon en el vaso de la batidora: tomates, ajos, carne de ñora, frutos secos, pan, aceite y vinagre. Tritura a velocidad media. No busques una crema finísima: el romesco tiene carácter.
- Ajusta el sabor.
- Añade el pimentón, la sal y una pizca de guindilla si te gusta con un punto alegre. Vuelve a triturar y prueba. Aquí se gana o se pierde la salsa: ajusta vinagre, aceite o sal sin miedo, pero con criterio.
Consejos para que te quede como debe
- Para calçots, mejor un romesco algo más ligero, con más tomate y menos densidad. Tiene que untar, no empastar.
- Si te pasas con los frutos secos, la salsa queda blanquecina y pesada. Mejor corta que larga.
- El vinagre debe notarse, pero sin robar protagonismo. Si lo percibes antes que el tomate, te has pasado.
- Admite variaciones: piñones, menos ajo, más ñora… pero entiende primero la base antes de improvisar.
¿Con qué acompañar la salsa romesco?
Con casi todo lo que toque fuego o brasa. Calçots, por supuesto, pero también:
- Escalivadas
- Parrilladas de verduras
- Pescados a la plancha o a la brasa
- Xatonadas
- Como base de una romescada marinera
En resumen: si estás en temporada de calçots y compras romesco de supermercado, no es ilegal, pero sí una oportunidad perdida. La salsa se hace en casa, se ajusta al gusto y se come con las manos manchadas. Como toca.
0