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Bunbury pone fin en casa a su gira española con las "expectativas" cumplidas

Inés Escario
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Bunbury pone fin en casa a su gira española con las "expectativas" cumplidas

Bunbury pone fin en casa a su gira española con las "expectativas" cumplidas

Bunbury se ha adelantado unos días a la Navidad para volver a casa, a su ciudad natal, Zaragoza, donde concluye la gira de presentación de su nuevo disco, "Expectativas", que, por la acogida que ha recibido por parte de su público, parecen sobradamente cumplidas.

Tan solo un minuto ha hecho esperar Bunbury al casi lleno Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza, antes de que sonara la primera nota de "La ceremonia de la confusión", frente a una audiencia que, lejos de estar confusa, sabía muy bien a quién había venido a ver.

A un Bunbury que después de 20 años caminando en solitario y sin los Héroes del Silencio, sigue sin cortarse la melena pero reinventándose, acompañado por Los Santos Inocentes y el soplido de frescura que trae a su nuevo disco el saxofón de Santi del Campo.

Junto al saxo, le han respaldado durante las dos horas de espectáculo Quino Bejár (percusión), Robert Castellanos (bajo), Ramón Gacías (batería), Jordi Mena (guitarra), Jorge Rebenaque (teclados) y Álvaro Suite (guitarra).

A pesar de que algunas de las entradas habían sido distribuidas con el horario incorrecto, marcaban las 22:00 horas en lugar de las 21:00, el error ha sido subsanado y el concierto ha comenzado con normalidad.

Ante la ovación del público maño, Bunbury ha recibido a sus seguidores con puntualidad, enfundado en un traje completamente blanco y gafas de sol que poco le han durado.

Se las ha quitado apenas a los dos temas, para poder reflejar la tristeza y rabia de "Cuna de Caín". Canción de su nuevo disco, que ha interpretado junto a otras como "La actitud correcta" y "Parecemos tontos", de un álbum lanzado hace apenas dos meses y que destila letras críticas y crudas.

Pero Bunbury ha avisado de que en esta gira se abría la "caja de Pandora, extrayendo de ella pequeños tesoros". Una caja que, lejos de contener ningún mal, ha traído el primero de los temas del recital de su vieja etapa junto a Héroes, "El mar no cesa".

Un himno de la banda zaragozana nacida a mitad de los ochenta, al que se ha unido el tema "Héroes de leyenda", mientras que Bunbury ha decidido no hacer salir de la mitológica caja otros clásicos como "La chispa adecuada" o "Entre dos tierras", ausentes en el espectáculo.

Lo que no ha faltado ha sido una parte reivindicativa, con palabras para los que en medios y redes sociales "parece que no comparten el que un músico se pronuncie en asuntos de índole social o de índole política".

"Es como si yo les dijera que ustedes no tienen ningún derecho a pronunciarse en la barra de un bar", ha dicho a su público, antes de aclarar que "desde Atapuerca se ha hablado del tiempo en el que les ha tocado vivir". "Y yo lo he hecho en algunas canciones y lo seguiré haciendo", ha advertido el músico, antes de cantar "En bandeja de plata", una de las canciones más críticas de su último disco.

Pero la caja de Pandora de los viejos temas seguía abierta cuando ya había pasado exactamente una hora y media de concierto y el artista zaragozano ha decidido desatar el huracán que ha llegado con los primeros acordes de "Maldito duende".

Incluso si la canción dice que "si las estrellas te iluminan y te sirven de guía, te sientes tan fuerte que piensas que nadie te puede tocar", Bunbury se ha acercado a las primeras filas para establecer un contacto con los asistentes más cercanos, que han podido estrecharle la mano durante toda la canción.

Y aunque había prometido que "Maldito duende" sería la última, Bunbury ha dado cuenta de los gritos y silbidos y ha salido en un bis cargado de energía y con un nuevo 'look'- sombrero y corbata roja- para regalar seis canciones más a su entregado público maño.

Temas de discos anteriores como "Infinito", "El extranjero" y "Sí" han hecho vibrar a los asistentes para concluir con la emocionante balada "La constante", de su último trabajo, que ha puesto fin a un sosegado concierto de dos horas de reloj.

Con el espectáculo de Zaragoza, Bunbury concluye en España su gira "Ex-Tour", que le ha llevado ya por los escenarios de Santander, Barcelona, Madrid, Sevilla y Valencia.

Un preámbulo para hacer viajar sus "Expectativas" en su gira latinoamericana- que le llevará a partir de febrero a los escenarios de Ecuador, Colombia, Argentina y México-, antes de recalar en Estados Unidos, donde ya ha programado doce conciertos.

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